A DEFENDER LA DEMOCRACIA Y LOS DERECHOS DEL PUEBLO

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CONTRA LA DESESTABILIZACIÓN DEL GRAN CAPITAL Y SUS AGENTES

El colectivo de compañeras y compañeros que hacemos Sociedad Futura queremos dejar sentada nuestra posición  ante la escalada derechista contra el gobierno de Alberto Fernández.

  1. Vivimos una coyuntura regional difícil en la que se combina la desestabilización, el golpismo abierto y el ataque a gobiernos que no son neoliberales desde argumentos falazmente democráticos e institucionalistas. En cada país vemos combinaciones específicas de esto, en las que predomina uno u otro rasgo. El atributo central que tiene esta coyuntura latinoamericana es la decisión de la derecha neoliberal por jugar todas las cartas. Si puede ganar por vías electorales, mejor. Pero si tiene que recurrir a las vías de hecho, derivas fascistizantes o al estado de excepción lo hace sin ninguna clase de escrúpulos.
  2. La derrota electoral del macrismo dejó a la vista que, a pesar del gran daño a las clases populares y a la pérdida de autonomía nacional que constituye su herencia, no pudo garantizar la continuidad de la dominación política neoliberal. Esta circunstancia, sumada a ciertos posicionamientos del nuevo gobierno en relación al manejo de la economía, ha desatado una disposición fuertemente agresiva de los principales grupos económicos y un acceso de furor casi permanente en su base social, acicateado por el sistema dominante de medios.
  3. Esta derecha social y política ha aprovechado la particular coyuntura generada por la pandemia, en la cual la movilización por abajo ha sido obligada a retirarse, para impulsar una contraofensiva. Por un lado, sus parlamentarios, dirigidos por los medios de comunicación reaccionarios, han intentado bloquear todas las iniciativas políticas del gobierno, invocando imaginarios atropellos a las instituciones o supuestos autogolpes. Paralelamente, el gobierno de Larreta, supuesta ala conciliadora del macrismo, ha practicado un bolsonarismo políticamente correcto con su fomento de las aperturas comerciales en la CABA. Estas aperturas, que aumentan la circulación de las personas, han sido centrales para la expansión de la pandemia hacia el interior de Argentina. Vivimos una situación, con el Covid-19, en el que la derecha ha logrado avanzar en sus posiciones, a pesar de tener poco peso movilizador y depender casi por completo de su reproducción ampliada en los medios de comunicación.
  4. Si esta situación se acercaba a lo intolerable, la movilización de la policía bonaerense ha superado todo lo admisible. Debemos subrayar que las huelgas policiales siempre son reaccionarias. La condición de asalariados de los policías está completamente subordinada a su ser social, atravesado completamente por la represión. La policía como tal es un actor inherentemente opuesto a los intereses de los trabajadores y el pueblo. Podemos reformarla y democratizarla hasta cierto punto pero este carácter es insuperable como tal. Y, concretamente, hoy ha sido instrumentado por la derecha social y política para desgastar al gobierno de Alberto Fernández. Se sienten mucho más cercanos al gobierno anterior, que les bajó un 30% el sueldo pero los alentaba en sus peores prácticas represivas y parasitarias en contra de la sociedad civil. No puede tampoco olvidarse la fuerte sospecha que pesa sobre la policía bonaerense en relación al brutal asesinato de Facundo Castro, que se engancha con un prolongado historial de gatillo fácil conocido por la mayoría de los bonaerenses.
  5. Lo que se vive hoy en nuestro país es un ascenso en la desestabilización en contra del gobierno de Alberto Fernández. La derecha empresaria neoliberal no tiene hoy un proyecto alternativo viable para reemplazar al actual gobierno. Tampoco dispone de una institución del régimen que pudiera hacerse cargo del poder político, como fue la Suprema Corte de Justicia en otras coyunturas. Nada de esto le quita gravedad a lo sucedido en las últimas dos semanas, ya que el recurso a utilizar prácticamente cualquier medio para sus fines, lleva a la derecha a dañar las bases mínimas del pacto democrático. En ese sentido, creemos necesario que los cabecillas de la asonada policial deben ser enjuiciados y castigados. A la oposición política parlamentaria hay que ponerle los límites propios a todo régimen constitucional, en el cual la agenda política la dirige la fuerza que maneja el aparato de estado. El verso institucionalista de la derecha liberal se deshace cuando quedan a la vista sus apoyaturas reales: los caudillos de la policía bonaerense, los sectores fascistizantes y nostálgicos de la dictadura, los odiadores de pobres y todo lo reaccionario y podrido que hay en la sociedad argentina.
  6. Sociedad Futura apoyará incondicionalmente toda movilización real que surja en los diversos sectores del campo popular en contra de la patota neoliberal autoritaria. Hay que defender al gobierno legítimo de cualquier ataque reaccionario, así como a la democracia política en general. No es necesario que exista un golpe para hacerlo. Las presiones antidemocráticas por torcer la voluntad general por vías de hecho son un motivo totalmente válido para hacerlo. Cualquier combate socialista en nuestro tiempo tiene en esta cuestión una de sus dimensiones fundamentales.