Manuel Sacristán: Studium generale…

A diferencia de España, en el campo de la cultura de izquierda argentina el nombre de Manuel Sacristán es poco conocido. Por este motivo, desde Sociedad Futura decidimos publicar este fragmento de una reflexión suya sobre la división del trabajo. Creemos que esta cuestión que, a primera vista pareciera secundaria, es un problema central  para cualquier filosofía que se considere crítica frente a la realidad actual.
Manuel Sacristan(1925-1995) fue un importante filósofo catalán. En su juventud, se doctoró con una tesis sobre las ideas gnoseológicas de Martín Heidegger. Luego se acercó a la filosofía analítica, de la cual se volvió especialista. 
Militó en el PCE largos años. Por este motivo sufrió diversos conflictos en la universidad, entonces bajo la órbita franquista. Este hecho lo forzó a dedicarse a la traducción y a la edición como profesión.
Al mismo tiempo, a partir de este momento, quizá influido por su profesión y los diversos avatares que debió atravesar, no publicó más libros. Por eso es reconocido (y algunos criticándolo) como un filósofo de “prólogos, traducciones y conferencias”. Finalmente, estos trabajos serían compilados y publicados en una saga denominada “panfletos y materiales”, muy recomendada.
También, Sacristán  desarrolló un profundo conocimiento de la teoría marxista, principalmente sus vertientes críticas. Fue el más importante traductor al castellano de Georg Lukacs, con quien se carteó. Probablemente el autor que más lo haya influido, y con el cual de algún modo se sentía identificado, fue Antonio Gramsci. Sobre este pensador compiló una conocida antología para SigloXXI.
Por último, vale mencionar alguno de los colegas y discípulos con los que trabajó Sacristan y que colaboraron co  importantes legados a la cultura marxista: Antoni Domenech, Francisco Fernández Buey, Jorge Riechmann, Víctor Ríos, etc.
Muchos de sus textos se encuentran en internet

Manuel Sacristán: Studium generale para todos los días de la semana

(…) La técnica , pues, no puede cumplir por sí sola la otra racionalización, la seria, la socialización de la división del trabajo, que es el primer paso para su superación. Lo esencial para cumplir esa tarea es, naturalmente, suprimir la base de la irracionalidad, las instancias meramente mecánicas, inconscientes, no-humanas, que mueven hoy la división del trabajo entre nosotros. Una de esas instancias es relativamente moderna: la mercantilización de la actividad humana. La otra es más antigua: es el hecho de que, a lo largo de los siglos, los hombres entran en la división del trabajo y quedan encasillados en sus diversas ramas no por consideraciones racionales, sino por su pertenencia a determinadas clases sociales. De todos modos, la distinción entre esas dos instancias no quiere decir que sean en la realidad concreta de hoy cosas distintas: la división clasista del trabajo se presenta hoy, como es natural, mediada por el mercado.

Pasar mentalmente por encima de todo eso y ponerse a soñar hoy un desarrollo personal armonioso es utopía. Igualmente es utopía intentar realizarlo a título individual. Es además una utopía que dejará mal sabor de boca al intelectual decente, porque de algún modo tendrá que pagar el haber echado un velo sobre el mundo para no verlo y poder jugar a la búsqueda de su propia armonía. Echar un velo sobre el mundo es precisamente el pecado mortal del intelectual.

Por todo eso, la única manera de ser de verdad un intelectual y un hombre de lo que Goethe llamó la armonía, de la existencia humana sin amputaciones sociales, es una manera militante: consiste en luchar siempre, prácticamente, realmente,contra la actual irracionalidad de la división del trabajo, y luego, el que esté aún vivo, contra el nuevo punto débil que presenta entonces esa vieja mutilación de los hombres. Y así sucesivamente, a lo largo de una de las muchas asíntotas que parecen ser la descripción más adecuada de la vida humana.

Lo demás es utopía, cuando no es interés. Esto, en cambio, es un Studium generale y hasta un vivir general para todos los días de la semana.

Manuel Sacristán

“Studium Generale para todos los días de la semana”, 1963