Para una historia del Partido Comunista Argentino

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Por Julio Fornelli

Julio César Daniel Fornelli (1970, Temperley) es historiador recibido en la UBA. Es docente e investigador en el área de las Ciencias Sociales, en general, y en la historia de las izquierdas y el peronismo, en particular. Además, es militante popular desde los 18 años y ha ocupado distintos espacios de representación y gestión política, tanto en el ámbito legislativo como en el Estado. Viene realizando un trabajo de largo aliento sobre la historia del Partido Socialista y del Partido Comunista de nuestro país, así como sobre distintos aspectos de la historia del peronismo en su aspecto formativo y su obra de gobierno. Tiene varios trabajos inéditos, entre ellos: Historia del socialismo en Argentina, parte I. de los orígenes a la fundación (1837-1900); La encrucijada socialista: el debate entre Ghioldi y Romero. Entre el cerrojo liberal y las apertura social; y Nacionalistas, industrialistas y obreristas. Perón, Mercante, Russo y el surgimiento de una nueva identidad política (1943-1946).


“Un partido habrá tenido mayor o menor significado y peso,

justamente en la medida en que su actividad particular haya

pesado más o menos en la determinación de la historia de un país»

Antonio Gramsci.

No contamos en Argentina con trabajos historiográficos que den cuenta de manera sistematizada del largo trayecto histórico de los dos partidos de izquierda más importantes. Desde el primal trabajo de Jacinto Oddone, editado en dos tomos en 1934, no ha habido trabajo alguno que re-construyera y ampliara desde la ciencia histórica la larga trayectoria del Partido Socialista Argentino[1]. Desde la publicación del Esbozo de Historia del Partido Comunista de la Argentina[2], editado en 1948, ningún trabajo posterior se propuso interpelar y ampliar esa historia oficial del Partido Comunista Argentino. Los dos aportes realizados por Oscar Arévalo van en la misma línea partidaria[3]. En 1983, este vocero oficial del PCA editará para una colección del Centro Editor de América Latina, El Partido Comunista, una pequeña crónica histórica del partido hasta 1983[4]. En 1988 la revista Todo es Historia lo eligió para cronicar los 70 años del PCA en la Argentina; ya para entonces, Arévalo era parte de la disidencia desplazada por el XVI congreso[5]. Recién hace diez años, fue convocado un grupo de cientistas sociales, por iniciativa de la Comisión de Historia del PCA para participar de un trabajo historiográfico de largo aliento. Como resultado de parte de ese trabajo, en 2017 se editó un primer tomo de ¡Adelante Camaradas! 100 años del Partido Comunista de la Argentina (1918-1935), trabajo que continuará y se propone llenar parte de ese vacío[6].

¿A qué se debe semejante ausencia historiográfica, durante tanto tiempo, más tratándose de organizaciones partidarias que trascendieron largamente hacia otros espacios sociales y culturales de la estructura social argentina? Fuerzas que han dejado profundas y persistentes huellas en la historia del país y en sus realizaciones culturales.

Sin embargo, desde la recuperación de la democracia en 1983 y la normalización del funcionamiento de las universidades y, por ende, el surgimiento de nuevas camadas de historiadores, ambas “historias” han contado con una importante pléyade de estudiosos, que han aportado, fundamentalmente en las últimas dos décadas, trabajos realmente renovadores. Recorriendo aspectos y temáticas muy diversas del accionar de estas fuerzas de izquierda en particular y del conjunto en general.

La carencia de trabajos integrales y la abundancia de trabajos monográficos o de trabajos de tesis particulares, y de algunos importantes libros temáticos, en parte es consecuencia del accidentado derrotero de dichas fuerzas, por un lado, además de ciertas dificultades hermenéuticas del contingente historiográfico argentino. La imposibilidad de asumir la ciencia histórica más allá de ciertos “tapujos”, de ciertos “pruritos”, cuando no de una lisa y llana disputa partidocrática por la apropiación de la historia, más preocupados por la diatriba que por la búsqueda de los elementos constitutivos de la realidad histórica, como si esta pudiera ser manipulada a tal o cual antojo o parcialidad coyuntural. El mutismo es el mayor de los gestos expresivos. A medida que surgieron nuevos historiadores, este sesgo fue quedando de lado, pero todavía perviven resabios.

Desde la academia se observa, todavía, cierta reticencia a asumir la historia del Partido Comunista, y pervive la repitencia de un conjunto de “saberes” constituidos ya hace tiempo, que se los incorpora sin revisarlos. Otras veces, se asume como verdaderas lo dicho anteriormente, y se reproducen lugares comunes, que si se les aplica la praxis rigurosa que implica el trabajo historiográfica, enseguida dejan ver sus inconsistencias.

Sin embargo, existen muchos trabajos valiosos pero acotados a etapas puntuales, lo que no permite conocer la evolución, la trayectoria del objeto estudiado. Por ejemplo, el papel de los comunistas en el movimiento obrero hasta 1943, pero poco hay del papel de los comunistas en el movimiento obrero entre 1946 y 1976, a pesar de que su inserción fue importante.

Se deben superar estas insuficiencias del conjunto histórico y poder desentrañar, auscultar, y exponer, lo que todavía pervive oculto.

¿Cómo asumir una reconstrucción histórica del Partido Comunista Argentino, sabiendo que dicho trabajo está lleno de dificultades desde la misma y básica recolección de evidencias “creíbles”, comprobables, sabiendo que “toda” fuerza política “escribe su historia” desde una perspectiva acrítica? Además habrá que agregar otra dificultad. La que emana del carácter de haber sido una fuerza prácticamente clandestina o semi-clandestina, perseguida y/o reprimida gran parte de su historia hasta 1983. El ocultamiento de gran parte de su accionar y por ende de su trayectoria era una necesidad casi constante, por lo que sus documentos, sus testimonios, eran plasmados en soportes perdurables, casi a cuentagotas, o muchas veces, debieron ser destruidos. Sin embargo, en el plano de la edición de libros, revistas y folletos, el PCA se caracterizó por una persistente y potente política editorial.

El esfuerzo sistematizador debe ser emprendido conjugando todos los espacios y las áreas de la realidad social donde actúo el Partido Comunista. No se puede presentar una historia partidaria, solo recortando un aspecto; sea el doctrinario-ideológico (un clásico sobre el PCA), sea sobre aspectos culturales, o temáticas que por importantes; como su desarrollo en la juventud y en los sindicatos; no logran articular todos los elementos que le dan sentido y lo significan.

Una historia del PCA debe conjugar tanto la historia hacia adentro (lo político-doctrinario, lo ideológico, sus posiciones, sus propuestas, las coyunturas) como la historia hacia afuera (su relación con el conjunto social, su despliegue en cada uno de los espacios que constituyen la sociedad argentina y auscultar su nivel de influencia en la misma) Esta es la historia más significativa, la que más valor histórico implica. Sin embargo ha sido una de la menos visitada por los historiadores, muchas veces más empecinados en el tratamiento de sus debates internos, del juicio de sus posiciones políticas. En definitiva, lo que más importa de un partido político, no es lo que propone, sino lo que logra, es decir, cuanto de su propuesta es capaz de conmover a sectores sociales y de que manera lo hace. (Gramsci dixit)

El PCA se ha caracterizado por un gran despliegue en vastos sectores sociales y por ende por el desarrollo de herramientas organizativas muy extendidas. Casi no hay espacio social al cual el partido no le haya prestado atención. Por solo mencionar tres de ellos poco conocidos: el de los artistas plásticos, en los que tuvieron una presencia determinante. El del cine en el que realizaron un trabajo formativo, difusor y renovador importante y el de la canción popular, logrando, quizás, el mayor “éxito” político cultural de toda su historia, proyectando toda una pléyade de artistas y difundiendo una cultura y un contenido poético artístico que influenció en toda la región continental. Hasta espacios, poco masivos como el campo de los titiriteros y el de la literatura infantil, tuvo a los comunistas como sus máximos protagonistas. Ninguna de estas áreas como tantas otras ha sido recogida por la historiografía. ¿Cuáles fueron los niveles y las formas de ese trabajo partidario? ¿Cuál el de recepción, por parte de cada sector de la sociedad, de ese mensaje?

La reconstrucción de la historia del comunismo argentino debe indagar en cada uno de los espacios en que actuó. El sindical, el juvenil, el de las mujeres, el editorial y el de cada una de las áreas de la cultura: la literatura y la poesía, la dramaturgia, la pintura, el cine y la música, además del teatro. Su trabajo en el movimiento estudiantil. También estudiar su participación en terrenos como el del cooperativismo y el del empresariado. Las organizaciones de las colectividades e instituciones solidarias. El trabajo en los sectores de jubilados y pensionados. El movimiento campesino y los productores agrarios. El espacio de los derechos humanos. Su participación en los grandes eventos históricos  de masas. Los sectores profesionales y sus organizaciones. Los medios de comunicación y la prensa. Su trabajo dentro de las fuerzas armadas y de seguridad. El espacio de los intelectuales. Su desempeño electoral. Y observar como estas han ido variando a lo largo del tiempo. En fin, rastrear y exponer su arco de participación e influencia en los múltiples espacios que constituyen la sociedad.

Se pueden construir hipótesis de trabajo, que como disparadores sean capaces de ahondar en el conocimiento de una fuerza política que en las últimas décadas cayó en desgracia en la consideración social, problema que no es tributo solo del PCA, sino de casi toda la izquierda argentina:

-El despliegue en el mundo sindical desde la década del 30 atravesando el peronismo y el post-peronismo. ¿Pudo recomponerse desde 1955? ¿Logró nuevos éxitos en la organización sindical? ¿Fundó nuevos sindicatos? ¿Protagonizó eventos importantes en el movimiento obrero? ¿Qué problemas enfrentó en este campo de disputa?

-¿Su acendrado sovietismo impidió, que en su seno se generaran debates y surgieran intelectuales con inquietudes propias y se abordaran temáticas inéditas? ¿Hubo intelectuales comunistas creativos, que hayan escrito obras originales y que hayan influido en las distintas áreas y grupos intelectuales, y en sectores de la sociedad? ¿Qué tensiones internas se generaron?

-¿Su escaso caudal electoral, era una tabla rasa, o existieron momentos donde logró aumentar su desenvolvimiento? ¿Qué causas concurrieron para esta sequía de votos?

-¿Logró niveles y formas de influencia social que le permitieron tener mayor “orbitancia” que el resultado de su bajo acompañamiento electoral? ¿Cómo fueron esas formas y en que espacios pueden observarse?

-El plano de la cultura adquirió para el PCA un campo de acción tan importante como el del movimiento obrero y sindical. ¿Cuáles fueron los distintos frentes en los que actuó? ¿Fue esporádica su presencia o logró continuidad?

-¿El PCA fue reticente a la Revolución Cubana o fue uno de los partidos que más ayuda prestó. ¿De qué manera se llevó a cabo esa solidaridad?

-¿Desde el surgimiento de la llamada Nueva Izquierda, el PCA perdió terreno político e influencia o se trató de un “ensanchamiento del campo de las izquierdas”, que le permitió seguir su trayectoria de ascenso?

-El PCA desarrolló una doctrina bajo la dictadura militar de 1976, que lo mantenía en una cierta expectativa sobre la posibilidad de la existencia de sectores democráticas dentro de las Fuerzas Armadas. Esto fue considerado, después, por gran parte de las fuerzas políticas y por muchos comunistas como una sumisión intolerante frente al genocidio cometido. ¿El PCA se favoreció de dicho proceso de manera de poder establecer vínculos del tipo de “connivencia”? ¿La dictadura dejó intacta la estructura partidaria o el PCA sufrió alguna acción de esa dictadura?

-El movimiento renovador que surgió al interior del PCA con mucha fuerza desde 1983 y que un poco después va a alzarse con el poder interno, ¿logró renovar su “ideología” y las herramientas de inserción social, que habían caracterizado al partido durante largas décadas?

Todos estos tópicos historiográficos, van en sentido de poder establecer un mayor nivel de conocimiento del aspecto partidario en relación al afuera, a la forma que el comunismo argentino logró proyectarse hacia la sociedad y cuán lejos llegó su práctica, su mensaje y cuanto penetró la cultura comunista. Esto es, su nivel de influencia.

Creemos necesario un enfoque historiográfico que encare estos aspectos, que sea capaz de construir una historia del partido que corrió la misma suerte que casi la totalidad de fuerzas de este tipo, luego de la debacle en la década de 1990 del movimiento comunista mundial y de la desintegración del “sistema comunista” tal cual se lo conoció en gran parte del mundo, pero que en el caso argentino lo centrifugó de una manera tal que hizo peligrar su propia supervivencia.


Notas

[1] Oddone Jacinto: Historia del socialismo argentino. tomo i y Tomo II. Talleres Gráficos “La Vanguardia”, Buenos Aires, 1934. Si en cambio abundan trabajos temáticos, que abordan períodos específicos desde el iniciático siglo XIX hasta mediados de la década del 60. Pero de esa fecha hasta la actualidad casi no existen investigaciones.

[2] El Esbozo… fue una tarea encomendada por el Comité Central del PCA, por lo que se la considera una historia oficial, una mirada del partido sobre si mismo. La historia como una posición política.

[3] Puede ser considerado uno de los cuatro dirigentes más influyentes por mucho tiempo dentro de la orgánica partidaria junto a Gerónimo Arnedo Alvarez, Rodolfo Ghioldi y Victorio Codovilla.

[4] Arévalo Oscar: El Partido Comunista, colección política argentina, nº 6. CEAL, Buenos Aires, 1983

[5] “PC setenta años en la Argentina”, en: Todo es Historia, nº250, abril de 1988. Esta nota escrita por Arévalo, que no sería avalada por la entonces nueva conducción partidaria, consideraba que el PCA en 1980 había superado “el período inicial de confusión” respecto a sus posiciones sobre la última dictadura militar.

[6]Massholder Alexia y F. López Cantera Mercedes (comps): ¡Adelante Camaradas! 100 años del Partido Comunista de la Argentina (1918-1935), Buenos Aires, noviembre 2017. Coedición con CEFMA y Cuadernos Marxistas.

Imagen: Joaquin Lopez