Álvaro Cunhal: La experiencia portuguesa del Partido Comunista

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Traducción por: Guido Bovone

Sin lugar a dudas, Álvaro Cunhal (1913- 2004) fue el más destacado dirigente del Partido Comunista portugués. Y tuvo un rol protagónico en el proceso posterior a la Revolución de los Claveles. Esto queda en evidencia con la desclasificación de los archivos del Foreign Office inglés sobre la guerra fría en la Europa Occidental en los ‘70. Entre estos documentos, se señala que Henry Kissinger, en una conversación con el ministro de exteriores británico -Anthony Crosland-, le advierte que «la cuestión de la obediencia del PCI a Moscú es secundaria. Para la cohesión de occidente, los comunistas como Berlinguer son más peligrosos que el portugués Cunhal» (1). Lo cual señala la peligrosidad de Cunhal y, aún más, del dirigente italiano Berlinguer, para Estados Unidos. 

Otrora prestigiosos intelectuales como Louis Althusser le prestaron particular atención a Cunhal como un “moderno maquiavelo” (2).

El libro de Cunhal sobre la militancia en el PC “Un partido con paredes de cristal” fue leído por militantes de todo el mundo.  En el libro, Cunhal llamaba la atención sobre los riesgos endogámicos del Partido Comunista. En ese sentido, planteaba  que el partido debía observar qué sucedía en la sociedad. La referencia a “las paredes de cristal” es a la transparencia, en ida y vuelta, del Partido Comunista hacia la sociedad, pero también a la inversa. 

Lamentablemente, en las últimas décadas, los grandes medios de comunicación han dejado una marca en la memoria histórica de los portugueses. Se observa hoy, en las mayorías, a la Revolución de los Claveles como una rebelión indeseada, innecesaria, mientras el país avanzaba hacia una transición de modernización democrática natural. En el 2010 se hizo una encuesta sobre los “grandes portugueses de la historia” y, lamentablemente, el dictador Salazar se encontraba delante de Cunhal (3). 

Para recuperar su destacada historia, les compartimos la traducción -inédita- de tres  de sus discursos. El primero es del 30 de abril de 1974, a los pocos días del alzamiento, con Cunhal recién llegado, en el aeropuerto de Lisboa. El segundo es del 19 de mayo, veinte días después, en un conmemoración a Catarina Eufémia -una figura icónica de la lucha contra la dictadura en el país-. El último texto es ya de 1990. En él, Cunhal sintetiza su visión sobre la identidad del partido, ya expresado de forma más extensa en otros materiales. 


Discursos

30 de Abril de 1974

Discurso pronunciado el 30 de abril de 1974, en el aeropuerto de Lisboa al retorno de Álvaro Cunhal a Portugal.

¡Amigos! ¡Camaradas!

En vuestro recibimiento veo la expresión de aprecio por la lucha del Partido Comunista Portugués durante decenas de años de tiranía fascista. En ella veo también la expresión de confianza de los trabajadores y de los demócratas portugueses en el papel que el Partido Comunista desempeña en el momento actual y tiene que desempeñar en las transformaciones democráticas que se imponen en la vida política, social y económica de nuestra patria.

La clase obrera, las masas trabajadoras, la juventud, todo nuestro pueblo, todos los demócratas y patriotas, los militares, pueden estar seguros de que, en las nuevas condiciones hoy existentes en Portugal, los comunistas continuarán dando todas sus energías, y la vida si es necesario, en la lucha por la libertad, por la paz, por la verdadera independencia nacional, por las profundas reformas democráticas que están a nuestro alcance.

En este momento es esencial:

1. Consolidar y volver irreversibles los resultados alcanzados por el Movimiento de las Fuerzas Armadas del 25 de abril y en los cinco días transcurridos desde entonces.

2. Alcanzar todas las libertades democráticas, incluyendo el accionar legal de los partidos políticos, y asegurar su ejercicio.

3. Poner fin inmediato a la guerra colonial.

4. Alcanzar la satisfacción de las reivindicaciones más inmediatas de las masas trabajadoras.

5. Asegurar la realización de elecciones verdaderamente libres para la Asamblea Constituyente.

Son estos los objetivos esenciales en esta hora.

Reafirmamos que, en el entender del Partido Comunista Portugués, la mejor garantía para la realización de elecciones libres sería la constitución de un gobierno provisional con la representación de todas las fuerzas y sectores políticos democráticos y liberales.

Reafirmamos que el Partido Comunista Portugués está listo para asumir las respectivas responsabilidades.

El momento exige que se refuerce en el accionar diario la unidad de la clase trabajadora, la unidad de las masas populares – fuerza motriz de las grandes transformaciones sociales; que se extienda y refuerce en el accionar diario la unidad de todos los demócratas y patriotas y se desenvuelva impetuosamente su fuerza organizada; que se refuerce la alianza, la cooperación, la solidaridad recíproca entre las masas populares y los oficiales, sargentos, soldados y marinos de sentimientos democráticos y liberales.

La alianza del pueblo y los militares es, en la situación específica hoy existente, una condición esencial para el progreso de la democratización de la sociedad portuguesa.

Por nuestra parte, haremos todo para que se torne irreversible esa alianza, soldada desde el día 25 de Abril hasta hoy.

Camaradas:

Los pasados cinco días alteraron radicalmente la situación política de nuestro país.

Desde aquí quiero saludar al Movimiento de las Fuerzas Armadas por su decisiva intervención para el restablecimiento de las libertades esenciales y a la Junta de Salvación Nacional, que en este momento desempeña las funciones de gobierno.

Desde aquí quiero saludar (y en ustedes y por vuestro intermedio lo hago) a la clase obrera, las masas trabajadoras que nunca se doblegaron ante la dictadura y hoy participan activamente en la eliminación del Estado Fascista y en el emprendimiento de medidas democráticas.

Desde aquí quiero saludar a todos los antifascistas y anticolonialistas, todos los demócratas, nuestros aliados de largos años.

Desde aquí quiero saludar a todos aquellos que sufrieron persecuciones, fueron presos, torturados, pasaron largos años en prisión y en las severas condiciones de la clandestinidad (y muchos todavía viven en ella, pero esperamos que en breve dejará de ser necesaria), todos aquellos luchadores modestos, apagados, que consagraron sus esfuerzos, sus energías, a la lucha contra la tiranía, por causa de la libertad.

Desde aquí quiero recordar a aquellos muchos que quedaron en el camino, que lucharon la vida entera pero no vieron el sol de la libertad, muchos asesinados con torturas o a tiros por el odioso bando de la P.I.D.E. – D.G.S. ahora disuelta y extinta.

¡Es necesario hacer todo para que tales días negros no vuelvan! Si sabemos unirnos y luchar, ¡no volverán!

Los deberes que se plantean ante nosotros no son fáciles. Pero estamos habituados a las dificultades.

Unidos, ¡venceremos!

Mañana, 1 de Mayo, jornada de los trabajadores, la clase obrera, las masas populares, todos los que desean la libertad, el fin de la guerra, la verdadera independencia de nuestra patria, mostraran su inmensa fuerza.

Estamos seguros de que la mostraran dando el gran ejemplo de la serenidad y de la conciencia cívica y revolucionaria.

¡Amigos! ¡Camaradas!

A la clase obrera, a todos los trabajadores, a todo el pueblo portugués, a la juventud, a las mujeres, a los oficiales, sargentos y soldados, hacemos una llamada:

Unidos como los dedos de las manos, firmes, seguros, vigilantes de la reacción que puede venir del pasado, ojos en el futuro.

¡Adelante para la conquista definitiva de la libertad!

¡Adelante para el fin inmediato de la guerra colonial!

¡Adelante para la realización de las elecciones libres y la instauración en Portugal de un régimen democrático escogido por el propio pueblo!


19 de Mayo de 1974

Discurso pronunciado en el primer comicio en Baleizão luego de la Revolución de Abril en homenaje a Catarina Eufémia.

Es con profunda emoción que aquí, en estas tierras donde vivió Catarina Eufémia, vemos unidas las masas de trabajadoras alentejanas (4) en homenaje a aquella que se transformó en ejemplo y símbolo de la trabajadora de vanguardia y de la mujer comunista.

Catarina murió como debe saber morir un miembro del Partido. Murió al frente de las masas, encabezando la lucha de clase, defendiendo los intereses vitales de los trabajadores. En vida, Catarina sirvió con su actividad a la clase trabajadora. Muerta, continuó a su servicio por el ejemplo, inspirando sucesivas generaciones en el espíritu de combatividad y de abnegación.

Catarina se transformó en una legendaria heroína popular, orgullo del glorioso proletariado rural alentejano, orgullo de todos los trabajadores portugueses, orgullo del Partido.

El sacrificio de Catarina no fue en vano. De la tierra portuguesa comienzan a brotar flores de las plantas que Catarina regó con su sangre. Comienzan a alcanzarse objetivos por los cuales luchó y dio su vida Catarina.

Catarina luchó por la libertad y la libertad fue alcanzada. Los otros ideales por los que Catarina, militante comunista, luchó, serán también alcanzados. Llegará el día en que la Reforma Agraria entregará la tierra de los grandes latifundios a aquellos que la trabajan. Llegará el día en que en Alentejo no habrá más señores y esclavos. Siempre luchamos, luchamos y lucharemos para la conquista del poder por los trabajadores, para liquidar la explotación del hombre por el hombre, para construir en Portugal la sociedad socialista. Nada ni nadie nos desviará de este camino y corresponderá al Pueblo Portugués decir la última palabra. Corresponderá al Pueblo Portugués escoger y construir el régimen social y político en que desea vivir. Tenemos confianza en que el Pueblo Portugués escogerá, finalmente, el socialismo.

Estos grandes objetivos no nos deben no obstante desviar de los objetivos esenciales inmediatos. En el momento presente, las tareas fundamentales son liquidar completamente el fascismo, consolidar y extender las libertades, poner fin a la guerra colonial, proseguir la democratización de la sociedad portuguesa, realizar elecciones libres e instaurar un régimen democrático escogido por el propio pueblo. Todas nuestras fuerzas y energías se deben concentrar para alcanzar estos objetivos e impedir que el fascismo vuelva.

Esta gran manifestación es prueba de la unidad y de la fuerza invencible de los trabajadores alentejanos. Ella confirma que el glorioso proletariado rural alentejano tiene un importante papel a desempeñar en la construcción de la nueva sociedad portuguesa. Esta manifestación es también -por la presencia fraternal de los militares- una prueba de la alianza de las masas populares con las Fuerzas Armadas.

Catarina cayó con las balas de un oficial fascista. Pero hoy el Movimiento de las Fuerzas Armadas restituyó el brío y la honra al uniforme de soldados y marinos.

Aquí vemos con nosotros oficiales y soldados, hijos del pueblo, hermanados con el pueblo. Que jamás se quiebre esta alianza, de la que hoy depende el futuro. Unidos sigamos el combate!

Con nosotros está Catarina, están todos aquellos que sacrificaron la vida por el bien del pueblo trabajador y por la libertad.

No dejemos mas que levante cabeza el fascismo que asesinó a Catarina. Sigamos unidos y confiados en la defensa de los legítimos intereses de los trabajadores, en el camino de la paz y de la democracia. 

El Partido Comunista Portugués, el partido de Catarina Eufémia, es una creación del pueblo trabajador y existe para servirle. Nosotros, comunistas donde quiera que estemos, en los puestos de trabajo o en el Gobierno, no escatimaremos esfuerzos y daremos la vida si es necesario, en la defensa de los intereses, de las aspiraciones, de los objetivos del pueblo trabajador!

¡Viva la unidad de la clase obrera y de las fuerzas democráticas!

¡Viva la alianza de las masas populares con las Fuerzas Armadas!

¡Adelante para nuevas victorias!


Mayo de 1990

Sobre la identidad del Partido Comunista Portugués

Debemos subrayar que las características fundamentales del PCP que constituyen su identidad y fueron adquiridas a lo largo de su existencia y de su lucha, no corresponden a principios, conceptos y prácticas intemporales e inmodificables. Ellas tienen un contenido propio y diferenciado pues fueron fogoneadas por el trabajo colectivo, por el involucramiento de las masas en el movimiento, por la militancia, por el sentido participativo, la generosidad y la disponibilidad revolucionaria de sus miembros. Tales características fundamentales corresponden así a principios, conceptos y prácticas desarrolladas y enriquecidas con la creatividad del propio Partido. Ellas son condición indispensable para que el PCP continúe teniendo en la vida nacional la intervención que el pueblo portugués necesita y que el PCP está en condiciones de concretar porque es y seguirá siendo un partido comunista. (…)

La naturaleza de clase del Partido

Entre las características esenciales de su identidad, el Partido se afirma como el Partido de la clase obrera y de todos los trabajadores, seguro de que los derechos de los trabajadores son la piedra de toque de cualquier régimen democrático y la emancipación de los trabajadores es parte integrante de la emancipación de toda la humanidad.

Al mismo tiempo, el PCP se afirma también como firme defensor de los intereses y de los reclamos de todas las clases y sectores antimonopolistas y de su importante papel en la solución de los grandes problemas nacionales y en la vida democrática de la sociedad.

De ahí poder decir también que es en el PCP que esas clases y sectores- en particular los intelectuales y los agricultores- encontraron su mejor defensor, el mejor posicionamiento para su accionar político, a fin de cuentas, un partido que también es el suyo.

Nuestro partido se afirma también como fuerza política de vanguardia, con el concepto de que un partido no es de vanguardia por afirmarse como tal o por institucionalizar tal designación sino porque, siempre ligado al pueblo, apelando a la intervención directa, activa y permanente del pueblo, apunta de manera correcta los objetivos y el camino de lucha y estimula la lucha de las masas populares de forma de aproximarlas al nivel de vanguardia y con la conciencia de que son ellas las que tienen que liberarse por sus propias manos.

Algunos miembros del Partido han defendido que el Partido debería abandonar su naturaleza de clase y su concepción de vanguardia por tratarse de concepciones “anacrónicas”. Si bien naturalmente existen diferencias entre las personas que la defienden, tal concepción tiene subyacentes dos ideas principales hoy en boga entre los teóricos: una es que, con el desarrollo económico, la clase obrera está desapareciendo y otras clases están asumiendo el papel principal de la transformación social. Otra es la de que, en el mundo de este fin de siglo, el capitalismo se está democratizando y los antagonismos y luchas de clases tienden a desaparecer frente a los intereses generales de la humanidad y a los problemas globales que urge resolver en común.

Es cierto que se están dando importantes mutaciones en la composición social de la sociedad y en la composición y características sociales de la propia clase obrera.

Pero no sólo es discutible que, considerado global y mundialmente el capitalismo, la tendencia universal sea en este fin de siglo la de la disminución de la clase obrera, como en Portugal, a pesar de mutaciones a veces rápidas que se verifican en el tejido social, la clase obrera y los trabajadores asalariados en general continúan constituyendo la principal fuerza social en el proceso productivo.

Es cierto también que el desarrollo económico mundial en este fin de siglo contiene como elementos característicos una más compleja y universal división del trabajo, los sistemas de integración, nuevas formas de estrecha y estable cooperación internacional en las esferas científica y tecnológica.

Es también cierto que la tarea central de toda la humanidad -la defensa de la paz a fin de evitar un holocausto nuclear- así como la solución de los llamados problemas globales, como los problemas ecológicos, el hambre, la enfermedad, el agotamiento de recursos naturales, la explosión demográfica, exigen la estrecha cooperación de los pueblos y de todos los Estados independientemente de su sistema social y de su régimen político.

Sin embargo, estas realidades no eliminan los antagonismos de clase en las sociedades capitalistas y la lucha de clases como elemento motor en esos países del desarrollo social y político.

La naturaleza de clase de nuestro Partido está en el origen de su creación, como en la creación de los partidos comunistas en general. Y, si es cierto que muchos conceptos de Marx y Engels, válidos en su época, no corresponden más a las realidades de este fin de siglo, corresponde a una realidad la necesidad apuntada por Marx y Engels de “un partido obrero, constituido no como la cola de algún partido burgués, sino como partido independiente, que tiene su propio objetivo y su propia política”. (…)

La clase obrera y todos los trabajadores continúan teniendo la absoluta necesidad de un partido de clase, de un partido completamente independiente de los intereses, concepciones y política de los capitalistas, de los explotadores. (…)

Una ideología, una guía para la acción

Nuestro Partido se ha afirmado y continúa afirmándose como un Partido marxista-leninista. Es ocasión de insistir en que no se trata de un rótulo, ni de apego acrítico a teorías, conceptos e idea hechas sobrepasadas por la vida.

El marxismo-leninismo es intrínsecamente dialéctico y antidogmático. Malos abogados del marxismo-leninismo son aquellos que transforman los principios teóricos en verdades eternas. Malos abogados del marxismo-leninismo son aquellos que transforman el principio teórico en dogma, el dogma en ley objetiva y esperan que la supuesta ley objetiva, porque es objetiva, transforme la realidad según el principio enraizado en el dogma.

El marxismo-leninismo debe enriquecerse incesantemente con el estudio de nuevas situaciones, fenómenos, procesos, conocimientos y experiencias.

No tienen razón aquellos que dicen que el PCP, al afirmarse como partido marxista-leninista, se aleja del conocimiento y de la explicación exacta de la realidad del mundo contemporáneo y en particular de la realidad portuguesa.

Por el contrario. El marxismo-leninismo, abierto para la vida, es un instrumento poderoso para el análisis de las realidades. Y el abandono del marxismo-leninismo aparta y lleva falsas explicaciones de las nuevas realidades a aquellos que lo abandonan.

¿Se comprueban mutaciones en los sistemas económicos y en su interacción y relacionamiento? ¿Son enfrentados y entran en pánico por las derrotas del socialismo en el Este europeo y se extasian por los avances tecnológicos y de las fuerzas productivas en el sistema capitalista? ¿Se comprueban la inevitabilidad objetivamente considerada de la profundización de la división internacional del trabajo y de los procesos de integración? ¿Se comprueba una mejoría en las condiciones de vida y logros de naturaleza social en países capitalistas avanzados? ¿Se comprueban alteraciones en la composición social de la clase obrera? ¿Se comprueba una creciente participación de los pequeños ahorros en el capital accionista de las grandes empresas? Abandonando el marxismo-leninismo, algunos avanzan imponderadamente en una tentativa de explicar las nuevas situaciones y fenómenos con apresuradas teorizaciones que vertiginosamente dogmatizan. Que el mundo se encamina hacia un sistema socioeconómico único. Que el capitalismo se está por democratizar y por perder su carácter explotador. Que el Estado perdió su naturaleza de clase y que la lucha de clases desaparece también, donde se concluye que los partidos comunistas, partidos de los trabajadores, no tienen más razones de existencia en el mundo actual.

Sucede no obstante que, con tales teorizaciones, son estos teóricos quienes, abandonando el marxismo-leninismo, se alejan de algunas de las más significativas realidades del mundo contemporáneo que, por cierto, no contradicen aquellas que se observan en la vida. De la explotación capitalista. De la centralización y concentración del capital. De la naturaleza explotadora y agresiva del imperialismo. Del conflicto existente en términos históricos entre el sistema capitalista y un sistema socialista. De la naturaleza de clase de las políticas de los Gobiernos y Estados. De la existencia de clases antagónicas, de conflictos de clases y de lucha de clases.

En contacto con la vida, liberado de conceptos dogmáticos, sujeto a la prueba de las mutaciones de la realidad y a una profundización en la investigación de las numerosas áreas de sus teorías, el marxismo-leninismo es un poderoso instrumento de análisis de la realidad en proceso de cambio y una guía para la acción de aquellos que no sólo conocen el mundo sino que luchan para transformarlo. (…)

Los principios orgánicos del Partido

(…) Es importante antes que nada hacernos una idea correcta de lo que para nuestro Partido ha sido y es el centralismo democrático. Es importante examinar los conceptos y la práctica.

Una concepción básica que sólo los espíritus dogmáticos pueden olvidar es que, en la estructura y funcionamiento del Partido, no hay reglas intemporales e inmutables. Nuestro Partido no tiene una concepción dogmática del centralismo democrático. Considera como esencial para el concepto asegurar simultáneamente la democracia interna, una única orientación general y una única dirección central.

Aunque las circunstancias históricas determinen inevitablemente la acentuación a la vertiente capitalista o de la vertiente democrática, no puede considerarse conforme a la idea básica del centralismo democrático ni el establecimiento de una dirección central autoritaria y dirigista, que apague e impida la democracia interna, ni el establecimiento de reglas y práctica en la vida interna que, bajo el pretexto de la democracia, priven al Partido de una dirección central y una orientación general reconocida por todos.

Es una realidad que no puede ser contestada que nuestro Partido desenvolvió creativamente los principios del centralismo democrático en el sentido de una profundización de su democracia interna, del refuerzo de los derechos y libertades de los militantes, de la concepción y generalización de la dirección colectiva y del trabajo colectivo con riquísima expresión en constantes iniciativas en base a una información horizontal y una discusión horizontal, de la larga participación de los militantes en el análisis y la elaboración de las orientaciones, de la descentralización de competencias que permite que dentro de la orientación general del Partido todos los organismos y organizaciones tengan gran capacidad de decisión e iniciativa. Tenemos al respecto un rico patrimonio ideológico y una práctica democrática que nos diferencian de otros partidos. (…)

Del debate resulta claro que, de acuerdo con los principios esenciales del centralismo democrático tal como los define nuestro Partido, el colectivo partidario reclama una profundización y definición más rigurosas de la democracia interna del Partido. (…)

Es sabido que algunos miembros de nuestro Partido, al reclamar el abandono del centralismo democrático, tienen fundamentalmente en vista el reconocimiento de tendencias organizadas en el Partido, osea, de facciones constituidas en torno a plataformas políticas propias y jefes propios, con representante en el Comité Central y el derecho de los militantes que están en desacuerdo con la orientación del Partido a combatir públicamente la orientación del Partido y rehusarse a actuar según la orientación del Partido. (…)

Es nuestra opinión que, en una situación tan compleja, hay que distinguir las posiciones y las actitudes. Hay que ganar para el Partido a camaradas que puedan estar por distanciarse. Tener opiniones contrarias a las de la Dirección del Partido no sólo no es ningún crimen sino que es un derecho de cualquier militante. Pero formar grupos fraccionarios que actúan conspirativamente y de forma organizada dentro del Partido, y haciendo campaña en la comunicación social, insertando su acción en la campaña anticomunista más vasta contra el Partido, no se ha de admitir. Correspondiendo a la voluntad del colectivo partidario, sin precipitaciones, creemos que esta cuestión deberá ser resuelta.

El internacionalismo y el movimiento comunista

Entre las características esenciales de la identidad de nuestro Partido se encuentra el internacionalismo. Que el PCP es un partido patriótico e internacionalista no es sólo una afirmación de siempre, sino también una actitud y una práctica de siempre.

Al utilizar la designación”internacionalismo proletario” no nos olvidamos de las profundas transformaciones sociales comprobadas en el mundo, desde que Marx y Engels lanzarán la orden “proletarios de todos los países uníos!”. El proletariado sufrió profundas alteraciones. Es discutido inclusive si en algunos países capitalistas se puede continuar hablando de proletariado.

Pero la designación “internacionalismo proletario” tiene la virtud de recordarnos que las más profundas raíces del internacionalismo son los intereses comunes de los trabajadores de todos los países en la lucha contra la explotación capitalista, contra la opresión, por el progreso sociales, la democracia, la paz y el socialismo.

La defensa de la paz y la solución de otros problemas globales extienden las relaciones de cooperación y solidaridad a los más diversos sectores y fuerzas políticas. Crean nuevas relaciones internacionalistas. Pero no anulan las relaciones específicas de cooperación y solidaridad entre los trabajadores, entre los pueblos y naciones en lucha contra el imperialismo, entre los comunistas y otras fuerzas revolucionarias.

No sólo el debate ahora realizado en la preparación del Congreso, sino también la acción de todos los días, confirma las profundas convicciones y profundos sentimientos internacionalistas de amistad y solidaridad de nuestro Partido.

Estarán ciertamente de acuerdo, camaradas, que, en el mundo cambiante en el que vivimos, en un momento en que proliferan la rendición y el oportunismo, nuestro Partido reafirme aquí, en este Congreso, que los comunistas portugueses son y continuarán siendo solidarios para con los comunistas, para con las fuerzas revolucionarias y progresistas, para con los trabajadores de todos los otros países, para con los pueblos y naciones en lucha contra el imperialismo.

Para nosotros, comunistas portugueses, patriotas que somos, ser comunista es obligatoriamente ser también internacionalista. (…)


NOTAS

(1) Ceccarelli, Filippo. “Una verdad a destiempo”. Consultado en www.sinpermiso.info

(2) Althusser, Louis. “Las vacas negras. Entrevista imaginaria”. Akal. España

(3) Maqueda, Paqui. “El ADN de la memoria: fosas del franquismo, semillas de la memoria” en “Nuestra Historia. Revista de Historia de la FIM”, nº2, septiembre de 2016 Consultado en https://revistanuestrahistoria.files.wordpress.com/

(4) Perteneciente o relativo a la región de Alentejo, Portugal.

Imagen: Joaquín López