Reseña de “Rusia” de Tony Cliff

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Por Hal Draper

Traducción por Juan Delgado

La obra de Tony Cliff no es uno de esos libros sobre Rusia que se proponen meramente describir, criticar o filosofar alrededor de los horrores del Estalinismo. Es un estudio serio y valioso, desde una perspectiva marxista, la naturaleza del Estado ruso

El autor -hace tiempo un referente del trotskismo en Inglaterra y ahora asociado a la izquierda de la Labor Socialist Review- considera que la mejor descripción teórica del sistema estalinista la de “estado capitalista burocrático”, y tendremos que abordar la forma en que maneja esta teoría del estado capitalista, pero sus conclusiones políticas son muy cercanas, si no idénticas, a las del Socialismo Independiente.

Más allá de su punto de vista, sin embargo,  el libro de Cliff realiza un estudio preliminar en sus dos primeros “largos” capítulos, los cuales ya hacen que valga la pena comprarlo.

Dichos capítulos presentan una descripción analítica de las condiciones sociales y políticas del Estalinismo, por lo que constituyen prácticamente un manual sobre “Por qué el Estalinismo no es Socialismo”. Y esto lo hace reuniendo una vasta cantidad de material empírico basado en documentos estalinistas oficiales, leyes, publicaciones, etc.

El primer capítulo hace este trabajo con respecto a las relaciones socioeconómicas del sistema estalnista, incluyendo la destrucción del control obrero, el rol de los “sindicatos”, el sistema salarial, las restricciones legales al trabajador, los castigos draconianos por las tardanzas u ofensas similares, la posición de la mujer en la sociedad, la mano de trabajo esclava, la depresión de los niveles de vida y la subordinación de los bienes de consumo a los bienes de producción, la productividad de la fuerza de trabajo bajo el Estalinismo, la expropiación del campesinado, el impuesto al consumo, las atrocidades de la ley penal, el avance de la desigualdad y la diferenciación salarial, etc.

Y finalmente en este capítulo Cliff presenta una excelente discusión acerca de la falta de planificación de esta “economía planificada”, comenzando por las descoordinaciones intrínsecas al tipo de gestión burocrática deficiente.

En el capítulo II, “Estado y Partido en la Rusia Estalinista”, Cliff tiene sumarios igualmente claros se la realidad rusa en cuanto a la estructura de las fuerzas armadas, el rol de los soviets, el arreglo de elecciones, el monolitismo del partido, etc,

Y todo este material está completamente documentado en sus fuentes, En el curso del abordaje de estas preguntas, Cliff contrapone la realidad estalinista a la Rusia de Lenin y Trotsky, dejando en claro el abismo entre la contrarrevolución estalniista y el Estado bolchevique que la contrarrevolución destruyó.

Los socialistas han estado esperando durante mucho tiempo una contribución de este topo. Una aproximación a ella -y una muy útil- era una sección titulada El mito soviiético y la realidad en uno de los libros de Arthur Koestler (una colección más bien insípida de ensayos cuyo título, The Yogi and the Commissar, ha ganado más gama de cualquiera de sus contenidos). Hubo un informe hace algunos años, según recuerdo, que indicaba que esa sección iba a ser expandida en forma de libro por Koestler y Dwight MacDonald, pero no parece haber llegado a ningún lado, si es que era cierto. Los dos capítulos de Cliff representan el mejor logro en este ámbito a la fecha, por su tamaño.

Mucho del material de las secciones subsiguientes del libro de Cliff, en el marco de la discusión sobre la naturaleza del sistema, se dedica a refutar la lectura de que Rusia era un “Estado obrero” o un “Estado Socialista”. Un capítulo excelente, que aparece como apéndice, se encarga directamente de un “Examen de las definiciones de Trotsky sobre Rusia como un Estado Obrero Degenerado”. Es un ataque muy efectivo a esta teoría, que ha llevado a la actual degeneración extrema de las dos alas del movimiento “trotskista ortodoxo” y su IV Internacional.

En algunos otros capítulos (III y IV), Cliff describe una gran cantidad de material que sería necesario para cualquier discusión marxista sobre la naturaleza del estalinismo. Aquellos presenta algunas consideraciones generales sobre los “Estados obreros” y la “Herencia Material de la Sociedad pre-Revolución de Octubre” en Rusia. Es en los tres capítulos siguientes que se busca presentar la teoría del “capitalismo de estado” para aplicarla a Rusia.

Por supuesto, como bien saben nuestros lectores, esta teoría está bastante equivocada en nuestra opinión; pero como este no es el lugar para polemizar con ella, es más importante señalar qué tipo de teoría sobre el “Estado capitalista” es la de Cliff. Hay mucha gente que ha utilizado esta etiqueta con significados políticos y teóricos muy diferentes, al mismo tiempo que lo mismo sucedió con nuestra propia etiqueta de “colectivismo burocrático”

A menudo hemos señalado que la teoría  del estado capitalista a veces se diluye en versiones que la hacen prácticamente idéntica a la nuestra. Esto suele suceder donde el “capitalismo de estado” que se observa en Rusia es analizado como si fuera tan básicamente diferente del capitalismo “privado”que tiende a tomar las características de un nuevo sistema social, que no es igual a ninguno de los existentes, y que es denominado como capitalismo “con apellido” solo  por gusto terminológico.

El análisis de Cliff no comienza de esta forma, pero tiende  terminar en el mismo lugar. Para comenzar, hace un valiente intento de subsumir el sistema “capitalista” de la Rusia estalinista dentro de las mismas categorías económicas “marxistas” como el viejo capitalismo. Con él, y junto a todos los demás que han intentado hacerlo, se reduce a desprender del capitalismo todos sus atributos esenciales que no encajan en la descripción del estalinismo; y, tal como los demás, el primero de estos atributos es el beneficio capitalista como motor del sistema.

Pero se aleja de este tipo de análisis hacia uno de otras características, el cual se hace crecientemente más importante en su estudio y termina por determinar sus conclusiones políticas.

Esta es la gran importancia de las diferencias entre dos “capitalismos de estado” distintos que él discute. Un capitalismo de Estado es el que es “una continuación orgánica, gradual del desarrollo del capitalismo”, el otro es “el capitalismo de Estado que surgió gradualmente de las ruinas de la revolución obrera”.

Llega al punto de hacer explícita esta distinción y además revela el talón de aquiles de su teoría:

“La continuidad histórica en el caso del capitalismo de Estado que evoluciona desde el capitalismo monopolista [el primer tipo] queda demostrada en la existencia de la propiedad privada (bonos). La continuidad histórica en el caso del capitalismo de Estado que evoluciona de un Estado obrero que degeneró y murió, queda demostrada en la inexistencia de propiedad privada”:

Las bastardillas son de Cliff, y la respuesta a esta pregunta por la continuidad histórica es vital para él, puesto que es lo mismo que preguntar: ¿Cuál es el suelo sistemático común entre el capitalismo y el “Capitalismo de Estado”, el cual ni surgió ni pudo haber surgido del capitalismo? Cuando responde “inexistencia de la propiedad privada” el juego se acaba, creo; ya que obviamente la “inexistencia” solamente muestra que el viejo capitalismo no ha sido resucitado y no dice nada sobre la cuestión positiva de qué es lo que ha surgido de las ruinas del Estado Obrero.

Sin embargo, cito esto para mostrar cómo el análisis de Cliff se desplaza a una cuestión más fructífera sobre la brecha entre el mundo capitalista y el sistema de capitalismo de Estado soviético, y me parece que sería fácil demostrar que cada una de sus conclusiones políticas, e incluso sociales, se originan en su análisis de las diferencias entre los dos sistemas, y en absoluto de su laboriosa exposición de la naturaleza “capitalista” del Estalinismo.

Por eso en los últimos dos capítulos, donde Cliff aborda la “Expansión imperialista de Rusia” y “La lucha de clases en Rusia”, el punto agudo de su análisis se dirige contra cualquier concepción del “progreso” del estalinismo y hacia una oposición revolucionaria al sistema completo.

El punto de partida político de Cliff es aquel del Tercer Campo y no se compromete con ninguna ilusión acerca del Estalinismo. Esa es su fortaleza política.

Sin ninguna duda, este libro pertenece a la biblioteca de todo socialista.

Apéndice

Encliclopedia Anti-Estalinista

Reseña de Hal Draper sobre el libro “The Soviet Regime- Communism in practice”, de W.W. Kulski. Syracuse Uni. Press. 1954

En enero, al reseñar el libro de T. Cliff sobre la Rusia Estalinista, mencioné que hace un gran trabajo en los primeros dos capítulos al reunir una masa documental de materiales sobre las condiciones de vida bajo el régimen estalinista, lo que era de hecho “el mejor logro en dicha tarea a la fecha, dado su tamaño”.

La razón por la que subrayo la calificación era la existencia del libro de Kulski, el cual es verdaderamente único y no ha tenido competidores cercanos: el libro de Kulski es en todo sentido una enciclopedia de un volumen precisamente sobre el tema de la documentación de las condiciones de vida del régimen estalinista “de sus propias bocas”, o mejor dicho de sus propias leyes y documentos oficiales.

No confundan este trabajo con aquel realizado o intentado por cualquiera del otro montón de libros sobre Rusia que salen de las editoriales. El voluminoso libro “How Russia is Ruled” de Fainsod, por ejemplo, también tiene un aire enciclopédico (o al menos de manual) pero no se compara. 

Kulski no pretende estar haciendo ningún análisis político ni sociológico mientras desarrolla su texto, excepto quizás accidentalmente en algunos comentarios; sólo le interesa presentar el material empírico en sí mismo, y esto es una ventaja, desde el punto de vista del reseñador, porque significa que el libro tiene solo un mínimo de agitación anti-comunista.

Está muy bien equipado de hechos y citas, inteligentemente desplegadas, organizadas y presentadas para documentar un panorama completo.

Dado que tiene más de 600 páginas, puede imaginarse el carácter de depósito de información que este libro constituye,

Con esto no quiero decir que el tono del libro sea “objetivo”. El profesor Kulski, por el contrario, escribe y presenta su material como una acusación al régimen,

El libro se divide en cuatro partes –Cultural Isolation and Conformity, State and Party, Worker and Social Stratification, Peasant and Collective Farming -con una quinta parte sobre la era post-Stalin hasta 1954. No tendría sentido intentar hacer una lista de todos los temas cubiertos por los capítulos que llevan dichos títulos, porque cubren prácticamente todo.

La primera parte sobre la “Cultura” también incluye varios aspectos de la tendencia a la conformidad ideológica en el arte, en la disciplina histórica, en la ciencia, los deportes, la lingüística, el nacionalismo (es decir en las nacionalidades no rusas del país), etc.

En “Estado y Partido” Kulski estudia no solo los temas más obvios como las elecciones, la estructura de gobierno, la naturaleza del partido y su control sobre otras instituciones, todas las libertades individuales y derechos, sino también la cuestión de la ley penal, el sistema judicial, los problemas domésticos, la juventud y los aspectos políticos de las nacionalidades no rusas.

La tercer parte, por supuesto, se inmiscuye en todas las ramificaciones de la fuerza de trabajo -desde los salarios y condiciones laborales a la gestión burocrática de las empresas, la vivienda, el control obrero, el trabajo de las mujeres, la seguridad social y las diferenciaciones de clase.

La cuarta parte es igualmente extensiva y estudia la explotación de los campesinos y la organización del sistema colectivo de producción.

“Esta obra”, dice el profesor Kulski en su Introducción, “intenta proveer una referencia que brindará un acceso indirecto a las fuentes soviéticas. Para evitar el reproche de estar haciendo propaganda de algún tipo, me limité a las fuentes soviéticas y solo a ellas, resignando el uso de comentaristas extranjeros y fuentes de segunda mano. Quería que el lector oyera a los legisladores, políticos y autores soviéticos hablar directamente.

“Este método solo no provee información de un aspecto importante, aquella concerniente a las condición de los detenidos en los campos de trabajo forzado soviéticos, pero las razones oficiales y los procedimientos judiciales y administrativos para dichos encarcelamientos en los campos han sido completamente discutidos, porque el Estado Soviético no hace de ello ningún secreto”.

Esto describe muy bien el carácter único de esta obra y es una guía a lo que uno puede esperar de sus contenidos.

No es el tipo de libro que uno lee de corrido, y confieso que no lo he hecho. He estado sumergiéndome en sus secciones sobre varios aspectos y temas separados, como uno suele hacer con un libro de referencia.

Tal como uno podría esperar por los antecedentes del autor (miembro del gobierno polaco en el exilio), algunos de sus juicios políticos hechos al pasar son del tipo burgués estándar, pero no vale la pena criticar aquello en este espacio; la ilustración política no es su fuerte. Pero si buscas documentar las draconianas leyes rusas para penalizar a los trabajadores por llegar tarde a sus trabajos, o cualquier otro tipo de dato concreto, este libro es lo que necesitas.

Fuente: https://www.workersliberty.org/story/2010/11/26/hal-draper-cliff-russia-only-matter-terminological-taste