Federico Delgado: Reseña de «Lawfare en tiempos del Centenario», de Bielsa & Peretti

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El libro de Rafael Bielsa y de Pedro Peretti ,“Lawfare en tiempos del centenario” (Ariel 2019), es una invitación a pensar sin prejuicios. Está situado históricamente en un momento muy significativo de una República Argentina, por entonces tensionada por los éxitos y los límites evidentes del modelo agroexportador.  Bielsa & Peretti escogieron la rebelión agraria que estalló en 1912 en la provincia de Santa Fe, conocida como “Grito de Alcorta”, con particular énfasis con la dinámica política de 1916 cuando fue asesinado el abogado Francisco Netri y asumió la presidencia Hipólito Yrigoyen. Desde ese punto de partida teórico inician un viaje que permanentemente intenta, y claro que logran, comprender el pasado para iluminar el presente. El texto admite varios niveles de lectura. 

El primero de ellos es una atractiva reconstrucción del “Grito de Alcorta”, que mediante una narrativa ágil presenta la genealogía de los hechos y sale de la historia oficial para ingresar en una visión más holística de los acontecimientos -debidamente documentada- que permite conocer personajes olvidados de esa gesta popular. A la par, permite calibrar la intensidad de la reacción oligárquica para escarmentar la “insolencia” de esos chacareros que reclamaban algo de justicia sustantiva. El texto es rico en detalles que exhiben el compromiso de los actores, la asimetría de las relaciones de fuerza, los alineamientos de las instituciones públicas, de los empresarios y de los medios de comunicación, junto a las estrategias escogidas por el poder instituido para deslegitimar un reclamo que se inscribía en la tradición republicana que habitó las revoluciones americanas y francesas que reconocía la imposibilidad de la vida en común, sin garantizar a todo el mundo el derecho a la existencia, dado por un piso material mínimo sin el cual es imposible pensar en el ejercicio de los derechos humanos.

Otro nivel de análisis es más actual, pero está anclado en el primero. Bielsa & Peretti describen uno de los mecanismos que el formato del poder instituido actual utiliza para reproducir sociedades inequitativas y violentas (pero toleradas por gran parte de la población a través del silencio y a veces del voto).  Los autores, a partir de las reacciones que despertó “El grito de Alcorta”, narran con precisión la combinación de dispositivos institucionales -como la justicia y las fuerzas de seguridad- y mediáticos -con las limitaciones de la época- para deslegitimar la “insolencia” de la rebelión. Logran construir una matriz conceptual que revela con nitidez que gran parte de las acciones del poder desafiado apuntaron a destruir sin pruebas el honor de los protagonistas con un objetivo claro: magullando la moral de los actores, perdía legitimidad el reclamo.

Claro que Bielsa & Peretti traen a colación todo el tiempo la realidad latinoamericana actual, y la argentina en particular. En sus palabras, «En la política latinoamericana contemporánea la personalización de la infamia está a la orden del día. El ataque a los líderes y a su anillo militante más cercano –de colaboradores inmediatos y familiares– tiene como objetivo lograr su descrédito ante la opinión pública y el abandono de sus seguidores” Este vector, que recorre desde la primera página hasta la última, envuelve toda la perspectiva del libro. Allí se ubica uno de los principales atractivos de la obra, en presentar el pasado como un faro que ilumina el presente. Sobre todo, como una invitación a reflexionar y a elaborar pautas de acción individuales y colectivas que obturen practicas incompatibles con la apuesta democrática en medio de cuya indeterminación, yace el horizonte de mejorar la vida.

Por esa razón, se reproduce en la edición el apartado titulado “El campo de Justo” que muestra el modo en que se atacó a Juan Bautista Justo, un protagonista de aquellos hechos a quien propios y extraños han criticado y elogiado mucho, aunque sin poner jamás en tela de juicio su honor.

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EL CAMPO DE JUAN B. JUSTO

El 26 de Julio de 1912, el diario La Vanguardia publica una carta-pedido de Narciso Gnoatto (1) para que el Dr. Juan B. Justo aclarara la real situación contractual con los arrendatarios del campo que tenía en Córdoba, en sociedad con Nicolás Repetto. 

Gnoatto hace el pedido como secretario del Centro Socialista de Rosario. Era un procedimiento usual en La Vanguardia que afiliados remitieran preguntas, y la dirección del diario respondiera. Por entonces, las habladurías de los patrones en torno al Dr. Justo para desacreditarlo a él y al movimiento agrario frente a la opinión pública eran extendidas e infames. El pedido buscaba restituir la verdad en su imperio. Como dijo Cicerón antes de Cristo, “…la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”. Por eso es que los militantes del campo popular jamás deben dejar una descalificación sin su condigna respuesta: tal vez, en el momento, sea fatigoso y aun penoso, pero con el tiempo el resultado de esa actitud consigue disuadir –a veces parcialmente– a los temerarios ofensores. 

Bajo el título a tres columnas “Las tierras del diputado Justo”, la bajada aclaraba que: 

“…del Centro Socialista de Rosario recibimos la siguiente nota. ‘Rosario julio 23 de 1912 (…). Director de ‘La Vanguardia’: Solicitamos a usted quiera publicar en las columnas del diario el contrato que tiene celebrado el Dr. Justo con sus colonos, para desterrar los falsos rumores (de) que el Dr. Justo no ha tomado una participación más activa en el asunto agrario, porque los contratos que tiene son tan leoninos como los de los latifundistas (…) consideramos necesario (…) que La Vanguardia desmienta esa versión insidiosa y burda para avergonzar a sus propaladores. Firma: Narciso Gnoatto, secretario”. (“La Vanguardia”, 1912). 

Un día después, “La Vanguardia” responde: 

“Aunque creemos cosa difícil de acallar la calumnia y la injuria cuando se trata de perjudicar a los hombres de actuación principal en el movimiento socialista, contestamos el pedido del Centro de Rosario (…). El campo de los ciudadanos Justo y Repetto está cultivado en su mayor parte por cuenta directa de los propietarios encontrándose actualmente la chacra a cargo de los ciudadanos Quadrio y Casale, antiguos miembros de la agrupación socialista de la Boca, los que reciben el sueldo usual en la zona para los trabajadores de la chacra y percibirán cada año un 10% de los beneficios. Hay un solo arrendatario, los señores Toscano Hnos., que ocupan doscientas diez cuadras, de las cuales destinan sesenta a pastoreo. Pagando como arriendo de la parte cultivada el diez y ocho por ciento (18%) de la cosecha, trillado y embolsado y puesto en la estación. El doctor Justo ha hecho donación del producido de la chacra por este año a beneficio de ‘La Vanguardia’, porque por el momento no tiene necesidad de él, pues recibe la mitad de la dieta como diputado, la que le permite vivir sin vicios que no tiene y sin automóvil que no necesita”. (“La Vanguardia”, 1912). 

En otros términos, Juan B. Justo no solo donaba la mitad del sueldo de diputado –porque le sobraba con la otra mitad para vivir dignamente ya que carecía de automóvil y de vicios–, sino que además donaba lo producido por su chacra, comprada con sus ahorros de médico, a “La Vanguardia”, el diario socialista que él mismo fundara con lo obtenido por la venta de su automóvil –que por esa razón no lo tenía– para difundir las ideas de izquierda. Esto es una muestra más que palmaria de la claridad del pensamiento de Justo en cuanto a la importancia del rol de los medios de comunicación. 

Por lo que respecta a los contratos aludidos en las calumnias, la explicación es contundente: solo tenían un único colono, que pagaba el 18% en concepto de arriendo, en un tiempo en que era festejado como un triunfo gremial excepcional si se lograba conseguir contratos donde los arrendatarios sufragaran el 28% anual. 

O sea, les cobraba 10 puntos porcentuales menos de lo que era considerado un logro gremial. Además, pagaba a sus dos empleados –que eran compañeros de militancia– el sueldo usual, más una participación del 10% de ganancias de lo que producía la chacra. 

Todos estos detalles eran públicos en la época. Sin embargo, igual se lo calumniaba. Absolutamente todos sabían que no era verdad, pero “La Nación” y “La Prensa”, “los diarios ricos”, de los ricos y para los ricos, difundían estas infamias para desprestigiar la causa que defendía Justo, una causa por demás de incómoda para las oligarquías de la época. “La verdad es lo que es”, cantó Machado, “…y sigue siendo verdad / aunque se piense al revés”. O se induzca a ello. 

El proceder de Justo no era caridad, ni magnanimidad, ni dispendio, ni prodigalidad ni demagogia. No. Era la práctica de su convicción y consecuencia con sus ideales, además de escrupulosa justicia. Este hombre excepcional –en el más estricto sentido del término, o sea “fuera de la regla general”– fue un verdadero ejemplo, aunque no se comparta parcial o totalmente su accionar.

Sentía que tenía que dar explicaciones por cada paso realizado en la esfera pública, aunque quienes se lo reclamaran fueran los verdaderos saqueadores y corruptos más grandes del país. 

Estos individuos, por lo general, suelen ser acompañados en sus reclamos de moralidad impostada por un tropel de charlatanes de boliche, la mitad incautos reclutados por los medios, y la otra mitad catequizados a fuerza de prebendas y dádivas de las que siempre reparte el poder entre sus amanuenses. 

Son los profusos elogiadores y prematuros canonizadores los que difunden y promueven –alegre e intencionadamente– estos comentarios insidiosos, destinados a minar los movimientos populares.



(1) Narciso Gnoatto era el principal dirigente socialista a principios del siglo XX en la ciudad de Rosario. Fue el redactor de los estatutos fundacionales de la Federación Agraria Argentina. Actuó activamente durante todo el proceso inicial de la entidad federada como delegado de Arroyo Seco, de donde era oriundo. Aunque no era chacarero, luego fue funcionario de la entidad bajo la residencia de don Esteban Piacenza (1879-1945), hasta el año 1927 cuando se rompió la relación , en muy malos términos y se alejó de la FAA.


Rafael Bielsa es abogado. Fue Ministro de Relaciones Exteriores (2003-2005), Diputado Nacional (2005-2007) y titular de la Sedronar (2011-2013). Además, fue candidato a Gobernador por la Provincia de Santa Fe en 2007.

Pedro Peretti es productor agropecuario. Fue Director Suplente de la Federación Agraria Argentina entre 1994 y 1999. Es autor de divesas publicaciones sobre la agricultura familiar y Derechos Humanos.