Noam Chosmky y Arthur Rosenberg: el entorno que formó a Chosmky

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Presentamos a les lectores de Sociedad Futura un extracto de la biografía sobre Noam Chomsky (Noam Chosmky: Una vida de discrepancia) escrita por el profesor Noam Barsky. Con el libro, el autor buscó describir “los ambientes intelectuales y políticos que contribuyeron a moldear la personalidad de Noam Chomsky”. Del libro, tomamos de la primera sección “El entorno que formó a Chosmky” un pequeño capítulo dedicado al vínculo entre Chomsky y Arthur Rosenberg. Recomendamos la obra y, en particular, señalamos el también interesante capítulo dedicado al vínculo con Anton Pannekoek, del cual refiere el autor: “Es discutible, pero tal vez Pannekoek y Bertrand Russell fueran los modelos más importantes para Chomsky, y desde luego la obra de ambos es la que más claramente refleja la que habría de escribir este más adelante.”. Luego cita al propio Chomsky: “Pannekoek es uno de esos pensadores cuya obra encontré muy interesante. Supe de ella por Paul Mattick, que la estaba haciendo circular por Estados Unidos”. 


Chomsky y Arthur Rosenberg

Chomsky nunca perteneció a la organización Avukah. Para cuando él llegó a la universidad, el grupo ya se había disuelto: `Lo único que llegué a conocer fue una suerte de `aura` que flotaba en el ambiente` (18 de Mayo de 1995). Sin embargo, los valores fundamentales de la organización estaban claramente en la misma línea que los suyos propios, y supo de actividades por Harris y por los escritos de Arthur Rosenberg, entre otros. De hecho, si Chomsky leyó a este último fue por sugerencia de Harris. Rosenberg, que murió en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial, había estado estrechamente vinculado a Avukah. 

El grupo organizaba cada año una escuela de verano de dos semanas de duración, que tenía lugar en la granja de prácticas del grupo sionista Hashomer Hatzair. Las conferencias de 1941 corrieron a cargo de Shmuel Ben-Zvi, D. McDonald (no Dwight McDonald), I. Merenski, Alfred Kahn, Nathan Glazer, Adrien Schwartz y Arthur Rosenberg. Melman recuerda esta conferencia de Rosenberg y otras en las que participó también en esa misma época:

Arthur Rosenberg habló del caso del pacto entre Hitler y Stalin, diciendo que no se debía interpretar como una señal de que todo estaba perdido. De hecho, tanto en la sociedad alemana como en la rusa había dinámicas que originaban políticas internas y diferencias continuadas. No había que tomar el pacto como indicador de una brecha profunda, ni como la victoria total del ala más conservadora del movimiento nazi. Unos días después de la invasión alemana de Rusia, pronunció una serie de destacadas conferencias sobre el carácter de la guerra que se estaba avecinando, señalando que al oponerse al ejército soviético, por primera vez los nazis se iban a enfrentar con otro ejército entrenado y preparado para la guerra. De hecho así resultó ser, pese a los catastróficos fracasos del Gobierno soviético en los primeros días del conflicto. (20 de Julio de 1994)

Rosenberg actuó como una suerte de líder intelectual, una piedra de toque para el movimiento Avukah. Su influencia como historiador y pensador social (sobre Chomsky y otros) se ha mantenido con toda su fuerza a lo largo de los años. 

Hay sin embargo algunas diferencias clave entre la orientación de Rosenberg y la que adoptó Chomsky. Abramovitch señala que “el enfoque de Rosenberg es histórico y marxista, sin tratar de ser moral”, mientras que el de Chomsky es anarquista (4 de abril de 1995). Pese a todo, habría habido base suficiente para que ambos entablaran diálogo durante ese periodo y también mucho después. La postura de Rosenberg con respecto a la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, reposa sobre principios libertarios fundamentales; le impidió tomar partido por uno u otro bando durante la guerra. Esta postura, que no se suele representar en análisis contemporáneos de la guerra, la describe bien Abramovitch, que defendía una bastante similar. Este sostiene que Rosenberg creía que

la sociedad nazi no se podía estabilizar y que experimentaría diversas crisis, aunque emergiera victoriosa de la guerra. No es una “última oportunidad” porque las crisis del capitalismo perseverarán incluso con una victoria nazi {…}. La postura {de Rosenberg} es una postura según la cual si se está en contra del statu quo, entonces se tiene que ser coherente a ese respecto. El respaldo a una guerra contra Alemania no sería beneficioso para las condiciones o para la preparación de un cambio en el statu quo o en las actitudes de la gente contra una situación de statu quo. (12 de febrero de 1991).

El ejemplar de abril de 1943 de Avukah Student Action homenajeaba a Arthur Rosenberg, dos meses después de su muerte. El conjunto de la obra de Rosenberg (The birth of the German Republic, Historia del Bolchevismo, The history of the German Republic y Democracia y Socialismo) ha recibido numerosos elogios por su contribución a la comprensión de “cómo se produjeron los mayores cambios políticos de los tiempos modernos”. En sus últimos escritos, Chomsky hace continua referencia a estas obras. Pese a sus diferencias, ambos intelectuales hacen hincapié en lo empírico cuando describen los acontecimientos que demuestran el valor de sus teorías. El mecanismo de cambio social propuesto por Rosenberg queda sintetizado en el artículo publicado en Avukah Student Action y titulado “Prof Rosenberg Works analyze the Great Changes of Our Times: His Writings on Russian and German Revolutions Have Lessons for Today”. El artículo cita a Rosenberg, haciendo esta sugerencia a los lectores del periódico: “En primer lugar, una clase social concreta confiere, tarde o temprano, a la gente de esa misma clase social una postura política concreta que tiene como objetivo mejorar sus condiciones de vida”. Y “en segundo lugar, las posturas políticas de las clases desfavorecidas llevan a estas, tarde o temprano, a tratar de cambiar el sistema político y económico con el fin de mejorar sus propias condiciones. Estos intentos casi siempre se llevan a cabo por la fuerza, es decir, mediante una revolución, porque la clase más favorecida, que tiene el control del poder político, normalmente no se aviene a entregar por voluntad propia ese poder y esa posición privilegiada”.

Esta perspectiva de cómo se efectúa el cambio social, que parece tan optimista retrospectivamente, la encontramos también en la obra de Chomsky, si bien modificada de tal manera que en ella el énfasis recae sobre las fuerzas poderosas utilizadas por la “clase privilegiada” de Rosenberg para proteger “su poder y su posición privilegiada”. Chomsky y Rosenberg también coinciden en la cuestión de lo individual frente a lo colectivo: ambos piensan que los procesos sociales constituyen una fuerza mucho más poderosa que los esfuerzos individuales. Más aún, ambos pensadores inician su análisis de una acción o un acontecimiento determinados planteando una única pregunta: “¿Refuerza esto el poder y la comprensión política de la clase obrera?”.

También existe un vínculo entre Avukah, Rosenberg y Harris. Ambos intelectuales fueron nombrados miembros del comité de la universidad, y se les encargó la tarea de orientar y dirigir a los grupos de Avukah de todo el país e incluso a uno con sede en Montreal. Harris participó en conferencias en la escuela de verano de Avukah de 1942, como lo hiciera también Rosenberg el año anterior. Dio tres conferencias: una sobre el “fascismo autóctono” y dos sobre “de qué manera deberían ser políticos los judíos”. Un artículo publicado en el ejemplar de Avukah Student Action de ese mismo verano sintetiza esas conferencias y arroja luz sobre otra conexión entre las posturas de Harris y Chomsky: su impresión de que los peligros del fascismo no se limitaban únicamente a Europa. En ese debate sobre el fascismo autóctono, Harris hablaba de los peligros del fascismo en Estados Unidos, y la idea errónea extendida entre los judíos de que “solo los agentes del Eje y los miembros de la quinta columna representan una amenaza para la democracia”. Haciendo referencia al papel que los líderes de la prensa, la industria y el Gobierno desempeñaban en las iniciativas antiliberales y anti laboralistas, Harris hablaba del “centro permanente de las fuerzas del fascismo”, y sostenía que si el fascismo llegaba a Estados Unidos, “solo se diferenciaría formalmente del ejemplo alemán {y} prosperaría principalmente gracias a las críticas desigualdades sociales y económicas de nuestra sociedad actual”. El fascismo, según Harris, se alimenta de la inseguridad y el descontento, y recibe ayuda de la propaganda de los intereses de las grandes industrias: “El cóctel fascista de promesas de carácter pseudosocialista, más un nacionalismo exacerbado y una sádica doctrina racista sirvió de fachada para ocultar el verdadero papel de apoyo a las grandes industrias de los nazis”. La única defensa posible es lanzar programas de mejora social y comprometerse con el progreso social, esfuerzos estos que recibirían el embate de los poderosos intereses industriales: “En la lucha contra el fascismo autóctono, el doctor Harris hizo hincapié en la necesidad de seguir de cerca los movimientos de los fascistas de nuestro país -los coughlinitas y sus aliados en las grandes empresas, la prensa y las instituciones públicas-, pues la amenaza fascista es permanente en esta fase de nuestra sociedad, independientemente del desenlace de la guerra.”

En su segunda conferencia, Harris describía la incapacidad de los grupos religiosos y culturales judíos de responder a las cuestiones fundamentales que afectan a los judiós, y concluía que “los judíos necesitan un programa político que resalte la necesidad de garantizar la seguridad en este país y que señale las medidas que se han de tomar. Los judíos también necesitan Palestina, para aquellos judíos que necesitan o desean ir a un lugar en el que no constituyan una minoría. Para muchos judíos norteamericanos Palestina es un segundo hogar potencial”. 

Extraído de las páginas 90-93 de la edición consignada debajo.

Citas sueltas interesantes

“Debido a su magnética personalidad y a su atractivo como intelectual, la contribución de {Zellig} Harris a Avukah llevó a un resurgir de la actividad en la rama de Pennsylvania. Se implicaron en el grupo algunas figuras sobresalientes como Kurt Blumenfeld, el portavoz de numerosos intelectuales alemanes judíos y confidente de Hannah Arendt. Arthur Roseneberg, el historiador alemán, también se unió al grupo, como también lo hizo Seymour Melman, que más tarde habría de escribir obras extremadamente progresista…Chomsky dijo: `Sería más interesante sacar a la luz la historia de Avukah, mucho más interesante de hecho que escribir sobre mi`” pág. 82

“Harris también participó en un pequeño grupo poco conocido, llamado The People…El documento hace referencia a obras histórico-materialistas como las de Erich Fromm (de la escuela de Frankfurt) y Arthur Rosenberg, así como a obras de antropología cultural norteamericana.Todo ello apunta a un vínculo esencial entre Harris y The People, pues Harris también combinaba su interés por el marxismo antibolchevique de Rosenberg con un compromiso con la obra psicoanalítica marxista de Fromm.” pág. 96


Fuente: Barsky, Noam. Noam Chosmky: Una vida de discrepancia. Península. 1997. Barcelona.