Entrevista a Federico Tonarelli: «El cooperativismo es la esencia del trabajo en libertad»

Print Friendly, PDF & Email

Entrevistamos a Federico Tonarelli, presidente de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (FACTA), una Federación surgida hace 15 años con el objetivo de organizar a las cooperativas de trabajo e impulsar el desarrollo del movimiento cooperatiovo en Argentina.


Sociedad Futura: ¿Qué es FACTA? ¿Cómo surgió?

Federico Tonarelli: La FACTA se forma con un grupo de 15 cooperativas de trabajo que veníamos trabajando en el marco del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas pero que entendíamos que había que institucionalizar al movimiento, dotarlo de una orgánica que en principio no tenía. Si bien no hubo un acuerdo general, sí lo hubo en este grupo de 15 cooperativas, todas empresas recuperadas. Habíamos incorporado los valores y principios del movimiento cooperativo en general y del cooperativismo en particular, luego de unos años de trabajar de manera autogestiva y decidimos constituir esta entidad de segundo grado que es la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados. 

La Asamblea constitutiva se hizo en Rosario el 9 de diciembre de 2006, en el viejo bar-restaurant Rich.

SF: ¿Consideras a la Federación parte de alguna tradición del movimiento cooperativo argentino?

FT: Por supuesto que sí. La consideramos como parte de la rica historia de lucha del movimiento obrero. Nosotros tenemos una particularidad respecto de otros compañeros del movimiento cooperativo que es que en las cooperativas los asociados son únicamente aquellos que trabajan en la entidad. Entonces hay una clara consciencia de clase, una clara pertenencia al movimiento obrero y a la clase trabajadora. Por eso no solo nos sentimos depositarios de la historia del movimiento cooperativo sino también de la rica historia de lucha del movimiento obrero argentino que más ni menos devino en la recuperación de empresas, en la toma de fábricas una vez que los patrones y los dueños de las viejas empresas de capital las abandonaban y dejaban el destino de la empresa librado a la suerte de lo 1ue pudieran hacer los trabajadores. Así que tenemos esa doble pertenencia: a la historia del movimiento cooperativo y a la historia del movimiento obrero argentino.

SF: ¿Cómo evalúas la actualidad del cooperativismo en CABA y a nivel nacional (teniendo en cuenta la pandemia y la crisis económica? ¿Cómo es su relación con el Estado?

FT: Por primera vez tenemos una relación con el Estado de otro tipo. Tenemos un conjunto de compañeros que pertenecen al movimiento que ocupa espacios de gestión en el Estado, a partir de la asunción del nuevo gobierno en 2019. La relación pasó a ser absolutamente otra. Se creó la Dirección de Empresas Recuperadas en el Ministerio de Desarrollo, el INAES pasó al Ministerio de Desarrollo Productivo, cosa que nosotros habíamos propuesto hace mucho tiempo. Existen comisiones específicas ligadas al cooperativismo de trabajo y esto ocurre por primera vez.

De igual modo, somos conscientes de que todavía queda mucho por hacer. Hay una mirada que nosotros intentamos desterrar, incluso en muchos de los funcionarios actuales, que es algo así como que el cooperativismo de trabajo es algo así como una etapa transicional entre la situación de desocupación hasta la reinserción en el mercado laboral nuevamente en relación de dependencia. Y nosotros no concordamos con esta mirada porque tenemos cooperativas que tienen más de 20 años. Entendemos que el cooperativismo de trabajo se expandió a partir de la crisis de 2001 pero llegó para quedarse. 

En relación a eso no estamos de acuerdo con esa mirada de que es una situación de transición. Para nosotros no es un tránsito a la reinserción bajo relación de dependencia. A esta altura es una convicción, es una manera de trabajar, un modo colectivo de gestionar las empresas. Y efectivamente estamos intentando que esta mirada «prenda» en algunos funcionarios que no valorizan en su justa medida lo que representa nuestro movimiento.

SF: ¿Si tuvieras que explicarle a alguien qué significa conformar una cooperativa, qué le dirías?

FT: En principio, por más abstracto que parezca, le diría que es como la esencia del trabajo en libertad. Si hay algo que efectivamente se torna muy poco democrático es el trabajo y mucho más en relación de dependencia. La cooperativa de trabajo permite que vos intervengas claramente en la gestión; se participa aun sin quererlo porque en las cooperativas de trabajo se discute todo: los niveles de producción, el reparto de excedentes, cuándo nos tomamos las licencias, si reinvertimos o distribuimos parte de ese excedente. Así que la participación está garantizada con el solo hecho de pertenecer a una cooperativa de trabajo.

Por eso lo que le puedo decir a alguien que está iniciándose en el mundo de las cooperativas de trabajo es que es una experiencia formidable y que en la medida en que sigamos creciendo y sigamos sumando cooperativas de trabajo vamos a ser considerados como efectivamente debemos serlo: ni más ni menos que un eslabón más de la cadena de producción de bienes y servicios de la economía nacional.

SF: ¿De qué forma crees que el cooperativismo desafía la forma de producción capitalista? No solo en cuanto a la explotación laboral, sino como parte de un proyecto de sociedad alternativo al actual.

FT: Lo hace claramente a partir de la distribución equitativa de los excedentes. Aquí no hay plusvalía. Todo ese excedente generado por el colectivo lo recibe todo el que trabaja con la distribución que hace la cooperativa finalmente. Si bien son entidades gestionadas por sus trabajadores que actúan dentro del mercado y dentro de la economía capitalista, tienen una lógica absolutamente distinta. Son pequeños embriones de aquella sociedad que muchos soñamos y que nada tiene que ver con la sociedad explotadora, expoliadora, destructora del medioambiente que es ni más ni menos que la sociedad capitalista.

Son embriones de aquella sociedad que en un futuro aspiramos conseguir. Por eso alentamos la constitución de cooperativas en todas partes, en todas las ramas de la economía y en todos los tamaños. Otra cosa que se ha derribado es eso de que la cooperativa tiene que ser un emprendimiento chico. Nosotros hemos demostrado en los hechos que existen cooperativas de trabajo de 10 trabajadores, pero también otras de 500. La cuestión de la escala y el porte de la empresa ha quedado derribado como mito porque el cooperativismo de trabajo puede adecuarse a cualquiera de las formas de las empresas.

SF ¿Qué desafíos tiene el cooperativismo de cara al futuro?

FT: Tienen que ver con esto que te decía antes de quedar instalados definitivamente como un eslabón más de la cadena de la producción de bienes y servicios. Nos está costando.

Hay una mirada común acerca de que las pymes son las que sostienen la inmensidad de los puestos de trabajo ligados al mercado interno y efectivamente se deja de mirar a las cooperativas de trabajo que producimos para el mercado interno, generamos puestos de trabajo, no despedimos porque no somos patrones de nuestros propios compañeros.

El desafío que tenemos es estabilizar nuestro movimiento, crecer tanto cuantitativamente como cualitativamente y generar una serie de políticas públicas que todavía no están en marcha y que son necesarias para nuestro movimiento. Por ejemplo, la creación de un fondo para poder financiarnos por fuera del sistema bancario tradicional, la cuestión de la seguridad social: nos tenemos que indefectiblemente asociar al monotributo para estar resguardados en la seguridad social y la verdad que no hay nada más distante de la cuestión de monotributistas que un colectivo de 100 o 150 trabajadores como es la media de las cooperativas de trabajo. Así que deberíamos generar un régimen propio para poder tener una jubilación digna y no terminar con la mínima, para poder generar incluso nuestra propia obra social a futuro. Tenemos un sinfín de cuestiones para resolver en el tiempo, pero estamos dispuestos a dar la pelea.

SF: Muchas gracias.