Contrainforme Agosto: ¿y dónde está el piloto?

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La situación internacional, desacoples, tensiones y el relegamiento de América Latina 

Para realizar un paneo de la situación internacional, utilizaremos una reciente exposición del analista internacional Juan Gabriel Tokatlian. 

Como otros, Tokatlian señala los enormes desafíos que tiene el país por delante. La hipótesis de la que parte es que las tendencias de corto plazo, se refiere a los primeros años de la actual década, tanto regionales como globales, significan un conjunto de restricciones y vulnerabilidad muy significativas. Que se agregan a la propia y compleja coyuntura del país. 

La definición de los años 70 “liberación o dependencia”, en la cual giraban todas las discusiones, nada tiene que ver con los desafíos del país hoy [1]. Para Tokatlian, la pregunta es lossi Argentina será un país viable o inviable en los próximos años. Lo cual representa un tamaño desafío. Una lectura errónea de la dinámica regional y global supondrá un costo altísimo para el país. 

En el plano global, en un escenario pospandemia, para Tokatlian el principal eje será la transición de poder, prestigio e influencia entre Estados Unidos y China. La transición nada tiene que ver con la guerra fría. El mundo bipolar del siglo XX, entre Estados Unidos y la Unión Soviética, significaban dos modelos íntegros enfrentados en diferentes planos, ideológico, político, económico, con pocos vasos comunicantes entre sí. No había relaciones cercanas. Implicaba también paridad nuclear.

Por el contrario, la relación entre China y Estados Unidos combina rivalidad con interdependencia. El ascenso de China tiene las características de la disputa entre dos potencias, pero -con la particularidad- de una interconexión que es impensable si la comparamos con la etapa de la “guerra fría”. El comercio bilateral en 2019 fue de 680 millones de dólares. Así, como el total de la inversión de los chinos en Estados Unidos entre  1999-2019 fue 150 mil millones de dólares y  de estadounidenses en China fue de 284 mil millones. Las relaciones entre ambos países son intensas, complejas e interdependientes. 

Es una competencia entre dos modelos de capitalismo.  Con China con un modelo cada vez más competitivo. Pero no son totalmente alejados entre sí. Lo preocupante es que el conflicto cada vez va a ser más acalorado. En este sentido, Biden continuará -con su propio estilo- el conflicto instalado por Trump. 

Lo que sí comienza a percibirse es un “gradual desacople” entre ambas economías. Significa también la primera transición de poder de un país de occidente a uno de oriente en cinco siglos. La pandemia vino a agudizar las tendencias que suponen complicaciones y fricciones. 

Para Tokatlian, en la pospandemia se pueden esperar cuatro escenarios. 

El primero de los escenarios supone uno similar al pos primera guerra mundial. Luego de la guerra y de la gripe española, hubo un ascenso del militarismo y el nacionalismo así como una desazón social con el crack del 29 y, años más tarde, la segunda guerra mundial. 

El segundo de los escenarios es el post 2da guerra mundial. Con el trasfondo de la Unión Soviética y el miedo al ascenso comunista, supuso este escenario en occidente un nuevo pacto, entre Estados, empresarios y trabajadores que derivó en el Estado de Bienestar.  Así como un nuevo diseño institucional internacional para regular los conflictos globales. 

El tercer escenario, es el del pos guerra fría, con el triunfo del capitalismo de occidente. Implicó un cheque en blanco para los capitalistas a nivel internacional. 

Por último, el cuarto es el pos 2008. Con la crisis económica mundial, se esperaba una renovación de las instituciones, la economía y del rumbo global que, independientemente de lo planteado por Tokatlian, no se dio. Más bien, se soporta la continuidad de la etapa neoliberal en condiciones cada vez más complicadas. 

El segundo escenario queda descartado para Tokatlian por la obvia ausencia de un fantasma, como el comunismo, para los capitalismos. En cuanto a la pos guerra fría también queda descartado por el claro desgaste de los modelos liberales occidentales. Con lo cual, concluye Tokatlian, lo que probablemente se dará será una combinación del escenario primero y el cuarto. Una combinación de desazón generalizada, una propensión de crecimiento de los arsenales militares en las potencias globales y regionales, así como una ausencia de voluntad de domesticar al capital financiero en el corto plazo. Puede vislumbrarse a futuro la recuperación de proyectos productivos en Estados Unidos y Europa combinado con enormes niveles de proteccionismo. La combinación de modelos no suponen una guerra o una confrontación, pero sí parece dificil evitar en el corto plazo inestabilidad, nacionalismo y militarismo. 

En cuanto a lo regional, se denota una dramática pérdida de gravitación en las relaciones internacionales así como una fragmentación de la política en bloque. Un dato ejemplar es que en 1955 la participación total de América Latina en las exportaciones mundiales era del 12%, mientras que en 2018 era del 6%. En la organización mundial de propiedad intelectual, que registran los patentamientos e indican el grado de investigación y desarrollo, al comienzo del siglo XXI, el promedio de América Latina era hasta un 3% de todas las patentes y el sudeste. Por el contrario, en 2019 los patentamientos nuevos en nuestro continente bajó al 1,8% mientras que el sudeste de Asia (incluida China) subió al 79%. Lo cual supone que, como región, pesamos cada vez menos. Que se ve agravado por una tremenda fragmentación. Ni siquiera, con el MERCOSUR, se logró alcanzar una estrategia sanitaria común. El actual sálvese quien pueda impera como política internacional. Con la debacle de Chile, ni siquiera hay países modelos, Y se continúa siendo la región más desigual del mundo. 

A esto debemos sumarle la dramática situación climática, que no es mencionada en la lúcida presentación de Tokatlian. En estos días, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos señalo que el pasado Julio fue el mes más caluroso jamás registrado. Lo cual se suma a las conclusiones del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático. Estas conclusiones anuncian que el aumento de la temperatura a niveles irreversibles y sin precedentes se dará antes de lo previsto -un 1,5 para el 2030-.

Escenario nacional. La economía política de los trabajadores. 

Comenzar afirmando que la situación económica del país es grave no es original, pero cualquier análisis debe partir y girar de esa premisa. Si se analiza la economía argentina con una mirada de décadas se observa la gravedad estructural del asunto. Es verdad que el país tuvo un crecimiento importante en su PBI per cápita entre 2003 y 2011, luego se estancó y desde entonces la tendencia se revirtió. Como agregado, la restricción externa -la falta de divisas extranjeras- también se acentuó. 

Hace unos días Agencia Paco Urondo entrevistó al economista Manuel Cruz quien hizo un interesante análisis. Señala el economista que el desafío del país es cómo obtener más dólares a partir de las exportaciones, los cuales se necesitan tanto para pagar la importante deuda contraída durante el macrismo como para pagar las importaciones que por consumo o por el desarrollo de la industria se necesitan. Advierte Cruz que -como elemento agravante- se encuentra la negociación con el FMI la cual debe balancearse con la gravedad de los ingresos de los sectores populares. Asimismo, sostiene que desatender los ingresos de las trabajadores “puede generar un estallido social y una ruptura de la estructura política. Y ahí estaríamos en el peor de los mundos, con acuerdo con el FMI o sin él…”. En el mismo sentido se expresó el errático dirigente social Juan Grabois: “La relativa estabilidad que se mantuvo durante el tiempo de la pandemia, lograda por algunas medidas del Gobierno y la formidable red de cohesión comunitaria que por décadas tejimos movimientos sociales e iglesias no podrá evitar por mucho más tiempo el estallido del pueblo pobre que quiere algo más que el plato de comida que nuestras ollas populares ofrecen cotidianamente”. No deben tomarse estas expresiones a la ligera cuando vienen de economistas serios y dirigentes no tanto pero que sí tienen el pulso social, aunque siempre queda la pregunta si el metamensaje no es extorsivo. Queda para la próxima desarmar la apología hacia los movimientos sociales de Grabois. 

Según el INDEC el desempleo se encuentra en un 10%, pero no están representados en este universo los que han dejado de buscar trabajo o los que tienen trabajos precarios. Todavía sectores con importante mano de obra (turismo y hotelería) se encuentran a la espera de la reactivación. Si hubo una fuerte recuperación de la industria en Junio que comparado interanualmente con junio de 2019 creció un 10%. La inflación acumulada del año alcanza el 29%, lo que esperaba el gobierno para todo el año. 

Para el economista Cruz la salida implica balances. Considera que hay márgenes para mejorar los ingresos de los sectores populares. Lo cual impactaría directamente en el consumo y en la dinámica económica. Con las dificultades económicas, opina Cruz, el desafío es el equilibrio de atenuar el consumo de los sectores medios y altos y que sus ahorros se terminen dolarizando (lo que aporta al problema de la restricción externa). Esto se puede llevar adelante, por ejemplo, con una política más fina en las tarifas diferenciadas que dejen de financiar el consumo de servicios de estos sectores. En el plano financiero, señala la opción de subir la tasa de interés en consonancia con una política crediticia hacia los sectores productivos.  

En el marco del desafío de superar la restricción externa, hay un debate sentido para la izquierda y apela a razones y sentimientos profundos, por lo cual debe ser abordado con atención. Nos referimos al debate sobre ambiente y desarrollo suscitado en los últimos meses entre economistas como Eduardo Crespo y ambientalistas como Enrique Viale o Maristella Svampa. Resulta difícil dejar de señalar la caída en argumentos cuasi místicos y apocalípticos vulgares de los partidarios de la defensa medioambiental. Con argumentos de mucho mejor nivel, economistas como Crespo o Scaletta, creemos que no han terminado de incorporar productivamente a su mirada teórica los problemas medioambientales en su visión del desarrollo. Los socialistas y anticapitalistas tenemos que asumir nuestro fuerte retraso teórico-político en esos temas, centrales para nuestro tiempo. Tenemos que evitar tanto las miradas cuasi místicas del llamado buen vivir y los ataques indiscriminados al extractivismo así como la caída en una insensibilidad absoluta ante las externalidades perversas del desarrollo. La modernidad que debemos reivindicar desde la izquierda deberá ser pluralista y multilateral, integrando los diferentes sujetos oprimidos y lo que podamos rescatar de su mirada del mundo pero no debe dejar de ser una radical impugnación al pasado, ya sea éste encarnado por un marco eurocéntrico o por otro de corte originario conservador.

Para completar un panorama económico de los trabajadores siempre es una referencia los informes de CIFRA, el centro de estudios de la CTA. En su informe de Julio 2021, comienza analizando el impacto de la pandemia en el 2020. Señala que el mayor impacto fue en el segundo trimestre -en consonancia con las restricciones en la circulación- que supuso en el PBI una reducción de 15,8%. Por su parte,  el número de ocupados disminuyó en 20,7%. El empleo recién recuperó niveles de pre pandemia en el primer trimestre de 2021. Reconocen que sin la prohibición de los despidos  (DNU 329/20) y los ATP la situación hubiera sido mucho más grave. Fue el sector de los trabajadores no registrados el que más sufrió las restricciones. Infoma CIFRA que este sector “Llegó a tener una caída del 44,7% en el segundo trimestre de 2020 y en la actualidad continúa siendo la categoría más afectada, con 11,9% menos ocupados que en el primer trimestre de 2020.”

Sobre los ingresos de los trabajadores, CIFRA marca que la pérdida de poder adquisitivo comenzó con el gobierno de CAMBIEMOS, agravado hacia fines de su gobierno. Con la pandemia y sus consecuencias, la tendencia no se revirtió. En el primer trimestre de 2021 la caída fue de 1,4% interanual, con un acumulado desde el primer trimestre de 2018 del 22,2%. La participación en el valor agregado generado también retrocedió, pasó del 49,8% a comienzos del 2020 al 46,1% en este año. Una transferencia de ingresos que se suma a la ya dada durante el macrismo. 

Izquierda, Argentina no es tu paraíso

En esta sección haremos una descripción de la situación de la izquierda en nuestro país. Comencemos con una definición quizá tajante pero realista: estamos atravesando el peor momento de la izquierda argentina. Para hacer tamaña afirmación apelamos al peso que tiene nuestro campo ideológico en la sociedad. Nunca fue tan reducido, ni tuvo tan pocas figuras ni participó tan poco en los debates públicos. Por un lado, la izquierda ortodoxa todavía mantiene sus frentes electorales y su lugar en el mercado electoral (FIT, MAS,..) pero con las mismas consignas de siempre que parecen calar menos que nunca. Solo la inercia de un electorado más amigable -de épocas kirchneristas- parecen evitar una debacle. Por supuesto que esta ubicación política similar no nos lleva a trazar falsas igualaciones entre actores de ese mismo espacio político. Por otro lado, una parte nada despreciable del activismo sindical de nuestro país se orienta en función de los planteos gremiales y políticos de este espacio. Ningún desacuerdo político puede dejar de lado esta importante cuestión. 

El Partido Socialista atraviesa su peor crisis desde 1958 (que generó la histórica escisión entre PSA Y PSD). Luego de sus elecciones internas, el PS se encuentra comandado por el lifschitsmo (con la muerte de su líder sin peso electoral) que viene coqueteando con entrar a CAMBIEMOS para el 2023. También tiene una presencia cada vez más importante Roy Cortina con una posición ultralarretista, el actor porteño no tiene escrúpulos a la hora de avanzar sobre el histórico partido para llevarlo hacia la coalición de derecha. Solo queda, como espacio más interesante, la línea interna de Convergencia Socialista, impulsada por el dirigente rosarino Eduardo Di Pollina. Convergencia, en su expresión santafesina BASES, apoyó a Alberto Fernández en las elecciones del 2019 y viene reclamando un giro hacia la izquierda del PS. Con las internas, logró constituirse nacionalmente y ganar algunas federaciones  (Río Negro, Neuquén, Tucumán). Es interesante la posición del espacio en su equilibrio entre posiciones de izquierda, organizar militancia territorial y apoyar las mejores posiciones del Frente de Todos. Actualmente, en Santa Fe, conformaron una lista competitiva y de izquierda, junto con Rubén GIustiniani y Javkin -el intendente de Rosario-, para competir en las PASO del Frente Amplio Progresista. Una victoria en esta instancia sería un fortalecimiento del ala izquierda del frente. Aun siendo un proceso limitado, por su falta de escala nacional, su eventual triunfo representa un paso progresivo. 

Por otro lado, lo que fue la izquierda independiente de la década pasada y algunos de sus aliados fueron menguando y atomizándose para entrar desorganizadamente en el Frente de Todos sin una presencia relevante. Otrora figuras relevantes como Micheli o De Genaro, que venían de una oposición, en varios aspectos sin principios a CFK, se diluyeron rápidamente en el Frente de Todos y hoy no tienen una agenda propia superadora en prácticamente ninguna cuestión. Como un líbero queda Claudio Lozano, quien desde su función en el Banco Nación viene impulsando propuestas más radicales como la Renta Básica. Por su parte, el espacio Patria Grande llevó adelante el proceso esperado. Se subsumió dentro de la coalición propuesta por Grabois y su vocación socialcristiana para los movimientos sociales. Nos preguntamos qué quedará de la cultura de izquierda dentro del espacio. En ese marco, parecen ir cada vez más hacia estrechar vínculos con la Cámpora y el kirchnerismo duro. Los sectores de la izquierda sin partido que, correctamente, apoyaron el proceso kirchnerista desde una ubicación propia, hoy citan a Jauretche, Scalabrini Ortiz y a otros próceres del panteón populista. La peronización ideológica de estos sectores es probablemente el peor resultado (junto al irredentismo neomalvinista) del, en general, progresivo proceso kirchnerista

El Frente de Todos tiene dos ministros que buscan apuntalarse con un perfil de centro-izquierda, Matías Lammens y, algo más radicalizada, Elizabeth Gómez Alcorta. El ex-candidato a jefe de gobierno porteño del 2019, Matías Lammens, siempre se vinculó con el campo ideológico del socialismo y la izquierda democrática. Proclama su voluntad de organizar el atomizado espacio dentro del Frente de Todos a nivel nacional. Para eso busca agrupar a actores progresistas como el Frente Grande, los radicales K de FORJA, Progresistas en Red y el socialismo K. En ese sentido, argumenta que el Frente de Todos es un frente de frentes, con el Frente Renovador por derecha y que se necesita lo mismo por izquierda. Queda como incógnita cómo logrará construirse como una identidad propia genuina y cómo buscará pesar en los armados electorales. Por su parte, Eli Gómez Alcorta es la principal figura “Soberana – Izquierda Popular”, antes casí todo “VAMOS”, un nuevo espacio que rompió por izquierda con el Frente Patria Grande. Las diferencias son de criterio estratégico con la dirección y el mando que venía llevando Grabois. Es un espacio interesante, federal y con militancia, pero que necesita recuperarse luego de su escisión. También vale preguntarnos cuál será su estrategia para posicionarse políticamente. 

Conclusiones. El escenario electoral y la estrategia conservadora del Frente de TODOS

Ya con un escenario global delicado, la situación nacional se muestra más que preocupante. En el marco de una pandemia, con una economía heredada desastrosa pero que también no repunta luego de dos años, el amplio Frente de Todos lleva adelante una estrategia conservadora y reza que la fragmentación opositora la termine favoreciendo en los votos. ¿En qué se observa la estrategia conservadora? En dónde pone los focos: a su electorado clásico, para retenerlo, en vez de aspirar a sumar a nuevos sectores históricamente renuentes. 

Para peor, ya es dramático los errores no forzados del propio gobierno. El último se da mientras escribimos y se refiere a la inexplicable foto del presidente en un cumpleaños rompiendo todas las medidas de la ASPO en pleno 2020. Lamentablemente no es un hecho aislado, sino que se concatena con otros hechos gratuitos que solo le dan oxígeno a una oposición rapiñadora. El otrora gran jefe de gabinete tardó poco para desperfilar el relato que se había construido alrededor de él. El desgaste de estos hechos, y la sensación de falta de salida a la crisis comienza a generar el susurro de, si al final, no es mejor que tome la dirección la propia Cristina. 

Sea como sea, queda claro que la situación política sigue claramente delineada en dos campos: por un lado, una alianza neoliberal de derecha radicalizada, que reúne a los sectores de la burguesía argentina casi en su totalidad -con el apoyo de gran parte de las capas medias profesionales, urbanas y rurales- y por otro lado a una fuerza social que cuenta con el apoyo del núcleo más dinámico de los asalariados y una minoría de las capas medias que reconocen a Cristina Fernández de Kirchner como su dirección política. Cristina llevó a su fuerza política hacia una alianza con sectores peronistas situados a su derecha. Esa inteligente táctica para derrotar a la agresiva derecha liberal no ha logrado materializarse en una política adecuada para manejar eficazmente la gestión cotidiana de una coalición en la que es mayoría y minoría al mismo tiempo, donde tiene, a lo sumo, un poder de veto  Para nosotros, a pesar de todo, no hay duda que nacionalmente se debe apoyar y militar irrestrictamente en el Frente de Todos. Comprendemos que, más allá de un gobierno sin una conducción clara, Cristina tiene el liderazgo moral y político, más progresivo que el resto de los actores del frente. 

Eric Hobsbawm sintetizó el clásico dilema de la izquierda latinoamericana: 

La historia de Latinoamérica está llena de sustitutivos de la izquierda revolucionaria social auténticamente popular que raramente ha tenido la fuerza suficiente para determinar la configuración de la historia de sus países. La historia de la izquierda es, salvo raras excepciones,…la de tener que escoger entre una pureza sectaria e ineficaz y hacer el mejor de varios tipos de mal negocio, de escoger entre populistas militares o civiles, entre burguesías nacionales o de cualquier otro tipo. Es también, a menudo, la historia de la izquierda que lamenta no haber sabido acomodarse a esos Gobiernos y a esos movimientos antes de que fueran sustituidos por algo peor [2]. 

El dilema de Hobsbawm hoy no solo aplica a nosotros mismos sino al conjunto del kirchnerismo, ala más progresista y militante del Frente de Todos. También ellos se encuentran atrapados en la encerrona de criticar y diferenciarse de los errores del albertismo con el problema golpear al gobierno propio, o hacer seguidismo de un gobierno con una falta de rumbo evidente. 

Frente a olas cada vez más grandes, con un barco frágil, con un timonel dudoso, queda la pregunta si no comienzan a vislumbrarse tendencias subterráneas pero estructurales que produzcan un quiebre con final abierto en el país. Los economistas más inteligentes dan señal de alarma. Un escenario tenebroso pero también que obligue a pensar la construcción de una refundación del país, donde finalmente se lleven adelante medidas estructurales que vayan más allá del péndulo entre un populismo nacionalista progresivo y una reacción liberal y superen el estancamiento económico.  

Por lo menos, la tarea de los próximos meses está definida. Las elecciones son tiranas y, sobre todas las cosas, nuestro deber es ganarlas con la mayor diferencia de votos posibles. Después, otro será el cantar. 


Notas

1 Por supuesto, también desde un marxismo crítico esta consigna del general Perón, íntimamente ligada a una mirada de armonía de clases, estaba muy lejos de ser válida para una perspectiva socialista y de clase. Lo que señala Tokatlian es, sin dudas, válido en relación a señalar las diferentes etapas atravesadas por la formación social capitalista en su desarrollo global así como los problemas vividos por la sociedad argentina en distintos momentos de su historia. 

2 Eric Hobsbawm. Años interesantes: Una vida en el siglo XX. Página 345