La realidad argentina, Sociedad

Pablo Slonimsqui: Forum Shopping

Pablo Slonimsqui nos propone en este artículo pensar un fenómeno muy corriente en la América Latina actual: el forum shopping. Autor del libro Forum Shopping (2008) y del recientemente publicado Forum Shopping Reloaded, el autor presenta la situación actual de manipulaciones de procesos judiciales, persecución a ex funcionarios y líderes de la oposición, intimidación y amenazas a jueces y fiscales. Se trata de un fenómeno regional  que en múltiples formas ha excedido el sentido inicial del término, de origen anglosajón. Constantes manifestaciones en la escena política nacional nos llevan a concluir, como dice el autor, que las manipulaciones judiciales por parte del poder, lejos de volverse más sutiles, resaltan por su creciente espectacularidad y brutalidad. El presente texto sirve de introducción a los temas centrales tratados en su libro.

Forum Shopping

I

Nuestros jueces y fiscales no se caracterizan por investigar a los gobernantes de turno en tiempo real. Suelen hacerlo, sin mayores sobresaltos, una vez que estos abandonan el poder. No investigar al gobierno en ejercicio es una costumbre, bastante elemental, que exhiben los funcionarios judiciales para garantizar su supervivencia.

Un método recomendado por nuestras abuelas, que nos quieren ver llegar a viejos con buena salud.

Este hábito judicial se conoce como cronoterapia: respuestas legales eficaces, pero solo para los que se fueron –y no tengan mayores chances de volver-.

Esto pasa, entre otras cosas, porque quien se encuentra en el poder tiene, por definición, distintas formas de incidir, a modo de sutil o grosera presión, en los procesos judiciales: el Consejo de la Magistratura sigue ahí para exhibir su pasión por la intrascendencia.

Difícil encontrar jueces que resuelvan sus casos sin tomar en consideración las consecuencias personales que podrían sufrir si su decisión no resulta bien recibida en alguno de los ámbitos con posibilidad de perjudicarlos: jueces independientes del poder político, de los intereses económicos de las grandes empresas, de los medios de comunicación concentrados, de sus superiores o de su grupo de pertenencia.

Lo novedoso ahora, este último tiempo, a la hora de investigar a quien abandonó el poder, es la virulencia, el hostigamiento –con altas dosis de sobreactuación-, la criminalización de cualquier acto de su gobierno y el direccionamiento de los expedientes judiciales, que dejan de reflejar investigaciones legitimas para convertirse en operaciones políticas.

También es nuevo el absoluto desprecio por las garantías constitucionales más elementales que tiene cualquier persona involucrada en un proceso penal: en vías de extinción la presunción de inocencia y el derecho a ser juzgado por un tribunal imparcial e independiente.

La exclusión violenta –más cercana a un ajuste de cuentas que a otra cosa- de aquellos funcionarios judiciales que no se ajustan a un plan de actuación prefigurado, así como a un diseño que se traduce en una actuación milimétricamente coordinada de diferentes instancias judiciales, que deberían prescindir por completo las unas de las opiniones de las otras, y tomar intervención en cada caso exclusivamente cuando la ley lo prevé, son recientes incorporaciones al menú: por esto, se habla de justicia a la carta.

II

La doctrina anglosajona cuenta con palabras precisas, y particularmente ilustrativas, para definir la práctica que conocemos como forum shopping: salir a comprar un tribunal.

En el ámbito del derecho internacional privado, se entiende por forum shopping la posibilidad que tiene una parte de elegir al tribunal competente para su caso, y, en consecuencia, de escoger nada menos que el derecho que resulte más favorable a su pretensión.

A la hora de llevar adelante una acción judicial, un abogado puede verse tentado de elegir el tribunal que intervendrá en su caso, no porque sea el más adecuado para entender en el litigio, sino en función de la ley que aplicará. Por eso, la esencia del forum shopping no radica solo en la mera elección del tribunal, sino, por sobre todo, en el hecho de que tal elección trae aparejada la de las normas de fondo o de forma que se aplicarán a su caso.

Lo que interesa es, de manera excluyente, la ley, por cuanto se descarta que cualquier juez que intervendrá en el conflicto actuará de modo imparcial.

Sin embargo, no es ésta la interpretación que en nuestro país asignamos a este concepto, que parece definirse a la inversa: lo que interesa aquí es la persona que habrá de intervenir en el trámite de un juicio, que eventualmente podrá manipularlo en tal o cual dirección, con absoluta prescindencia de la ley que corresponda aplicar.

III

Entre nosotros, solo mencionar los episodios de desvío en la aplicación de la ley que trascendieron en los últimos años requiere, como mínimo, cinco tomos de mil páginas cada uno. Todos estos casos de manipulación que en cantidad inaudita hemos podido conocer, algunos escandalosos e inverosímiles, desdibujaron definitivamente nuestra concepción de forum shopping hasta hacerla abarcativa de cualquier acto que, de algún modo, implique una manipulación o influencia indebida que altere el curso normal de un evento judicial. Se trata de episodios que en definitiva presentan, como rasgo en común, la deformación grotesca de las normas.

Si acotamos la reseña a los casos que trascendieron en los últimos meses, destacan las sospechas sobre la manipulación en los concursos judiciales y la transformación de procesos criminales en operaciones políticas, los desplazamientos de funcionarios judiciales por razones políticas, las noticias sobre abogados que piden plata a sus clientes so pretexto de ser entregada a funcionarios judiciales, la detención de un juez y un fiscal acusados de integrar una asociación ilícita, los cuestionamientos a los traslados de jueces, sin concurso, a lugares considerados estratégicos y la proliferación de supuestas operaciones mediático-judiciales, matizadas por la intervención de los servicios de inteligencia.

Ninguna de estas cuestiones está en el orden de la revelación, puesto que no aluden a ninguna alternativa que pudiera resultarnos desconocida, sino que estamos en el orden de la verificación, en tanto sugieren que, de modo increíble, continuamos conviviendo con un estado de cosas altamente preocupante en materia judicial.

Todo esto, a nadie le causa ninguna sorpresa.

Y yo entiendo bien por qué no estamos todos escandalizados, en vez de familiarizarnos estas cuestiones.

¿Hay que hacer cursos de supervivencia para trabajar de abogado?

¿Es mala idea ir a los tribunales pensando que vamos a encontrar justicia?

IV

La experiencia indica que, en una mayoría abrumadora, todo episodio de forum shopping fue el comienzo de una trama irregular: no es una teoría, es una estadística.

Con estas maniobras, básicamente, se intenta obtener un resultado desaprobado por la ley, mediante acciones que, en muchos casos –no siempre-, son legales. Como el legislador no puede prohibir cada una de estas acciones, no tiene otro remedio que presuponer su licitud en general. Cuando enfrentamos usos procesales como fraude manifiesto, veremos que la ley solo es observada de una forma aparente y externa, sin que se tenga en cuenta su auténtico fin y sentido.

Una mirada de conjunto sobre estos casos permite concluir que la denominación forum shopping es utilizada para definir un universo de casos muy distintos, cuyo punto de contacto reside, invariablemente, en el ejercicio de algún grado de manipulación sobre la jurisdicción.

En el marco de un proceso en particular, y de la actividad judicial en general, son muchas las personas que pueden arbitrariamente incidir en el curso normal de los acontecimientos. Y también son distintos los ámbitos desde los cuales se puede proyectar algún grado de influencia, de un modo directo o indirecto.

Cada episodio de manipulación debe ser analizado en sí mismo, y en su contexto.

Las posibilidades de alterar el curso normal de un suceso judicial son infinitas, y para eso puede ser útil, según el caso, la intervención de un legislador, de un agente de inteligencia, de un juez o un fiscal, de un abogado, de un empleado judicial o de un periodista, por citar solo algunos de los sujetos con capacidad para incidir en su resolución.

Esta multiplicidad de actores, ámbitos y metodologías que pueden combinarse en pos de una manipulación ilegítima puede verse de cotidiano: con inusitada velocidad, el concepto de forum shopping pasó de ser tema académico a discusión doméstica. Todos estos temas se reflejan, de manera sostenida, en los medios de comunicación, la literatura –en particular, la novela criminal, los talk shows y para mi sorpresa, en las series de televisión.

Uno podría suponer que los mecanismos de manipulación se vuelven cada día más sutiles, pero se equivoca. Vemos, cada día, una nueva versión del fraude, que se multiplica en su espectacularidad.

De nuestra profesión se podrá decir de todo, menos que es aburrida.

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