Los Caminos de la Resistencia

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Por Lautaro Alonso*

Presentamos una crónica de Lautaro Alonso sobre la conformación del Consejo Municipal de Promoción Cultural en la ciudad de Junín.

En las siguientes líneas me propongo contar cómo transcurrieron los primeros 100 días de cuarentena en una pequeña ciudad del interior de la provincia de Buenos Aires para el sector artístico-cultural, cómo se fue organizando colectivamente, las propuestas y acciones concretas que se realizaron y las políticas que se llevaron a cabo desde los organismos estatales, principalmente del municipio.

Es necesario comentar brevemente la informalidad histórica del sector y la dispersión que, por lo menos en nuestra ciudad, mantuvieron los diferentes actores del quehacer artístico-cultural hasta la implementación de la cuarentena, lo que sin duda dificultó que se pudiera reaccionar rápidamente y con contundencia. A pesar de esto, se venía trabajando entre algunos espacios culturales, asociaciones civiles relacionadas con lo cultural, festivales autogestivos y artistas independientes en la creación de un Colectivo Cultural que, en primer lugar, se propuso modificar la ordenanza que regula la habilitación y promoción de Centros Culturales. La misma, aprobada por el Concejo Deliberante en 2015, a pesar de estar repleta de vaguedades e imprecisiones, fue muy importante durante todo el proceso ya que propició el marco legal para la conformación del Consejo Municipal de Promoción Cultural.

Pocos días después de que comenzó la cuarentena, el Colectivo Cultural elevó al municipio una solicitud declarando la emergencia del sector cultural y pidiendo la conformación de un Comité Cultural de Emergencia. Vale recordar que durante aquellos días había gran desconocimiento e incertidumbre sobre cómo iba a funcionar la administración pública. Las oficinas del municipio estaban cerradas y no se podía visitar personalmente a nadie, por lo que la carta se envió directamente a las cuentas personales de los funcionarios, se publicó en redes sociales, etc.

Mientras se esperaba la respuesta del municipio, se siguió debatiendo la ordenanza, se creó un archivo donde se fue compartiendo legislación cultural de toda la provincia y el país y fue tomando forma un esquema de ordenanzas que fomentaran y promovieran el desarrollo cultural de la ciudad y generaran espacios más democráticos de participación popular. Simultáneamente, hubo que resolver las urgencias de muchas y muchos trabajadores que perdieron la mayoría o el total de sus ingresos, se acompañó la inscripción al IFE, se escribieron proyectos para programas nacionales como el Fondo Desarrollar o Puntos de Cultura, se difundieron los programas Mi Vida en Cuarentena, las Becas Sostener Cultura y se realizó una encuesta para conocer cada una de las realidades de la ciudad del ámbito artístico-cultural.

Más allá de los pormenores, y luego de una segunda solicitud de que se conforme el Consejo, recién en mayo se dio la respuesta positiva del municipio y el día 26 se realizó la primera reunión. A 45 días del inicio del aislamiento, la respuesta del municipio fue nula: justificó su inacción en la inexperiencia, no llevó ninguna solución concreta a las problemáticas planteadas y únicamente se trabajó en el tema protocolos.

A pesar de esto, se conformó una herramienta sin precedentes en la ciudad y se empezó a trabajar en la forma que debería tomar. Se realizaron tres reuniones en las siguientes semanas en las que la comunicación fue realmente complicada. Atravesado por una catarata de prejuicios sobre las características de las y los “artistas”, el municipio subestimó la capacidad de organización del Colectivo, se mofó de sus pedidos y quiso, de cualquier forma, dar marcha atrás diciendo que la ordenanza que había creado el Consejo era muy limitada, y que no se podían tratar en él más que temas relacionados a los Centros Culturales. Así terminó la tercera reunión entre gritos y diciendo que iban a avisar por correo cuándo sería el próximo encuentro.

La construcción de una herramienta política como la mencionada en el medio de una pandemia mundial, con actores tan complicados, está muy atravesada por los vaivenes permanentes de la militancia, las angustias que se generan hacia adentro de cualquier agrupamiento de personas, con la dificultad de armar reuniones por apps permanentemente interrumpidas por velocidades de internet lentisimas, teniendo muy pocas experiencias similares en las cuales basarse. Todo esto que puede sonar a excusas, enaltece el trabajo realizado por el Colectivo Cultural, que pudo resolver discusiones internas, posiciones diferentes y entender claramente que hay un objetivo común para todo el sector.

Así, finalmente a principios de Julio, se presentaron en el Concejo Deliberante dos ordenanzas redactadas por el Colectivo acompañadas por la comunidad artística de la ciudad en su conjunto, con más de 300 adhesiones con un horizonte claro y unidad de acción, y organizando un sector que, hasta hoy y quizás desde la última dictadura cívico-militar, no había estado tan coordinado. Y no es coincidencia que los miembros de aquella experiencia de nuestra ciudad llamada CoArt, que levantaron el Teatro de la Ranchería, fueran uno de los principales focos de represión de la dictadura, siendo casi todos sus miembros secuestrados, y que durante tanto tiempo haya costado unificar los caminos de la comunidad artística en vistas de su desarrollo. Los gobiernos de nuestra ciudad, durante casi 50 años, le dieron la espalda a los artistas locales y le dieron los recursos de la dirección de Cultura a sus amigos y a las grandes compañías de teatro comercial.

Que se haya podido conformar el Consejo Municipal de Promoción Cultural es una victoria de la comunidad artística de Junín. Mantenerlo, ampliar sus funciones y garantizar, a través de este el acceso igualitario a los recursos del sector a toda la comunidad, es la tarea del Colectivo Cultural de aquí en adelante. 


* Lautaro Alonso es un músico y productor independiente, representante de la organización “FEMI es Cultura” en el Consejo, miembro del Colectivo Cultural Juninense y militante socialista.