Marilena Chaui y las artes: Hélio Oiticica, Espinosa, Miles Davis y la voz de un trueno

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Por Henrique Piccinato Xavier*

El artículo pretende considerar la fecundidad de la idea de arte y de la creación artística en sí misma dentro de la práctica filosófica de Marilena Chaui, a partir de cuatro puntos: I- la defensa de una estética que no sea simplemente pautada por el juicio del gusto y por la experiencia de lo bello, sino, por las relaciones activas entre arte, vida, crítica y compromiso social; II – un paréntesis de una historia personal que entrelaza política, enseñanza y literatura; III – un análisis de la escritura de la autora, no sólo filosófica, sino literaria, en comparación con la escritura de Espinosa; IV – la importancia de la voz y de la creación en la enseñanza de la filosofía de Chaui.  

I.

Hélio Oiticica, Antonin Artaud, Luchino Visconti, James Joyce y Marilena Chaui. Qué podemos sacar en común entre los nombres de estos artistas y de la filósofa, hoy homenajeada? Nombres que parecen distar tanto entre sí… 

El primer nombre, Hélio Oiticica, proviene de las artes plásticas brasileras, él, que en plena dictadura levantó una bandera conteniendo la imagen de un muerto fusilado por la policía y la inscripción “sea marginal, sea un héroe”; él, que produjo un arte contemporáneo popular que literalmente se mezcló con el samba de los bailarines del Morro de Mangueira. El segundo, Antonin Artaud, el más lúcido poeta, actor, dramaturgo y director de teatro francés que será “suicidado por la sociedad” en un manicomio, él, que vino a definir el teatro y su doble más allá de las palabras, un teatro corporal, cruel, escatológico, indígena, ritualístico, antirreligioso, y que, en sus propias palabras, tenía como objetivo “terminar con el juicio de Dios”. El tercero, el cineasta Luchino Visconti, fue la contradictoria figura de un conde, al mismo tiempo, comunista y gay, siendo uno de los padres del cine moderno comprometido, uno de los padres del Neorrealismo italiano. El próximo, James Joyce, un novelista irlandés que en sus radicales invenciones formales produjo una novela cómica, popular, obscena, transgénera, borracha y, sobretodo, antirreligiosa y antinacionalista.  

Juntamos los nombres de semejantes artistas junto al de Marilena Chaui- un nombre conocido por haber producido una importante obra que versa sobre la historia de la filosofía, sobre política, sobre la lucha por la democracia, lucha de clases, educación, cultura popular, análisis de los medios de comunicación, el feminismo, y la ideología- porque, en la presentación, pretendemos resaltar algo que no es tan comentado acerca de su obra, pretendemos resaltar la relación fecunda de su obra con las artes. 

Así, trataremos de algo bien específico en el ámbito de la cultura: las artes. Por lo tanto, no vamos a hablar de Marilena a partir de su producción cultural, tan vasta e importante que va de extremos dispares desde dirigir la Secretaría de Cultura de la ciudad más grande de Brasil (como Marinê Pereira presentó tan bien) hasta escribir en compañía de su madre, Doña Laura de Souza Chaui, un libro de gran circulación sobre cocina, “Maestras en la Cocina”. 

Volvamos a los nombres de tales artistas y de la filósofa, ellos no fueron acercados por casualidad, sino porque son artistas cuyas obras fueron cuidadosamente trabajadas por los tesistas de Marilena en el período en que yo también fui su tesista, entre 2004 a 2013. 

Es Oiticica do Cauê Aves, Artaud da Marinê Pereira, Visconti de Alex Moura y, finalmente el Joyce de este que te habla. Es un recorte específico, un grupo de orientación en un período específico, por eso, creo que el recorte, aunque sea particular, puede aportar algo muy significativo. 

Digo muy significativo, porque aunque Marilena posea muchos tipos de tesistas, un grupo no se constituye al azar en torno a ella. Hay una cuestión y un tipo de investigación y de pensamiento que encontramos al aproximarnos a Marilena, y aunque existan variados tesistas, hay una prevalencia de personas con preocupaciones en común que ultrapasaron intereses meramente teóricos. Pues el diálogo de orientación con Marilena siempre implica un vívido acto de creación, pues el sentido de la filosofía que Marilena afirma, jamás se resume a una actividad técnica profesional, sino que es una forma de vida. Y, precisamente, en este lugar vivo, la filosofía se encuentra con el arte. Algo que la gente aprende con Marilena, en un diálogo con la obra de Merleau- Ponty, es que, el conocimiento filosófico, la expresión artística, la acción política y, también la vida personal son formas entrelazadas que avanzan oblicuamente y pretenden instituir la apertura de otro futuro. 

Así, pensar arte con Marilena supone encontrar un camino distinto de la estética en cuanto una filosofía del gusto o del placer estético, siendo necesario entrelazar arte y vida, arte y política, arte y filosofía. 

Tomemos los ejemplos de Oiticica, Artaud, Visconti y Joyce, son cuatro obras que jamás podrán ser circunscriptas a una filosofía del gusto que se trate de un juego de lo bello y lo feo proveniente de la autonomía estética de la concepción kantiana, muy por el contrario, son obras que radicalmente van contra el buen gusto burgués. Sobre todo son obras antirreligiosas, pornográficas, transexuales, marxistas; obras que pronuncian las voces de indígenas, de prostitutas, del morro, de los homosexuales, de antihéroes, borrachos, vagabundos, mujeres, locos, trabajadores; voces de todos aquellos que la cultura eficiente administrada por el capital, pretende silenciar. 

Sin embargo, a pesar de que cada una de tales obras haya sido censurada, se constituyen como un gigante en sus respectivas áreas artísticas, porque sus complejas implicaciones formales siempre se mezclan con problemas de orden sociopolítico. Porque son obras que pronuncian voces contra la cultura instituida, contra el discurso dominante, son obras radicales de “contracultura” , creo que ésta es la característica que puede dar unidad a múltiples obras de arte tematizadas por trabajo de estética que durante este período fueron, no por casualidad, orientados por Marilena. 

Aunque esto nos de una primera pista importante, no será a partir de estas orientaciones de investigación de la filosofía con obras de arte que buscaremos entender las artes de Marilena Chaui, ni siquiera, buscaremos entender a partir de sus textos que temáticamente tratan la relación entre arte y filosofía, en este caso, el nombre del filósofo Merleau – Ponty debería agregarse a la lista antes mencionada (el propio Julio tiene una disertación sobre Merleau- Ponty y la literatura), sino que buscaremos comprender las artes de Marilena Chaui en su propia novela “Nervura do Real”, y también, en la voz de Chaui al enseñar filosofía. 

II.

La primera vez que escuché a Marilena fue como si escuchase la voz de un trueno, fue a los 14 años, en 2002, y fue por causa de las artes y de la política y no de la filosofía. Yo cursaba la graduación en Artes Plásticas en ECA-USP y en esa época, ya estaba muy interesado en literatura, pasaba buena parte de mi tiempo en clases en el predio de Letras. El año 2002 fue de elecciones presidenciales y hubo un debate en el centro de San Pablo con Antônio Cândido sobre la candidatura de Lula, y Antônio Cândido era, o mejor dicho, es, la gran referencia de las Letras de USP y yo, militante del PT. Pensé «voy a unir las dos cosas en donde tengo mi máximo interés: la literatura y la política». 

Era un debate, en un sindicato en el centro de San Pablo, sobre el sentido de aquella elección y sobre el proyecto de educación del PT de entonces, también estaba el lanzamiento de un libro sobre la educación de Ivan Valente y de Lisete Arelaro, los dos hablaron, y no conocía a ninguno de ellos, fue muy bueno. 

Luego, una desconocida para mí, tomó la palabra, Marilena Chaui. Cuando ella abrió la boca, fue como si un trueno hubiese resonado dentro de la sala, recuerdo muy bien esa sensación; inclusive hoy cuando la escucho en una clase o conferencia tengo la misma sensación.  Más adelante volveré sobre lo que yo entiendo son las cualidades estéticas de esta voz de trueno, no la voz del trueno divino o teológico, sino la voz de un trueno filosófico. 

Luego, habló Antônio Candido, también fue magnífico, yo había ido para escucharlo, pero salí con una fuerte impresión o intuición de que la charla de Marilena poseía una expresión poética y una fuerza literaria tan grandes como la charla que yo tenía planeada ir a escuchar. En mi memoria este primer contacto con Marilena quedó marcado por esta unión no sólo entre educación y política, sino también entre filosofía y literatura. Fue un momento muy feliz, incluso porque um poco más adelante, ese año, Lula ganó las elecciones. 

Antes de adentrarnos en los textos de la filósofa, tengo un último relato de esta perspectiva más personal, de cuando yo estaba viendo quién era Marilena. La librería Cultura tenía unas páginas en internet dedicadas a los libros favoritos de escritores e intelectuales, cada autor tenía una lista que presentaba sus diez libros favoritos y había una lista de la filósofa. Mis ojos brillaron, no recuerdo en qué lugar estaba, pero allí estaba entre sus libros favoritos el Ulises de James Joyce; entré en éxtasis; mi libro favorito, pensé; caramba, ella no sólo lo lee sino que está entre las cosas que a ella más le gustan. Yo imaginaba como sería el monólogo final de Molly Bloom, el último capítulo del libro, aquel montón de páginas de un flujo de consciencia erótico y feminista de Molly Bloom, en la novela de Marilena; imagina aquello traducido para el portugués, más que portugués, para el brasilero de Marilena; qué ideas locas tengo: una Molly Bloom Chaui. 

III.

Es a partir de la perspectiva literaria de Marilena, no sólo filósofa, sino novelista, que me gustaría pasar, no a los textos sobre cultura y sobre arte producidos por ella, sino a los dos volúmenes de Nervura do Real

 En principio, antes de introducirnos en la escritura propiamente literaria de Marilena, podemos comenzar pensando en la relación entre las artes y Nervura do Real a partir del uso del arte del siglo XVII presente en ambos libros: el volúmen I  poseé una importante discusión sobre la pintura holandesa y el volúmen II tiene una importante discusión sobre el arte retórico y poético en Espinosa. 

Es notable que en ambos casos, los usos de referencia artística no aparecen como ejemplos a ilustrar de manera agradable y/o didáctica el contenido sobre la filosofía de Espinosa, sino que sus usos poseen una riqueza filosófica que pretende expandir y complejizar el debate del siglo XVII, elaborando un siglo XVII que no sea sometido a una burda separación entre las artes y la filosofía, aunque las diferencias internas entre sus campos sean preservadas, para estos momentos del libro la filosofía y las artes aparecen como presencias simultáneas y entrecruzadas de una única y misma sociedad, tenemos la filosofía de Espinosa a partir de la realidad de que vive en una Amsterdam bastante compleja. 

Si el primer volumen de Nervura presenta una rica discusión sobra la pintura en Ámsterdam en el siglo XVII, el segundo presenta una discusión sobre el arte de la retórica en el mismo siglo. Esta discusión nos llevará a la propuesta de conocer a Marilena, no tanto como filósofa, sino como novelista. El debate sobre la retórica aparece dos veces en el segundo volumen de Nervura, primero, en el ítem titulado “La ciencia de los afectos”, y en segundo lugar, en la nota complementaria número 7, “Todo es congruente”, texto que cierra el grueso volumen.  

Creo que de la misma forma en que Marilena analiza el uso del arte retórico de Espinosa, también podemos comprender el uso de su escritura como filósofa. Y así como ella elogia la sofisticación del latín, incluso el poético de Espinosa; podemos también hacer un elogio a la sofisticación del portugués, incluso literario de Marilena. Pero aún más, me gustaría mostrar como muchos de los argumentos usados por ella en relación a la escritura de Espinosa, también pueden ser usados en relación a la escritura de la filósofa. 

Me voy a concentrar en el primer texto, en el tema titulado “Ciencia de los Afectos”, no tanto en el contenido, sino en el modo en cómo ella analiza la retórica del Prefacio de la Parte III de Ética, aunque, en el análisis de Marilena, la forma esté estrechamente vinculada al contenido de cómo Espinosa elabora una antirretórica para que se contraponga a la forma en que los oradores moralistas y también, Descartes lidien con los afectos. 

Ella trabaja el estilo de la escritura de Espinosa en varias páginas, donde, más allá de los oradores moralistas aparecen figuras como Shakespeare, Antônio Vieira, Cícero, Camões, Cervantes, etc. El análisis atraviesa varias páginas, pero para nosotros una cita corta será suficiente:

En él (Espinosa) el discurso tiene una importancia menor (aunque no es despreciable), en cuanto a la invención y la disposición; ambas funcionan como principales instrumentos del texto. En otras palabras, es la elección del argumento y la forma de ordenarlo que estructuran el contradiscurso: su agudeza está en la elección de los argumentos; su ingenio, la manera de volverlo contra la propia retórica. (CHAUI, p. 287).

Lo que tenemos aquí, en primer lugar es la idea de que “el discurso en Espinosa tiene una importancia menor aunque no es despreciable”. El discurso en la retórica del siglo XVII está dada por las figuras ingeniosas del lenguaje como por las metáforas y las antítesis. En este caso, la filosofía afirma que tales figuras no son centrales en la escritura de Espinosa, pero tienen su lugar. Podríamos decir que lo mismo ocurre en relación a Marilena, las figuras del lenguaje no son centrales en su escritura, pero tienen su lugar de importancia. 

Previamente en su texto, ella había explicado cómo son producidas esas ingeniosas figuras del lenguaje: “Agudo e ingenio que crea conceptos [o sea, figuras del lenguaje] por la máxima e inesperada aproximación entre términos extremos […]” (CHAUI, 2016, pp.286)

Tomemos un ingenioso ejemplo de Espinosa: “Efectivamente, así como la luz se manifiesta a sí misma y a la oscuridad, también la verdad es norma de lo falso”. (ESPINOSA, 2015, E II, P 43, Scho.) El pasaje contiene una aproximación aguda que hace que la luz manifieste la oscuridad y la verdad sea la norma de lo falso. Creo que agudezas como éstas, también se hacen presentes en la escritura de Marilena. 

Volvamos al final de la primera cita de Marilena en donde ella explica cómo opera el estilo de la escritura de Espinosa, llegando a la conclusión de que Espinosa poseía la “agudeza de un ingenio que se vuelve contra su propia retórica”. Si por acaso tal conclusión es formalmente ingeniosa, pues la manera como Marilena es capaz de leer la organización de los argumentos de Espinosa, hace que la agudeza, que es una de las bases más sólidas del arte retórico, se vuelva contra la propia retórica, es algo horrible, pues tenemos un ingenio que se invierte a sí mismo para retóricamente volverse contra la retórica. 

Vamos a problematizar esto con figuras del lenguaje más sintéticas, más concentradas y poéticas para mostrar cómo tales figuras también se hacen presentes en la escritura de Marilena. Vamos a profundizar en sus agudezas. Cita otro pasaje del mismo texto de la filósofa donde ella destaca algunas de las más célebres figuras del lenguaje sintéticas:

El ingenio agudo valoriza el oxímoron, Dulce martirio, amarga libertad, “fuego que arde sin verse”, como en el verso de Camões- y la paradoja necesaria o esencial, de los cuales los ejemplos más célebres son “muero porque no muero” de santa Teresa D’Ávila, o “roseau pensant”(junco pensante), de Pascal, y “cuerdo loco” de Cervantes. (CHAUI, 2016, pp. 286- 287).

A estos ejemplos me gustaría agregarles aquel oxímoron radical de Marilena de una “fidelidad infiel”, un oxímoron muy conocido por quienes estudian la interpretación de Espinosa de la filosofía de Descartes presente en los Principios de la filosofía cartesiana y Pensmientos Metafísicos

“Fidelidad infiel” es el subtítulo del texto que abre el tercer capítulo del volumen I de Nervura del Real. Tenemos una imagen paradójica y sintética, pero el desarrollo del texto de Marilena demostrará cuidadosamente cómo Espinosa, al hacer su comentario fiel a la filosofía de Descartes, al invertir, simplemente, el orden de los argumentos de Descartes produce un sentido metafísico distinto, así este nuevo orden, si bien fiel a los argumentos de Descartes produciría una infidelidad de interpretación metafísica. Así, contrariamente al misterio que la expresividad literaria jamás pudo resolver por completo, en el caso del oxímoron “fidelidad infiel” el misterio de la paradoja es explicado por su propia creadora y sin embargo la poesía no se pierde, sino que se llena de un sentido que hace para los que estudian la filosofía de Espinosa una figura de lenguaje poético aún más apetecible.

Hay diversos títulos poéticamente misteriosos en la escritura de Nervura, por ejemplo, los subtítulos en forma de preguntas en el volumen I que se van sumando hasta alcanzar el primer subtítulo afirmativo que justamente proveerá el nombre de la obra: “Descifrar un hieróglifo?”, “Devorado por el tiempo?”,  “Sin raíces”, “Circular?”, “Océano de indiferencia?”, “Como una piedra que cae?”; para finalmente llegar al subtítulo afirmativo que da nombre al libro: “Nervura del Real”. 

Ninguno de ellos es mínimamente obvio o autoexplicativo, es necesario escuchar sus sentidos, leyendo los textos que los desarrollan. Volvamos a nuestra atención para la figura poética extremadamente compleja y enigmática de título “Nervura do Real”, la polisemia de unión entre estos dos términos es gigantesca. Primero, la “nervura” tiene al menos seis sentidos diferentes para este término que va desde la botánica, hasta la arquitectura, pasando por la costura, por la fisiología humana, por las plumas de las aves y por los términos técnicos de máquinas. 

Luego, el “Real”, ay caramba, si fuéramos a listar por completo los sentidos de real, pienso que pasaríamos unas cuantas horas y no conseguiríamos llegar a un fin; o basta pensar qué es “Real” de Espinosa, ahí la cosa se pone más complicada. Una una cosa con la otra, la “nervura” con “real”. Y ahí? Cuál es el sentido de esta figura del lenguaje? Entonces, necesitamos leer las 1942 páginas que totalizan los dos volúmenes de Nervura para entender la literalidad de esta metáfora. Pero para no decepcionarlos, tengo una interpretación prácticamente explícita y corta. 

Encontré en la interpretación de la propia obra de Marilena, no en uno de sus libros sobre Espinosa, sino justamente en un texto sobre arte: “La obra de arte y la filosofía”. Aunque en el texto tengamos que pasar de un mundo desprovisto del misterio del gran racionalismo de Espinosa, para los misterios de la filosofía de Mereleau- Ponty, (pues el texto se encuentra en Experiencia del Pensamiento, ensayos sobre la obra de Merleau- Ponty). La interpretación que despliega la metáfora de Nervura do Real es, también, de una gran riqueza literaria, tan grande, que a mi entender ella podría incluso ser versificada, veamos, entonces, en versos: 

Aquello que, por dentro, 
permite la positividad 
de un visible, 
de un decible, de un concebible,  
Como la vena secreta 
que sostiene y conserva unidas 
las partes de una hoja, 
dándole 
la estructura que mantiene 
diferenciados e inseparables 
el derecho y el revés: 
es lo invisible que hace ver 
porque sostiene 
por dentro lo visible, 
lo impensable que hace pensar 
porque sostiene 
por dentro lo pensable.
(Chaui, 2002, p. 154.)

Aquí, me gustaría llamar la atención para la temporalidad interna de la construcción que va diferenciando y aproximando simultáneamente tres términos contrarios y contiguos como “el pensar, lo pensable y lo impensable” hasta que en una analogía vegetal con la vena de una hoja, un término del interior de otro, se vuelve su realidad posible. Es una escritura muy poética y, al mismo tiempo, palabra por palabra, su sentido se va convirtiendo en algo cada vez más preciso, hasta llegar a una metáfora cristalina, llegamos a una contradicción de una metáfora literal. 

Allí se encuentra la inteligibilidad de la experiencia de un escrito que jamás podría ser reducida a un tratamiento analítico o a una formalización lógica con símbolos matemáticos. Es una filosofía que para precisar la materialidad de las palabras, precisa de lenguaje, un lenguaje que para alcanzar su expresión necesariamente pide el trabajo de un escritor. O como escribe Marilena: 

[La lengua] no es un instrumento para traducir significaciones silenciosas. Es habitada por ellas. No es un medio para llegar a alguna cosa, sino el modo de ser. Más que eso. Es un ser en sí misma. El sentido no es algo que preexista a la palabra, sino un movimiento total del hablar y por eso nuestro pensamiento vagabundea por el lenguaje. Cuando nos entregamos a ella, el sentido viene. Cuando queremos agarrarlo sin ella, él nunca viene. Rigurosamente, nuestro pensamiento está siempre en la punta de la lengua. (Chaui, 2002, p. 186.)

IV.

Como resultado de esta escritura filosófica que está en la punta de la lengua, me gustaría pasar de la lengua hacia, finalmente, la experiencia estética de la voz de Marilena. Dije que la primera vez que escuché un discurso de Marilena, ella resonó como un trueno dentro de la sala; y que esta misma sensación aún ocurre cuando concurro a sus clases y conferencias. Y también digo que no se trata de aquella voz divina de trueno, sino de una voz filosófica. Caramba, donde me estoy metiendo…pero como imagino que otras personas también sienten cosas semejantes al escucharla entonces voy a continuar.  

Hay características marcantes en su voz, ella es muy fuerte, tan fuerte que hasta es difícil saber de dónde viene tanta voz, casi como si esa voz no cupiese en su cuerpo. Y cuando la gente comienza a acostumbrarse a ese trueno, comienzan a percibir modulaciones entre un grave medio ronco para otro tono grave más denso y aterciopelado, hay alternancia entre agudo y grave en una misma frase, hasta en una misma palabra y hay fluctuaciones constantes de ritmos. 

Si, aunque siendo un alumno de filosofía y teniendo que estar preocupado con el contenido de la clase, muchas veces paraba para escuchar la voz de Marilena y mi impresión siempre fue la de que escuchaba algo que parecía una trompeta, algo así como una melodía bien sincopada, una voz que abre y cierra, dando vueltas sobre sí misma, una voz puntuada por algunos breves silencios, algo así como un invocado trompetista de jazz de la década del 60. Es un poco loco, pero me suena como un solo desgarrado de Miles Davis. Esas son impresiones subjetivas que poco nos ayudan a entender el sentido de la voz como un trueno filosófico. 

Vamos a otras características más específicas que nos pueden ayudar. El hecho de que en la USP (Universidad de San Pablo), hay poquísimas voces femeninas dictando filosofía y tenemos una voz femenina muy fuerte y que siempre está propensa a traer cuestiones políticas. Son dos características que ayudan, pero creo que aún no son suficientes para calificar este trueno. Entonces qué?.

Mi hipótesis para la respuesta viene de otro lado que siempre encontré curioso y que creo está íntimamente relacionado con esa voz de trueno filosófico. Siempre me pareció muy curioso que alguien que tiene el poder de hablar y cuyos pensamientos se encuentran “en la punta de la lengua”, tiene la inquietud de llevar un texto para ser leído. 

Marilena normalmente afirma que es para evitar hablar demás, pero al mismo tiempo ella siempre abre paréntesis largos en donde habla espontáneamente de alguna cuestión o alguna idea que se le viene a la cabeza en el momento, normalmente son innumerables paréntesis por charla. También están los largos diálogos provenientes de las preguntas de los alumnos.

La hipótesis que tengo de la presencia del texto no tiene tanto que ver con la cuestión de concisión, sino con el propio sentido de una clase de filosofía. 

Pienso que para ella una clase no puede contentarse en presentar a los alumnos el repertorio culto de la historia de la filosofía, sino que tiene la necesidad de ir a la historia de la filosofía para intentar re-fundarla. Y hay pocos lugares más explícitos e ineludibles del cuestionamiento de la historia de la filosofía que estar a solas delante de una página en blanco. Es un tiempo y lugar de libertad en que podemos tener la máxima paciencia con las cuestiones relacionadas a leer y escribir. La escritura es el lugar adonde escapar de la superficialidad y encarar la profundidad inagotable del trabajo filosófico es casi una obligación. 

También en una clase de graduación, en un grupo de primer año, nunca había notado mucha diferencia en relación a los textos de Marilena, cuando ella los lee, no está simplemente enseñando filosofía, sino cuestionando la filosofía en su máxima expresión, igual que después de cuarenta años de carrera, es como si en cada clase, en cada texto, ella estuviese profundizando una cuestión sin fin. Y esta cuestión genuina se hace presente en su lectura, se hace presente en la escucha de sus alumnos, ella estimula en los alumnos su propio deseo de cuestionarse.   

Hay un alumno, aquí en el Departamento de Filosofía, que es investigador de metodología didáctica y que está radicalmente en contra de la lectura en el aula; yo pregunté qué pensaba de Marilena, él respondió que ella era maravillosa. Entonces, le pregunté, y la lectura? Él respondió que había hecho todos los cursos de ella y que ella no leía. De hecho, él respondió: “ella no lee”. Eso ocurrió, o mejor, eso ocurre porque no se siente la lectura, pero se siente el movimiento de una pregunta, se siente el deseo del saber. 

Creo que este tipo de lectura y escritura produce una voz específica, una voz que sabe y busca mostrar a qué vino, clase tras clase, reunión grupal tras reunión, conferencia a conferencia, sesión a sesión, diariamente es una voz que busca sostener cuestiones filosóficas. Es lo que hace con que esa voz parezca no entrar en un cuerpo. Es un acto de creación en clase que se da delante de los alumnos. Una voz que presenta un movimiento de una experiencia de pensamiento en sus máximas potencias, potencias que pasan al acto de su discurso y que hace con que esa voz posea y asuma la intensidad de un trueno filosófico.

Bibliografia

  • Chaui, Laura de Souza; chaui, Marilena. (2001). Professoras na cozinha. São Paulo, Senac. 
  • Chaui, Marilena. (1999). A nervura do real. Imanência e liberdade em Espinosa, volume 1. São Paulo, Companhia das Letras.
  • (2002). Experiência do Pensamento, ensaios sobre a obra de Merleau-Ponty. São Paulo, Martins Fontes.
  • (2016). A nervura do real. Imanência e liberdade em Espinosa, volume 2. São Paulo, Companhia das Letras.
  • Espinosa, Bento. (2015). Ética, trad. Grupo Espinosano, coord. Marilena Chaui. São Paulo, Edusp.

*Traducción por Malú Fernandez Cordero