Entrevista a Bhaskar Sunkara: «Creo que el programa de Biden es de centro-izquierda»

Print Friendly, PDF & Email

por Juan Delgado.

Entrevistamos a Bhaska Sunkara, el joven editor de la revista Jacobin, la cual cuenta con millones de lectores mensuales alrededor del mundo. Además, es miembro del partido Democratic Socialists of America, una organización socialista que ha incrementado dramáticamente su cantidad de militantes gracias a las sucesivas campañas presidenciales de Bernie Sanders.

En esta oportunidad, conversamos con él acerca de las próximas elecciones y el lugar de la izquierda norteamericana en este proceso. A su vez, le consultamos acerca de los pasos a seguir para su organización y para la izquierda en general, además de visitar algunas de las causas del naufragio de la candidatura de Sanders.


Sociedad Futura: Estamos con Bhaskar Sunkara, el editor de la Revista Jacobin. Nos gustaría discutir con él algunos temas sobre las próximas elecciones en Estados Unidos.

Muchas gracias Bhaskar por reunirte conmigo y por esta oportunidad para Sociedad Futura. 

Bhaskar Sunkara: Por supuesto, es un placer. Aprecio mucho todo el trabajo que ustedes hacen y será bueno hablar con ustedes sobre la situación en Estados Unidos.

SF: Bueno, tenemos algunas preguntas preparadas. Primero me gustaría preguntarte ¿de qué manera la pandemia afectó la campaña de Trump? ¿La crisis económica está impactando en los votantes y sus preferencias?.

BS: Creo que vale la pena mencionar que los Estados Unidos tienen un sistema político bastante inusual. Para empezar, Trump perdió en el voto popular por 3 millones de votos y de todos modos pudo ganar por el colegio electoral. Trump particularmente nunca fue un presidente popular. Su popularidad siempre se mantuvo en un 40%. Pareciera que la pandemia lo ha afectado negativamente también. Obviamente, el manejo de crisis de los Estados Unidos es uno de los peores del mundo. Probablemente solo Bolsonaro en Brasil puede ser comparado con la incompetencia de Trump. Él tampoco ha hecho mucho por sus votantes de base 

Pero la política estadounidense se ha polarizado tanto entre demócratas y republicanos, se han polarizado los temas culturales también, al punto que muchos de los votantes votaran a Trump sin importar qué. Tenía una frase famosa durante la campaña de 2016 que decía que podría ir por la 5ta avenida en Nueva York y dispararle a alguien y los votantes aun seguirían apoyándolo. Eso es básicamente cierto y podríamos incluso decir lo mismo en el caso de algunos de los votantes de Obama o Clinton. Tal es la creciente polarización en la política estadounidense. Pero no es una polarización que se teja claramente en término de clase, debo decir. Se ve a los demócratas avanzar a una coalición que depende de la clase media profesional. Ves un pivoteo hacia los votantes en los suburbios más adinerados. Esto es una coalición que yo creo que probablemente signifique la victoria de Joe Biden en las elecciones. Será una combinación entre los votantes blancos de los suburbios junto con los votantes negros y latinos; los sindicatos del sector público apoyarán a Biden. Creo que será difícil para Trump pero si él llegase a ganar, probablemente sea una victoria en la que gane por poco en el colegio electoral pero puede que pierda por hasta unos 5 millones votos. 

SF: ¿Cuál es tu análisis en la razón por la que Trump cambió su campaña hacia una estrategia de difusión del miedo? Me refiero a que estuve leyendo que con las protestas recientes y con la propaganda antisocialista en contra de Biden, Trump está tratando de crear un cierto temor acerca de Biden ganando las elecciones, en donde EE.UU. se convertirá en una distopía socialista o algo por el estilo.

BS: Yo diría que eso ha sido una referencia común de la derecha por muchos años. Incluso desde antes de que siquiera hubiera un socialismo real en la vida política estadounidense. Esto era una queja común en la administración de Obama también. El fantasma del socialismo ha sido inflado por la derecha en los últimos años. Creo que esto en algún sentido nos ha ayudado que la gente asocie socialismo solo con formas suaves del Estado de Bienestar en lugar de con gulags, minas o cosas por el estilo. Entonces creo que el fantasma de esta elección no es necesariamente el socialismo sino el descontento social. Black Lives Matter (BLM) y el caos en las calles le permitió a Trump argumentar que él es el candidato de la ley y el orden. Ahora, preliminarmente, basándonos en las encuestas, parecería que BLM es aun más popular que Trump. También parecería que a pesar de que las personas creen en las protestas no violentas y no creen en saqueos y otras formas de descontento , le atribuyen el descontento, en mayor medida, a Trump mismo. Ellos ven a Trump como el polarizador, Trump como el «factor x» que concentra todas estas contradicciones en la vida política. Esto no significa que Trump haya generado estas cosas de la nada -también hubo protestas de BLM con Obama-. Hay muchas razones por las cuales la gente quiere protestar, pero la gente sí culpa a Trump por muchos de los conflictos. Y las encuestas, hasta ahora, parecieran mostrar que, en todo caso, todo este descontento está realmente afectando a Trump y levemente beneficiando a Biden. 

Y Biden fue cauteloso de mostrarse como alguien que cree en las protestas pacíficas, que cree en el avance constante hacia la justicia racial y otros temas, pero no quiere generar problemas.

Mientras que Trump, en comparación, se muestra como alguien que instiga las protestas violentas al apoyar a estos imbéciles de extrema derecha que están alborotando la situación en las calles. Hasta ahora, el contraataque no ha necesariamente beneficiado a la derecha, por lo que yo se.

SF: Pero una de las principales características del sistema político estadounidense es que algunas causas sociales, como el movimiento de BLM, no necesariamente se traducen en un aumento de votantes . ¿Crees que esto será un nuevo caso de eso? ¿o estos últimos años tendrán un mayor impacto en las elecciones?

BS: Bueno creo que la cantidad de votantes será más o menos la misma sin importar las circunstancias. Lo que es interesante sobre esta reciente oleada de protestas por justicia racial es que son desproporcionadamente (bueno, no desproporcionadamente si tenemos en cuenta la composición del país) pero sí sorpresivamente blancas en cuanto a composición.

Entonces, la mayoría de los protestantes son blancos. Desproporcionadamente negros dado el tamaño de la población, pero no considerando que estas son protestas para la población afrodescendiente. Entonces es difícil decir: «lo bueno de esto es que es un movimiento emergente de la clase trabajadora negra y gente negra pobre con baja propensión a votar». Pero ya que es policlasista y multirracial, es difícil decir que esto va a ayudar o dañar a algún segmento de los votantes. Creo que es demasiado difuso como para verlo. ¿Tendrá efecto en la elección? No lo sé, podría tener un efecto negativo si la gente ve a las protestas como disruptivas, ve al liberalismo como sobrepasándose y creando un ambiente de caos y desorden. O ese caos y desorden por sí mismo puede impulsar a la gente a deshacerse de Trump y verlo como la raíz de esta polarización. Puede pasar cualquier cosa. 

Igualmente nada de esto es para decir que una protesta es válida o no en base a su consecuencia electoral. En algunos países quizás baste con una huelga. Pero no se puede culpar a los revolucionarios por la contrarrevolución que les sigue a lo largo de la historia. Es difícil para mí decir qué impacto tendrá. Me parece que Trump es un presidente algo impopular que tiene la ventaja del colegio electoral y la forma en que está dispuesto, pero que no ha expandido su base electoral desde que asumió. En todo caso puede decirse que su base se erosionó en algunos lugares. Ciertamente no se puede cubrir de gloria cuando hablamos de la respuesta al coronavirus.

SF: ¿Y qué pasa con Biden? ¿Cómo emerge su figura en esta atmósfera? Lo que leímos es que su respuesta a los recientes levantamientos y manifestaciones ha sido bastante moderada, como suele ser él. ¿Cómo se percibe esta moderación en cada uno de los aspectos en los votantes del Partido Demócrata? Especialmente en este que es uno bastante candente.

BS: Creo que Biden representa el mainstream del Partido Demócrata y del electorado estadounidense en muchos temas polarizantes. Si ves ciertas demandas que la izquierda norteamericana defiende como «desfinanciar la policía» y otras, no son particularmente populares. No lo son entre votantes negros de clase trabajadora o en votantes demócratas ni republicanos. Esto no quiere decir que no necesitamos reducir la cantidad de fondos de la policía y que no podemos recortar estos departamentos y orientar ese dinero hacia servicios sociales y otras respuestas que yo creo que tendrían el impacto de reducir realmente el crimen. Entonces elegimos soluciones policiales violentas a problemas sociales complejos. Creo que parte de la demanda por desfinanciar la policía, que está orientada a esos factores bacteriales es completamente válida. Pero la demanda en sí misma es muy impopular de la forma en que ha sido presentada. Creo que es un desafío para todos nosotros. No podemos pretender que representamos a la gran mayoría y que Biden representa a la minoría de la opinión pública. Ese no es el caso.

Si el establishment demócrata solo tuviera el apoyo del establishment, podríamos tener una incertidumbre popular. Creo que tenemos que revisar qué salió mal en la campaña de Sanders, qué salió mal en el Reino Unido en la campaña de Corbyn, qué pensaron los votantes de nuestras propuestas y de cómo presentamos las cosas.Al nivel de las tácticas y la retórica eso es algo fácil de corregir. Lo que me temo es que el problema es más profundo que solamente retórica y táctica. Siento que ya que tenemos un movimiento de clase trabajadora tan desintegrado en los Estados Unidos, los votantes que necesitamos para cualquier tipo de programa socialista democrático -votantes de poca propensión, es decir, con poca probabilidad de ir a votar, votantes que podrían gustarle nuestras demandas y Medicare For All, más trabajos y demás, que apoyan pasivamente nuestro programa pero que no hemos de ninguna forma alcanzado o movilizado-, eso es lo difícil. Es una cosa mucho más complicada. Creo que como se relaciona con la policía, Biden representa ciertamente una mayoría de opinión creo que en el país y dentro del Partido Demócrata, excepto en personas de menos de 30 dentro del partido. Debería revisar las estadísticas para estar seguro, pero mi anticipación o mi corazonada es que «desfinanciar la policía» y ese tipo de demandas son más populares en gente más joven.

SF: Mencionaste que Biden representa el mainstream del Partido Demócrata. Pero estos últimos meses, luego del retiro de Sanders de la carrera presidencial, hemos visto que Biden ha adoptado algunas de sus principales ideas, como el sueldo mínimo de 15 USS/hora. ¿Crees que eso se debe al impacto del movimiento de Sanders o es una especie de estrategia electoral?

BS: Lo que diría es que Biden ha ignorado las principales demandas, particularmente Medicare For All, que es la propuesta más importante de la campaña de Sanders. Ciertamente es así que dentro del Partido Demócrata que un sueldo mínimo de 15 dólares y otras cosas ahora son parte del mainstream. Soy más escéptico sobre los grupos de trabajo y sobre que Sanders diga que convenció a Biden de adoptar políticas más progresistas. Soy escéptico en cuanto a si eso sucedió. Creo que si así fue, fue más un resultado por el cambio externo del ambiente en el que Sanders tuvo un gran impacto y no tanto un trato interno. Es difícil dar una respuesta definitiva.

Lo que sí creo que el programa de Biden es uno de centro-izquierda para el país. Es un programa que atiende no lo que queremos conseguir pero sí algunas mejoras menores y expansiones específicas del Estado de Bienestar. Es un programa que está en contra de la austeridad, que probablemente no será puesto en práctica de forma significativa pero creo que tenemos que tener cuidado de decir que Trump y Biden son exactamente lo mismo.

Hay dos cosas separadas. Una es cómo nosotros vemos a Biden. Creo que esta es una figura que durante la mayor parte de su carrera ha sido una figura de centro, a veces incluso de centro derecha dentro del Partido Demócrata. Pero ahora está adoptando una plataforma que dentro del contexto de la política norteamericana está un paso a la izquierda del centro. En contra de una administración como la de Trump que aun dentro del contenido de la política norteamericana está llevando a cabo una campaña a la derecha del centro, una derecha dura. Yo mismo no estoy haciendo campaña por Biden porque creo que esa es otra cuestión estratégica separada: si un espacio socialista tan pequeño con recursos tan limitados debe gastarlos apoyando un candidato del establishment como Biden, si queremos asociarnos tanto a él. Pero creo que analíticamente, tenemos que ver a los demócratas y ver una formación contradictoria. Son fundamentalmente un partido del capital pero se apoyan en los votos de trabajadores y está muy atento al humor político del país. Creo que necesitamos honestidad sobre lo que una plataforma como esta significaría en un contexto mundial como este.Muchos partidos de centro izquierda alrededor del mundo ni siquiera están militando pequeñas expansiones del Estado de Bienestar. En todo caso están impulsando reformas para ganar competitividad, varias formas de austeridad segmentada combinada con micro redistribuciones -quizás en la forma de transferencias condicionales a los extremadamente pobres-. 

Los Demócratas en cambio están defendiendo expansiones, aunque sean muy insuficientes, al Estado de Bienestar. 

SF: Si tuviéramos que discutir a Sanders y su movimiento, ¿cuál es el balance de Jacobin de los últimos cinco años desde que Sanders anunció su candidatura a las primarias de 2016?

BS: Creo que es difícil exagerar el impacto que tuvo Sanders. Fue una figura que llevó un movimiento  y una corriente de ideas desde la nada hasta la entrada del poder estatal. Obviamente fracasamos. Pero creo que demostró que existe un hambre por una agenda socialista democrática combativa y de clase. Demostró que los norteamericanos no son inmunes a este tipo de llamados. Y forjó el terreno para una política de izquierda anti establishment. De otra forma, la única política anti establishment que habría sería la que escuchas de Trump y de gente realmente odiosa como Steve Bannon. Los racistas y demófobos tendrían el monopolio en el llamado «pensamiento antiestablishment». 

Creo que ese es un punto muy importante. Es algo que nos podemos llevar de la campaña de Sanders.

Pero creo  que también podemos ver que aun cuando teníamos popularidad en la mayoría de nuestros temas principales como comercio, garantía de trabajos, Medicare for All y hasta el Green New Deal, no teníamos un electorado activamente movilizado. Y Sanders en sus dos campañas movilizó a votantes; pero eso todavía no se transformó en una estructura de masas. Pienso que una forma de ver al movimiento de Sanders es como un atajo. Una forma de intentar tomar el poder y recrear esas instituciones y esos nudos y órganos de poder de clase desde posiciones estatales de poder. Una forma de ir a la inversa con respecto a cómo uno se imagina un movimiento de izquierda tomando el poder. Creo que fundamentalmente no teníamos otra posibilidad que esa.

A menudo la gente en ciertos ambientes dice que quizás en España no se necesitaba Podemos, que quizás podrían haberlo conseguido a través de movimientos sociales. Yo creo que eso no es cierto en el caso de Podemos. Pero en los Estados Unidos creo que definitivamente no es el caso, que una combinación de Occupy Wall Street y Black Lives Matter y otras protestas podría haber cedido el paso algo tan significativo como Sanders. En otras palabras, creo que tenemos que ver esta forma de política electoral como un camino hacia formas más profundas de radicalización política y no como una distracción. 

Había una gran decepción entre gente de la izquierda que nunca apoyó realmente a Sanders desde el principio. Algo así como «sólo consiguió el 30 y algo % de los votos». Y yo pienso que somos de izquierda, no somos como en Argentina donde la extrema izquierda consiguió 3%. En Estados Unidos la extrema izquierda estaba consiguiendo 0,3%. Entonces ¿conseguir 30 y algo % es realmente un fracaso? No, en absoluto. 

Creo que si tuviéramos un sistema democrático como el que tienen en otros países, con nuestro bloque fijo de votantes, seríamos la segunda o tercera formación, si no la primera, en un sistema parlamentario.

Obviamente tenemos muchos problemas. Va a ser difícil reconstruir y avanzar desde acá. Pero lo que hay que recordar es que una vez que tomemos el poder, aun con un programa socialdemócrata, los Estados Unidos tienen la mayor capacidad de maniobra  entre todos los poderes de la historia mundial. Tenemos una moneda poderosa, que es la reserva mundial de divisas. Hay gente que dice que el socialismo en un país es imposible pero los Estados Unidos son básicamente un continente en cuanto  a tamaño, alcance y recursos. Hay mucho que podemos hacer sin siquiera acercarnos a los límites y contradicciones reales de la socialdemocracia.

SF: Mencionaste una serie de aspectos importantes del movimiento de Sanders y lo que vi es que, aunque él se define a sí mismo como un socialista democrático, su movimiento no ha tomado la forma de un partido socialista democrático tradicional o de un movimiento más amplio. Podría relacionarlo más con la experiencia de Podemos o similares alrededor del mundo. Entonces, ¿los que apoyan a Sanders se identifican a sí mismos como socialistas? ¿Identifican la reforma del sistema de impuestos, el Medicare For All y la universidad pública como socialismo?

BS: En general, del votante promedio de Sanders, muchos se van a identificar como socialistas democráticos. No todos, pero muchos. Y asocian el socialismo democrático a la socialdemocracia. Obviamente hay una minoría de gente joven, más politizada, que ven al socialismo como alguna forma de propiedad de los medios de producción de los trabajadores más programas sociales.  Así es como se definirían vagamente el socialismo.

Muchos votantes de Sanders se ven a sí mismos como buenos liberales o «berniecrats». Pero por lo menos son conscientes de que Bernie se define a sí mismo como socialista democrático y son favorables a políticas socialistas democráticas. Definitivamente hay un punto de partida ahí. La clave para mí no es si se identifican como socialistas democráticos; la clave para mí es la cuestión de clase. Cualquiera sea tu programa, ¿desarrollas tu programa a través de la lucha de clases o a través de la conciliación de clases? Podés tener un programa socialdemócrata que defienda cosas aún más expansivas pero si intentas alcanzarlas a través de ciertas formas de la vieja política de corretaje, entonces para mí no es tan interesante. Para mí, el hecho de que la socialdemocracia clasista parece haber aprovechado las partes más radicales de la socialdemocracia es lo que es interesante. Y obviamente, mientras avancemos en ese camino podremos mejorar la vida de millones de personas que en este momento están sufriendo. Es difícil exagerar el nivel de problemas sociales en los Estados Unidos. Tenemos más de 20 millones de personas que pasan hambre. Tenemos medio millón de personas sin ningún techo. La escala de devastación social de los Estados Unidos es más cercana a la de un país del Tercer Mundo que a la de cualquier gran país industrial en la Tierra. Estamos como atrapados en el medio: tenemos riquezas y capacidad productiva gigantes pero nuestro Estado ha fallado en la construcción de una infraestructura social. Y todo eso es producto de no tener un partido de los trabajadores y de no tener una izquierda fuerte.

SF: Entonces, en términos de la cultura política en los Estados Unidos, ¿ves lugar para que un movimiento socialista democrático como el tuyo profundice el discurso sobre el conflicto de clases?

BS: Sí, absolutamente. Pienso que aunque tuvimos inconvenientes, un movimiento igualitario de izquierda , se llame socialista o no, o si en el futuro adopta una retórica populista de izquierda, va a avanzar. Pienso que los socialistas tenemos que tener el rol de liderazgo como estrategas y convocantes en esta formación en tanto gente que tiene un conocimiento histórico e historia institucional. Creo que tenemos un rol importante que desarrollar. 

La cuestión es si esto se va a manifestar en la forma de un nuevo partido. En cuanto a eso soy muy escéptico por la estructura de la política norteamericana y lo difícil que es empezar un nuevo partido. El sistema entero fue construido por 120 o 130 años para evitar la emergencia de un partido como tal. Es muy fácil decir que lo haríamos solo con torcer el volante. Creo que esa es una forma muy idealista de ver esto. Pienso que ciertamente necesitamos tener un partido en algún punto; por lo menos tenemos que encontrar mecanismos de acción política independiente. Pero necesitamos ser sobrios y realistas sobre cómo vamos a conseguirlo.

SF: ¿Cómo analizas la composición sociodemográfica de su base de apoyo? ¿Está compuesta principalmente por gente joven radicalizada o ves espacio para considerar que se trata de un movimiento más amplio, en términos de raza y clase?

BS: Creo que, en general, cuando hablamos de las base de apoyo de Sanders, hablamos de una amplia base de un movimiento policlasista. Puede ser que un poco desproporcionado hacia la clase trabajadora. Pero de gente joven. El mayor dato demográfico fueron los pésimos niveles de apoyo que Sanders obtuvo en votantes de más de 60 años. Creo que esto se ve en la izquierda hoy. Pero fue un movimiento de millones, por lo que incluyó a personas de diferentes clases. Aun así, creo que fue un movimiento desproporcionadamente de clase trabajadora joven. 

Uno de nuestros problemas fue que las personas más propensas a votar son los votantes más grandes. Obviamente no hicimos lo suficiente para alcanzarlos. 

Cuando se trata del movimiento más pequeño de los Socialistas Democráticos de América y Jacobin, diría que somos principalmente gente desclasada, de orígenes varios. Personas desclasadas de orígenes profesionales o personas de movilidad social ascendente que fueron los primeros de su familia en ir a la Universidad. Eso es verdaderamente sociológico de la izquierda, en muchas partes del mundo. Ciertamente, no somos el movimiento de élite que los medios intentan mostrar. Pero tampoco somos un movimiento orgánico de clase trabajadora. Por orgánico me refiero a que podrías imaginar un mundo o partes del mundo donde un sector entero es movilizado por una lucha social y los socialistas lideren ese movimiento y se recluten trabajadores de a docenas y cientos. Ahí tendrías un cierto carácter: «tenemos cierta parte del proletariado en nuestra coalición; en esta ciudad tenemos oficiales electos; tenemos una base aquí, etc». 

En los Estados Unidos eso es mucho más difuso.Tenemos mucha más fortaleza entre docentes y enfermeros principalmente. ¿Pero por qué? Ciertamente es porque la izquierda tuvo un rol importante en la creación de luchas en esos sectores pero también por la misma razón por la que la izquierda francesa tiene muchas personas de estos sectores. Son los bastiones que quedaron de la fortaleza sindicalista que requieren un grado universitario. Entonces si la izquierda era fuerte en los campus y era producto de figuras que tenían este tinte educado, entonces por accidente nos encontramos con una base en sindicatos docentes, o con los sectores más militantes dentro de ellos. No es ideal. Obviamente aprovecharemos nuestra base donde sea que esté, no podemos estar disconformes con lo que tenemos hasta ahora; tenemos que intentar ampliarnos. Y eso significa tener una izquierda que está dispuesta a sumergirse en el movimiento trabajador, que esté dispuesta a hablar como la gente trabajadora, que esté dispuesta a renunciar a algunas de sus afectaciones subculturales. No quiero decir con esto reemplazar por una falsa cultura de clase trabajadora. La clase trabajadora es tan rara, ecléctica, gay y femenina como el resto de la sociedad. No deberían tener una caricatura de lo que la clase trabajadora es. Pero hay ciertos debates sobre si esto es producto del aislamiento de la izquierda. Y uno de los objetivos de Jacobin, a pesar de ser un pequeño grupo aislado, es romper el aislamiento de la izquierda, o al menos impulsar a la gente hacia el rompimiento de ese aislamiento. Entonces no es que estemos solucionando el problema, pero a diferencia de otros sectores de la izquierda, nosotros no estamos conformes con el lugar donde estamos.

SF: Considerando el paisaje que acabas de presentar, si quiere romperse ese aislamiento, ¿cuál consideras que tendría que ser el próximo paso de la izquierda y específicamente de DSA?

BS: Creo que tenemos que duplicar lo que ya está funcionando. Y eso es las campañas electorales. Tenemos que combinar eso con formas variadas de organización sindical, incluyendo la industrialización deliberada en algunos sectores. Necesitamos que todo sea parte de un plan holístico, pero la política electoral y la política sindical tendrían que estar al frente de eso. 

Y luego cuando hablamos del movimiento socialista más amplio, por supuesto que deberíamos luchar y apoyar el Black Lives Matter y otros movimientos de protestas. Pero necesitamos traer de nuevo el lenguaje de la izquierda de estar disconformes con las articulaciones a las que se llega naturalmente en movimientos relativamente espontáneos. No significa que estos movimientos sean inválidos desde ningún punto de vista. Pero significa que nuestro objetivo debe ser no solo seguir estos movimientos sino empujarlos hacia una dirección más clasista y hacia la confrontación con el capital. Creo que debido a que la izquierda es desproporcionadamente de clase media y debido a que en los Estados Unidos gran parte de la izquierda es blanca, creo que la gente teme realizar críticas necesarias o incluso intervenir. Lo que conseguís es una aproximación casi condescendiente a movimientos, particularmente  aquellos de personas oprimidas. Creo que hay una forma de que los socialistas hagan intervenciones para decir «este tipo de reforma o este tipo de colaboración con las corporaciones en este tema va a ser contraproducente a largo plazo» o decir «sí, necesitamos hablar sobre la brutalidad policial pero a menos que hablemos de las causas detrás de ella, de la desigualdad, no llegaremos a ningún lado».

Estas son las cosas en las que la izquierda debería estar cómoda, pero crecientemente sucede que no porque estamos en un ambiente tan profundamente politizado en el que la gente no se siente cómoda diciéndolo ni están entrenados para decir eso. Están entrenados para seguir y apoyar. Siempre es fácil ser acrítico sobre todo, ya sea una campaña electoral o un movimiento social. Es mucho más difícil tratar de intervenir para hacerlos más potentes.

SF: Esas son todas nuestras preguntas, muchas gracias por ahora. Gracias por tu tiempo y tu análisis.