Eduardo Di Pollina: “Me afilié al partido de manera clandestina en plena Dictadura, así nació mi compromiso con el socialismo”.

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Eduardo Di Pollina comenzó hace dos años una cruzada que parecía imposible: revertir el derrotero de los últimos años del Partido Socialista. En el 2019, apoyó abiertamente la candidatura de Alberto Fernández, fundó la corriente nacional Convergencia Socialista y hoy se encuentra en plena campaña interna en la disputa por la conducción del PS. Federico Treguer, periodista y miembro del equipo de Sociedad Futura, entrevistó a Di Pollina en una larga conversación. 

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Un repaso

El PS se encuentra en una crisis ideológica, con posiciones políticas cada vez más alejadas del histórico ideario de izquierda. Producto de un largo proceso que llevó a una catástrofe electoral en 2019. Por un lado, perdió la gobernación de Santa Fe -luego de 12 años-, pero también -y quizá más doloroso- de Rosario -gestionada por 30 años, nada menos- en las PASO con Pablo Javkin. Asimismo para la elección nacional, el PS ya había acordado acompañar la fórmula Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, difícil de explicar para una militancia con ideas de izquierda. 

Frente a ese escenario, Eduardo Di Pollina junto a distintos compañeros había lanzado una corriente provincial, Bases, fuertemente crítica de la candidatura de Lavagna, y con un apoyo abierto a Alberto Fernández. Además, llamaba a la militancia a participar en la renovación del PS en crisis.

El año pasado la corriente tomó forma nacional con Convergencia Socialista de cara a la interna partidaria que se llevará a cabo el 18 de abril. Di Pollina encabeza la lista, enfrentándose a Mónica Fein, expresión de la conducción actual en manos del exgobernador Miguel Lifschitz quien coquetea con aliarse a Cambiemos en Santa Fe, y con Roy Cortina, el polémico dirigente de la Ciudad de Buenos Aires y miembro orgánico del larretismo y el macrismo.

Sociedad Futura consideró importante conversar con Di Pollina para dar a conocer sus ideas y proyecto para el PS. En la conversación se habló sobre sus comienzos militantes en la clandestinidad durante la Dictadura Militar, su visión sobre el país y la región, y profundas reflexiones sobre la militancia como forma de vida apasionada. No quedó afuera su admiración por Lula y su amor por Rosario Central. 

«Sabemos muy bien que el socialismo no se llega en una elección, ni de un día para el otro. Es un proceso cultural, educativo. Es la convicción de toda una sociedad solidaria, igualitaria. Todo un proceso político. Por supuesto, nos toca este tiempo a nosotros y creo que el mayor aporte que nosotros podemos llegar a hacer a la política nacional, al pueblo argentino, al pueblo trabajador, es un día llegar a ser gobierno y ser coherente con todo lo que hemos militado.»

Fragmentos principales

Última parte – En la vida cotidiana

Sociedad Futura: Si te parece te voy a sacar del plano político, muy enriquecedor, y vamos a un plano más personal. Quiero nos cuentes cómo es un día en la vida de Eduardo Di Pollina. Más allá de la vida militante, detrás de la militancia hay personas, con pasiones, historias, afectos. Cómo arranca tu día, cuáles son tus pasiones.

-Eduardo Di Pollina: Arranca muy temprano, a la mañana. Me levanto muy temprano. Me gusta leer mucho, estoy leyendo mucho en esta época. Como militante, nunca tuve dos días iguales. Muchas épocas, los fines de semana no existían. Nosotros cuando construíamos el Partido Socialista, el PSP, me acuerdo que militábamos la universidad y el otro tema era compartir, ir a las villas, con los sectores más postergados. Hacer vacunaciones, visitar a la gente, compartir momentos con ellos, discutir. Es decir, llevar el socialismo a los barrios. Así también al interior de la provincia. Eso lo hacíamos los fines de semana. Era muy enriquecedor, nos permitía crecer humanamente. Así como comprender la realidad social. 

Luego, en los últimos veinticinco años, me tocó la responsabilidad de ocupar cargos legislativos. Tanto la Cámara de Diputados de la Nación, como la responsabilidad -durante cuatro años- de presidir la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe. Todos esos períodos fui diputado provincial. También tuve diferentes responsabilidades partidarias, en la junta provincial de Santa Fe y en la mesa nacional del partido. Finalicé el último mandato en el 2019 y luego a partir de allí me dediqué de manera total -independiente de mi actividad privada- a la militancia partidaria. He dedicado todo el tiempo posible a la militancia partidaria. A mi me apasiona la organización partidaria. Estoy todo el día pensando en eso, a cualquier hora del día. Hablo con los y las compañeras y la verdad que me apasiona. En cualquier momento, puedo hablar a las siete de la mañana o a la una de la madrugada. No tengo horarios

SF: ¿Lees?

EDP: Sí, me dejo un par de horas para leer. Me gusta mucho leer. Se me ha dado mucho por la historia. Me gusta repasarla, conocerla. Uno de los libros que más me gustó, en mi época de adolescente, fue (Rodolfo) Puigrós «De la colonia a la revolución» que es una síntesis muy buena de lo que fue la historia colonial. Siempre estoy investigando, conociendo. Me hace muy bien personalmente.

SF: ¿Y durante la pandemia?

EDP: El zoom y las videollamadas es algo extraordinario. Yo era de madera con esto. Unas herramientas que nos han permitido reuniones con todo el país, todo el tiempo, todos los días. Las reuniones de Convergencia de los sábados han llegado a 70 u 80 compañeros. Reuniones que han sido muy ricas. Además, durante la cuarentena estricta, nos permitió oxigenarnos. Hasta nos ayudó a nivel personal.

SF: ¿Cómo te rodeás?

EDP: Vivo con dos ovejeros alemanes que son extraordinarios, muy buena compañia. Vivo solo, estoy divorciado, tengo una hija, María, de 20 años que es maravillosa y que es la luz de mi vida. Hasta hace un rato estaba acá, estudia Relaciones Internacionales. Ahora tiene que rendir, en unos días. Me llevo muy bien, es muy compinche. Nos queremos mucho. Esa es mi vida cotidiana. Tengo a mi novia Gabriela, que la quiero muchísimo. Compartimos mucho tiempo. Es una mina que me acompaña mucho, en todo. Esa es mi vida cotidiana. Y ni que hablar Rosario Central, que desde que tengo uso de razón. A mi me llevaban a la cancha desde los tres años, mi viejo y mis tíos. Los Di Pollina no hay uno solo que no sea de Rosario Central. Tengo un primo hermano que preside el club desde hace un tiempo, los últimos dos o tres años. Una familia de tanos, bien pasionales. Somos de mantener las reuniones los fines de semanas. Problemas de fútbol no tenemos porque somos todos de Central. Podemos discutir, a lo sumo, si poner o sacar a un jugador. La pasión por Central en esta familia es enorme.

SF: Mucha pasión

EDP: Sinceramente lo hago todo con mucha pasión. Con el partido me siento muy feliz, en particular con este proceso político interno. Por supuesto que genera tensiones, atentos a cada detalle y cuestión. Tratando de que no se escape nada. Trato de estar en todos los temas. Lo comparto con todos los compañeros colectivamente. Pero intento, desde un punto de vista personal, o si querés por responsabilidad, tratar de conocer todo lo que está sucediendo de los temas más importantes. Pero lo disfruto mucho. Estamos con todas las energías para ganar las elecciones pero es algo que siempre le digo a los compañeros y las compañeras, disfrutenlo porque estamos luchando por una causa justa: la causa del socialismo, de los trabajadores, la reivindicación de las banderas de nuestro partido. Hay que ponerle toda la pasión y toda la militancia, pero lo tenemos que disfrutar. 

SF:Te propongo para cerrar hacer un ping-pong. Por ejemplo, ¿tu comida favorita?

EDP: No tengo una sola, el asado, el pescado asado, las milanesas, el huevo frito. Como de todo. Me gustan mucho los frutos del mar.

SF: ¿Una bebida?

EDP: El vino tinto.

SF:¿Una película?

EDP: Muchas. El imperio del sol que me gustó muchísimo. Amadeus es una película que me gustó mucho también. Seguro me olvido de muchas. La patagonia rebelde en aquella época me gustó mucho también. Lamentablemente Brandoni cambió mucho su visión de la política. No se puede creer. Siempre me gustaron las películas con mucho contenido. No me gustan las pochocleras de Estados Unidos, la miro a lo sumo dos minutos. Para distraerme miro mucho cine. Trato.

SF:¿Series?

EDP: Una serie que me gustó mucho fue Peaky Blinders. El cine y el arte inglés son muy buenos. 

SF: ¿Un prócer?

EDP: José de San Martin

SF ¿Un líder político?

EDP: Un líder colectivo, Lula, por lo que hablábamos antes. Me fascina por todo lo simbólico que es Lula. Todo este último proceso en Brasil de persecución y encarcelamiento lo hizo más grande. 

SF: ¿Tu ídolo de la infancia?

EDP: Mi ídolo de la infancia, un futbolista, Mario Kempes, cuando jugaba en Central y en la selección nacional. De la infancia y la adolescencia. 

SF: ¿Que Central gane la Libertadores o que Newell’s se vaya a la B?

EDP: Que Central gane la Libertadores

SF: ¿Un libro para recomendar?

EDP: Me gusta mucho «La revolución es un sueño eterno» de Andrés Rivera. Lo disfruté mucho. En materia de historia quien me sorprendió es este nuevo historiador que tenemos nosotros, muy documentado, Felipe Pigna. Y después Eric Hobsbawm, que ha hecho obras históricas muy buenas. «La era de la revolución», «La era del capital», los disfruté mucho. Hobsbawm aunque vivió en Inglaterra, era alemán. Se tuvo que exiliar cuando Hitler llegaba al poder. 

SF: ¿Un cantante o una banda de música?

EDP: Una banda, los Redonditos de Ricota, el Indio. Me gusta la música clásica, el rock nacional. Escucho a Beethoven, Mozart, Tchaikovsky. Cuando estoy leyendo me concentro mucho más escuchando música clásica, cuando estudiaba en la facultad también. Me da mucha armonía. Eso se lo debo a mi tío que era casi mi hermano porque me llevaba poca edad. También era ingeniero, el estudiaba -yo era muy chico- con música clásica. Estaba con una radio portátil y rock. Mientras estudiaba, escuchaba todo el tiempo música clásica. Evidentemente me educó mucho el oído. Fue muy influyente en ese sentido. 

SF: ¿Un sueño político?

EDP: Que el socialismo llegue al poder. Si el socialismo llega al poder. Nosotros siempre decimos que llegar por el poder mismo no tiene sentido. Es absurdo para nosotros, para otra gente tiene todo el sentido. Para nosotros es para construir el socialismo. Sabemos muy bien que el socialismo no se llega en una elección, ni de un día para el otro. Es un proceso cultural, educativo. Es la convicción de toda una sociedad solidaria, igualitaria. Todo un proceso político. Por supuesto, nos toca este tiempo a nosotros y creo que el mayor aporte que nosotros podemos llegar a hacer a la política nacional, al pueblo argentino, al pueblo trabajador, es un día llegar a ser gobierno y ser coherente con todo lo que hemos militado. En el futuro, nosotros no lo vamos a llegar a ver, pero estamos convencidos que en algún tiempo el socialismo será una forma de vida en las sociedades en el mundo. Siempre, en las luchas a través de los siglos fueron avances y retrocesos, pero siempre triunfó la justicia. Cada vez más igualdad y más derechos. Es un largo camino. Guillermo (Estévez Boero) decía una frase célebre: «siempre se marcha, nunca se llega». Es una consigna fundamental nuestra. Sabemos que en el horizonte llegará una forma de vida socialista. Mientras tanto nos toca vivir acá y seguimos marchando. 

SF: Para cerrar, ¿quién es Eduardo Di Pollina?

EDP: Es un militante, que lo hace con toda la humildad posible, creyendo en lo que hacemos y en lo que proponemos, un futuro de una sociedad socialista. Eso es lo que uno cree. Una forma de vida. Fundamentalmente, nunca tenemos que perder la humildad. Si lo hacemos, lo hacemos inconscientemente. Tenemos que educarnos en la humildad y en el trabajo permanente junto a todos y todas.

Entrevista completa