Canibalizar las tecnologías y decolonizar el futuro [1]

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Por Juliana Gontijo*

El gran proyecto civilizador moderno y occidental, lo dijo cierta vez Otávio Paz (1984), fue “colonizar el futuro” a través de la expansión de una temporalidad específica ––la lineal––, guiada por el motor del progreso tecnológico. Por siglos, la fantasía de un futuro ideal estuvo fundamentada en un racionalismo extremo que ocultaba, igualmente, sus anhelos de dominio estético, epistemológico, técnico y científico del mundo: el control de la diversidad y de la perfección del género humano estaban bajo los parámetros occidentales que, a su vez, se afirmaban universales. La utopía entonces promulgada por los discursos modernos y capitalistas ha tomado la forma de un desigual y autocrático desarrollo científico y tecnológico; de la transformación de la naturaleza en commodity y su consecuente destrucción; de la privatización generalizada de los espacios públicos; del fetiche del deseo prêt-à-porter; del estiramento del tejido social en sistemas coercitivos altamente represivos y violentos; de las conjeturas del “capitaloceno” reflejadas en los grandes conglomerados económicos y en la financerización de la vida. Estas constataciones evidencian la dualidad y contradicción de la construcción del futuro idealizado por el Occidente.

Todavía vivimos, en nuestros territorios del Sur, las secuelas del sistema colonial y esclavócrata en el cual la tecnología fue históricamente aplicada para el mantenimiento de modos coercitivos de dominación, explotación y jerarquización tanto de los vivos cuanto de la materia inerte. El sistema de producción tecnocapitalista en vigor todavía depende de la dominación de los cuerpos y de las subjetividades (ROLNIK, 2013), reafirmada cotidianamente en las desigualdades que marcan las relaciones de género, color y clase social. Nosotros, actuales ciborgues, mezclas de materia orgánica con el metal y silício de nuestros aparatos tecnológicos, somos fruto de la amputación de los cuerpos periféricos y de la domesticación de los gestos por el poder y la ideología colonial dominantes.

Frente a estos significantes, pienso que es urgente encontrar otras formas de vivir con los restos del fallido proyecto occidental moderno; “decolonizar el futuro” a través de la imaginación y de la inserción de otras temporalidades en la experiencia del presente; encontrar un presente anti-utópico, que redescubra las potencialidades políticas y poéticas de la imprevisibilidad, de la inestabilidad de la identidad, de los géneros fluctuantes. Acredito que la territorialidad física, imaginaria y mítica del arte puede ser este lugar de decolonización de los cuerpos y de los modos de pensamiento, potencializado por un entendimiento alterado de la tecnología y sus dispositivos.

La tecnología, en práticas artísticas que enfoco aquí, pierde su carácter racional y objetivo para asumir una concepción casi enigmática, en la cual el código binário y la imaginación se encuentran a la deriva para conformar seres híbridos y configuraciones estéticas entre la utopía y la precariedad anti-utópica, entre el rito y el espectáculo low tech, con las marcas del cyberpunk y de la reutilización de aparatos considerados obsoletos. En este contexto podemos ubicar el trabajo de Mariana Manhães, quien llama a sus obras «máquinas orgánicas» por la transferencia a lo tecnológico de comportamientos orgánicos y humanos, que se traducen en la imprecisión de funcionamiento de su maquinaria y la sujeción autónoma entre sus mecanismos. La imagen videográfica, por ejemplo, es pensada como un cerebro que comanda activamente los movimientos del resto de la instalación y, finalmente, un status de inteligencia artificial que se convierte en una imagen-lenguaje, ya que retroalimenta procesadores, terminales y memorias RAM, reaccionando ante los objetos presentes e interactuando con ellos. Tal como un Golem tecnológico, que gana vida a partir de un assemblage de piezas electrónicas comunes encontradas en cualquier hogar, el cuerpo maquínico construido por Manhães tiene asignado una doble naturaleza extraña a nuestro entendimiento: maquínica y orgánica. Una metamorfosis de la máquina que, por sí misma, ya es monstruosa y que genera fascinación y repulsión, incomprensión y sublimación.

crédito de la fotografia: Rafael Frazão

La defensa de lo heterogéneo, lo informe y lo inestable está en el Manifiesto Antropófago (1928) de Oswald de Andrade, un marco en la teoría cultural e influencia indiscutible en la producción artística brasileña. «Solo la Antropofagia nos une. Socialmente. Económicamente. Filosóficamente”; así inicia el manifesto, haciendo referencia al acto metafórico de devorar incontrolable y constantemente al “otro”: la cultura europea advenida en la colonización, la estadounidense del colonialismo cultural del siglo XX, la indígena originaria, la africana sobreviviente de la esclavitud. De ese modo, la idea de identidad pasa a ser un proceso constante de desarme y reconstrucción de ideas, estéticas y visiones de mundo, que frecuentemente tiene sus reveses: fenómenos de indigestión, acidez estomacal, diarrea. La deglutición antropofágica de Andrade preveía igualmente una relación entre el pasado mítico anterior a la llegada de los europeos, el presente fruto de las secuelas coloniales y una urgente rebelión para la construcción de un futuro transhistórico, tecnológico y decentralizado. Las tecnologías deberían, según él, propiciar un intercambio no-jerárquico entre las culturas mundiales — el inverso de la globalización concéntrica establecida decenios después. Desaparecerían así las dicotomías modernas establecidas entre colonizador y colonizado y entre naturaleza y tecnología para dar lugar a una cultura simultáneamente tribal y tecnológica. Si utilizamos vocablos contemporáneos, veríamos la emergencia de un “tecnoshamanismo”, que combina la técnica con aquello inconcebible por los cánones científicos modernos: la magia, el animismo, el shamanismo (BELISARIO, 2014).

Las discusiones anticolonialistas que surgen posteriormente en la segunda mitad del siglo XX procuran criar nuevas perspectivas decolonializadoras del pensamiento, así como estratégias de una actuación común, indagando sobre los autoritarios patrones epistemológicos herederos del pensamiento colonial (MBEMBE, 2001).  El poeta Aimé Césaire, en Discurso sobre el colonialismo, escribe:

«Yo hablo de millones de hombres a quienes sabiamente se les ha inculcado el miedo, el complejo de inferioridad, el temblor, el ponerse de rodillas, la desesperación, el servilismo. (CÉSAIRE 2006, p. 20)

Imagen representativa de la Esclava Anastacia (Pompéu, Minas Gerais, Brasil, 12 de mayo de 1740 – fecha y lugar de muerte inciertos), encarcelada en una “máscara de flandes”. Este tipo de instrumento de tortura, hecho de un material laminado estañado flexible y con alta resistencia a la corrosión, fue utilizado por más de 300 años para evitar que personas esclavizadas comieran caña de azúcar, cacao o café mientras trabajaban en las plantaciones. Sin embargo, su principal función era implementar un sentido de mudez y de miedo: todas aquellas/os que hablaban palabras de emancipación durante la esclavitud eran sometidos a la máscara de flandres. Anastacia fue reconocida como mártir de la esclavitud y un santuario fue erigido en su homenaje en el barrio de Benfica, en Río de Janeiro, en los años 1960. (Imagen: Jacques Etienne Arago, Castigo de Escravos, siglo XIX)

Cesaire apunta, en este análisis implacable publicado por primera vez en la revista Presences Africaines, de 1950, aspectos de la colonialidad del ser, que implica en el sometimiento a través de la violencia de las poblaciones latinoamericanas, africanas y asiáticas a las lógicas coloniales. Si el colonialismo tuvo su fin decretado, la colonialidad permanece en los cuerpos y subjetividades, marcados por el racismo, el género y otros modos de subyugación. Es así que el músico nigeriano Fela Kuti, en consonancia con los movimientos de los Panteras Negras y del panafricanismo, inaugura el afrobeat, una mezcla de jazz, rock psicodélico, el highlife de la África Occidental y cantos tradicionales africanos: He be say you be colonial man / You don be slave man before / Them don release you now / But you never release yourself” [2], dicen los versos iniciales de Colonial Mentality, canción lanzada en 1977.

Space Is the Place, una película estadunidense de 1972, es una obra fundamental del movimiento estético y filosófico del afrofuturismo. En ella, el músico Sun Ra aterriza en un nuevo planeta y decide establecer allí una colônia afroamericana interplanetária. Él utiliza la música como tecnología de teletransporte, emprendiendo también varios viajes en el tiempo.  El protagonista termina secuestrado por científicos blancos de la NASA, que quieren apropiarse de su tecnología de desplazamiento en el espacio-tiempo.

Esta combinación de elementos de la ciencia ficción, de la ficción  histórica, del panafricanismo, del realismo mágico y de cosmologías no occidentales es una forma de acción estética y política que el afrofuturismo utiliza para hackear la historia y formular perspectivas de un contra-futuro en un mundo hostil a las proyecciones afrodiaspóricas. La socióloga Alondra Nelson (2002), una de las figuras más importantes en la conceptualización y difusión del término, señala la aparición de narraciones originales que involucran identidades, tecnologías y posibilidades para el futuro en textos (la ciencia ficción de Octavia Buttler y Kodwo Eshun, por ejemplo), música e imágenes en diferentes medios e idiomas de la producción de la diáspora africana posterior a la década de 1960, que a su vez terminan ejerciendo una crítica a las premisas de la cultura tecnocapitalista de la globalización. Por lo tanto, en el deseo de decolonizar el pensamiento, el afrofuturismo cuestiona la normatividad y el racionalismo blancos, patriarcales y occidentales, herederos de la Ilustración eurocéntrica que determinó el desarrollo de la ciencia y la tecnología. También destaca las contradicciones y omisiones de la historia a partir de nuevas formas de elaborar el presente y el pasado, a fin de construir una ficción especulativa que pueda reunir tecnología y mito, colectividad y poder político.

Esa reinvención del futuro está también en Branco Sai, Preto Fica (2014), film del brasileño Adirley Queirós basado en hechos reales. Aquí, los esfuerzos para denunciar el epistemicidio[3] y apuntar las brechas de la historia, las estrategias descoloniales re-elaboran creativamente el pasado, el presente y el futuro: “Nuestra memoria la inventamos nosotros mismos”, es frase con la que termina Branco Sai, Preto Fica.

Otros cuerpos y subjetividades también son reinventados, multiplicándose en prácticas performáticas y acciones. #UNHAÉNAVALHA es el hashtag con la cual Ana Matheus Abbade inicia un trabajo en las redes sociales en 2015. La uña aquí es vista como una tecnologia corporal de defensa, y no solo como elemento decorativo asociado a la feminilidad: ella es alargada y puntiaguda como una navaja, tiene su función dinamizada y potencializada en una arma real, y también en contestación a la heteronormatividad. El cuerpo híbrido y no-binario de Ana Matheus —cuerpo-multitud, como reivindica— cruza la técnica de la manicura con estrategias del arte, combinándolas además con técnicas de manipulación de extratos hierbales en una brujería contemporánea: romero, ajo, canela, hierba, cola de caballo y clavo son concentrados en solventes y el aceite compuesto de girasol, ricino y jojoba es filtrado a través de sifones. Esas soluciones son aplicadas como base estimulante a las uñas, anabolizando su crecimiento. Ana Matheus ofrece sus servicios en sesiones de manicura dentro de espacios artísticos, distribuye vales de manicura gratuita y atiende con hora marcada por teléfono.

En este tiempo de pandemia mundial por el COVID-19, en el cual el presente parece estancado y el futuro recibe nuevas especulaciones, muchas de ellas distópicas, nos damos cuenta de la importancia de poder vivir en otras configuraciones y temporalidades que puedan guiar el futuro, proyectado en las acciones cotidianas del presente. Entre la imaginación, la acción y la resistencia, el arte responde, construye sus ficciones y materializa los indicios que emergen de las mutaciones de las ideologias utópicas. En este campo, encontramos la posibilidad de “hackear» el futuro y liberar su imaginario para algo más allá de aquello que nos fue construido ideológicamente y dado como único y universal. La búsqueda simultánea por reposicionar el tiempo en espiral o abarcar una pluritemporalidad nos permitiría crear nuevas perspectivas para un contra-futuro que reúna tecnología y mito, colectividad y poder político, saberes tradicionales y científicos en nuevos modos de convivencia. 


Referencias bibliográficas

  • ANDRADE, Oswald de. “O manifesto antropófago”. In: TELES, Gilberto Mendonça. Vanguarda européia e modernismo brasileiro: apresentação e crítica dos principais manifestos vanguardistas. Petrópolis: Vozes; Brasília: INL, 1976.
  • BELISÁRIO, Adriano. Tecnoxamanismo: por uma cibernética insurgente. Rio de Janeiro: Revista Lugar Comum no. 43, maio-agosto 2014, pp. 265-280. 
  • CÉSAIRE, Aimé. Discurso sobre el colonialismo. Madrid: Ediciones Akal, 2006 (1950).
  • MBEMBE, Achille. On the postcolony. University of California Press, 2001. 
  • NELSON, Alondra. “Introduction: Future texts”. In: Afrofuturism: A Special Issue of Social Text. Volume 20, Number 2 (71). Summer 2002. Duke University Press.
  • NUNES, Benedito. «A Antropofagia ao Alcance de Todos (Introdução)». In: Obras Completas de Oswald de Andrade, vol. VI, Do Pau-Brasil à Antropofagia e às Utopias. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 1970. (pág. xi – liii)
  • PAZ, Octávio. Os Filhos do barro: do romantismo à vanguarda. Rio de Janeiro : Nova Fronteira, 1984.
  • ROLNIK, Suely. In: O retorno do corpo-que-sabe, palestra realizada en el SESC Vila Mariana, en enero de 2013, en el evento Hemispheric Institute, Instituto hemisférico de performance política. Accesible en: http://hemisphericinstitute.org/hemi/pt/enc13-keynote-lectures/item/2085-enc13-keynote-rolnik (acesso: dezembro 2017)
  • SANTOS, Boaventura de Sousa y MENESES, Maria Paula (Orgs.). Epistemologias do Sul. Coimbra: Almedina, 2009.

Notas:

[1]  Ese texto fue publicado originalmente en TORO Cristian, MORALES Andrés, CHAU Susana (orgs.), Toda la Teoría del Universo. Catálogo Archivo 2019. Concepción (Chile): Toda la Teoría del Universo, 2019, pp. 14-19. ISBN 978-956-09339-0-4. Fue revisado y ampliado por la autora para su publicación en la Revista Sociedad Futura.

[2] “Dijeran que tu serias un hombre colonial / Antes tu habías sido un esclavo / Ahora tu has sido libertado / Pero tu nunca libertaste a ti mismo”. (traducción libre de la autora)

[3]  Tratase de un concepto utilizado inicialmente por el teórico portugués Boaventura de Sousa Santos que versa sobre la destrucción de conocimientos oriundos de otras culturas no asimiladas por el Ocidente (Cf. SANTOS y MENESES, 2009). 

* Juliana Gontijo es investigadora, curadora en arte contemporáneo y profesora adjunta en la Universidad Federal do Sul da Bahia (Brasil). Posee doctorado en Historia y Teoría del Arte por la Universidad de Buenos Aires y especialidad en Lenguajes Artísticos Combinados por la Universidad Nacional de las Artes (Buenos Aires, Argentina). Además, es egresada en Estudios Cinematográficos en la Universidad Sorbonne Nouvelle (París, Francia) y en Historia del Arte y Arqueología en la Universidad Le Mirail (Toulouse, Francia). Coordinó exposiciones en la Fundación PROA (Buenos Aires, 2011-2012), en la FUNCEB (Buenos Aires, 2008-2009) y elaboró el proyecto de residencia artística Arte in loco (Buenos Aires y Rio de Janeiro, 2009-2010, premio Rede Nacional Funarte 2009). Publicó el libro Distopias tecnológicas (Ed. Circuito, 2014, premio Funarte Estímulo à Produção Crítica). Fue editora de Ediciones Portunhol, proyecto de publicaciones independientes con artistas y autores latinoamericanos lanzado en 2017 por Casa Tomada (São Paulo, Brasil). Es colaboradora de la Revista Artishock (Chile). Como curadora, se destacan los siguientes proyectos: Cildo Meireles: Cerca de Lejos, exposición que fue parte de la BienalSur (Centro Nacional de Arte Contemporáneo Cerrillos, Santiago, Chile, 2019); Conversas em Gondwana (Centro Cultural São Paulo, premio PROAC, 2019 / co-curaduría: Juliana Caffé);  Dura lex sed lex (seleccionada para integrar la BienalSur, Centro Cultural Parque de España, Rosario, Argentina, 2017 / co-curaduría: Raphael Fonseca), ALTER MÁQUINA (Universidad Di Tella, Buenos Aires, 2015) e Instabilidade Estável (premio Temporada de Projetos, Paço das Artes, São Paulo, 2014).