Prólogo al libro «TOCAR FONDO»

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La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), una de las más reconocidas instituciones en el ámbito de la defensa de los Derechos Humanos, creada en 1974 en ocasión de la última dictadura cívico-militar, elaboró un informe sobre la gestión del gobierno de Mauricio Macri y la alianza Cambiemos. En este informe titulado «Tocar Fondo. Cuatro años de gestión de Cambiemos» y dirigido y coordinado por María Teresa Piñero, se detalla, con una sensibilidad que merece la pena destacar, los duros golpes que ha recibido nuestro país en materia de Derechos Humanos. El libro, editado por la editorial Peña Lilo, estudia el retroceso sufrido por el pueblo argentino a partir de las temáticas que trabaja la Asamblea: los derechos de económico-sociales, a la justicia, los derechos de las mujeres, de la niñez y adolescencias, los derechos de los migrantes, el derecho a la libertad de expresión, entre otros.

Sociedad Futura considera que el libro constituye un documento más que interesante para seguir estudiando la profundidad del impacto del gobierno de la alianza Cambiemos (ahora Juntos por el Cambio) no solo en la vida cotidiana de las grandes mayorías populares, sino también en la calidad institucional y democrática de la República Argentina. A su vez, nos gustaría destacar la participación de Isidoro Cruz Bernal y Lucía Abelleira Castro, ambos miembros del Comité Editorial de esta revista, en la elaboración del libro.


Quien lea este texto tiene en sus manos la primera radiografía de conjunto de la acción de gobierno de Mauricio Macri y la alianza Cambiemos. Fue escrita por un conjunto diverso de redactoras y redactores, que deja a la vista una gama de diferentes tonos y estilos. Hemos querido contribuir a un diagnóstico y caracterización de esa experiencia política, tanto en lo que refiere a la discusión en la sociedad argentina, como en la mirada del resto del mundo sobre el macrismo.
Para una parte significativa del país la llegada de este gobierno traía consigo una gran esperanza de mejora. El macrismo presumía de estar conectado con las tendencias de modernización de las sociedades contemporáneas que generarían inversión y crecimiento a la economía argentina, pregonaba una lucha contra las mafias y la corrupción, postulaba instaurar el equilibrio de poderes y el respeto al funcionamiento de las instituciones (abiertamente planteaba que habían sido sumamente violentadas por el gobierno anterior). Esa expectativa de parte de la sociedad era real. No interesa analizar qué tan bien fundada estaba, ni si localizaba con acierto cuáles son los problemas más importantes de la sociedad argentina. El hecho real es que importantes sectores de la sociedad argentina apostaron por el proyecto de sociedad ofrecido por Cambiemos.
No hace falta decir que el resultado de esa experiencia no ha sido bueno. El título elegido para este Informe -Tocar fondo- procura dar cuenta del profundo momento de desilusión que encontramos en grandes zonas de la sociedad argentina después de esta experiencia política. Parte de los y las votantes de Cambiemos se encuentra procesando lo vivido, con sus propios medios cognitivos, intuiciones, incluyendo también distorsiones que le llegan desde el sistema privado de medios, el cual acompañó las medidas más confiscadoras de Macri contra la economía de la gente y hoy es punta de lanza intransigente contra el gobierno del Frente de Todos. Otra parte de los votantes de Cambiemos ha optado por un estado de permanente excitación y odio contra el actual gobierno, sin duda angustiado y decepcionado por el final de la experiencia de gobierno de la derecha empresarial argentina.
Concretamente, es tema de debate y controversia si el resultado al que se llegó es responsabilidad principal de Mauricio Macri y su equipo o se debe a otras causas que se arrastraban desde la experiencia kirchnerista o de tiempos que remiten a varias décadas atrás. El propio Macri y varios de sus funcionarios extendían las desgracias argentinas a setenta años atrás, lo cual es un enunciado bastante común del pensamiento liberal conservador argentino. Desde la alianza Cambiemos fue también frecuente la invocación de eventos externos traumáticos que impidieron el crecimiento económico argentino. El único elemento real de todos los invocados por Cambiemos fue la sequía de 2017, aunque dada la política de levantamiento de retenciones del gobierno es difícil mensurar cuál fue la pérdida de ingresos para el estado argentino.
Existe, por lo tanto, una batalla por la interpretación respecto al balance necesario que la sociedad argentina debe llevar a cabo sobre la experiencia del Gobierno de Cambiemos. Frente a aquellos que consideran los malos resultados de Cambiemos -tanto en la economía, los indicadores sociales o el funcionamiento de instituciones como la Justicia- como producto de un azar malévolo que ha jugado en contra del proyecto, sostenemos que el resultado global de la experiencia macrista tiene íntima relación con la concepción de sociedad, consustancial a esa administración. Esa concepción está presente tanto en la interpretación que Cambiemos tiene acerca de cómo funciona la estructura social argentina, como en las metas a las que se proponía llegar. El diagnóstico de los problemas de la Argentina y los objetivos que se proponían como
sociedad, según esa mirada, condujeron necesariamente al resultado global que todos conocemos y, obligadamente, vivimos como una crisis de conjunto de nuestro país. Para
Cambiemos la política no es el principal agente de transformación de la sociedad. En todo caso, la transformación es producto de los méritos de los individuos (entendidos a través del prisma excluyente de los privilegiados) y de la acción de una sociedad civil, definida unilateralmente a través de la actividad del gran empresariado. Otro elemento central de esa concepción es la postulación de que ciertos derechos sociales de las clases populares constituyen, en verdad, una serie de privilegios sectoriales injustos, que terminan perjudicando al conjunto. Tal concepción del mundo y la sociedad -y la política que se desprende necesariamente de ella, ejecutada con una cuota muy alta de decisión- difícilmente podía conducir a resultados distintos.
La contribución de este Informe, impulsado y realizado por la APDH, es unir los resultados específicos de cada área con la realidad de conjunto del gobierno de Mauricio Macri, dejar a la vista las conexiones necesarias que llevaron a semejante resultado: la catástrofe económica y social a la vista. Hemos buscado contribuir a un necesario balance de esta experiencia política, más allá de las mistificaciones. Esto no quiere decir que busquemos ponernos por encima de las disputas que cortan transversalmente a la sociedad argentina. Pero nuestro punto de vista parte de otra perspectiva. Tampoco eludimos formular un juicio totalizador sobre la responsabilidad del Gobierno de Cambiemos en la situación que vivimos como sociedad. No hacerlo constituiría una gran falta ética. Observamos, incluso con preocupación, que parte de los medios de comunicación, promueven un primer balance muy superficial del período de gobierno macrista en el que disimulan y disculpan la ausencia de logros positivos en las condiciones de vida de la población, e intentan encontrar “compensaciones” en otros aspectos de corte institucional, sólo convincentes por la falta de un punto de vista alternativo que los confronte con argumentos. En un momento posterior, el principal monopolio mediático del país decidió prescindir de la defensa de Macri y pasó a criticarlo por “no escuchar” y por ser “igual a Cristina”. Ese argumento alude a una supuesta cualidad común, puramente subjetiva, que no puede dar cuenta de los resultados dispares que cada una de esas personalidades políticas obtuvo en su paso por el gobierno. Como se ve, se trata de pseudo-argumentos que no buscan ni informar ni aumentar la capacidad analítica del espectador. Apuntan, contrariamente, a brindar explicaciones facilistas con las que el público obtiene una “explicación para todo uso” que le permitiría entender los problemas globales de la sociedad. Por supuesto, es una falsa explicación, que solamente apunta a preparar el terreno para la manipulación emotiva de la audiencia. La banalización de la discusión política perjudica a la mayoría de la sociedad argentina, porque la deja sin instrumentos con los cuales pensarse a sí misma, tanto en su pasado y su presente, como en la necesaria dimensión proyectual que implica construir un destino colectivo.
La tapa de este libro ha sido tomada de una obra del Grupo Escombros, un colectivo artístico surgido en 1988, que ha manifestado una singular vocación por una intervención estética que indaga la realidad argentina, abriendo sentidos inesperados e interpretaciones disruptivas que buscan despertarnos del sueño alienante de un universo social que se quiere presentar como concluido e inmodificable. La APDH agradece profundamente su aporte para este libro.
El Informe, realizado por miembros de la APDH, así como amigas y amigos que colaboraron en su elaboración, ha sido redactado desde una ubicación institucional de protección y promoción de los derechos humanos y de una concepción de la democracia que defiende tanto sus aspectos procedimentales y formales, como los contenidos sociales y económicos que deben resguardar las condiciones de vida de las mayorías, así como la construcción de canales institucionales adecuados para fomentar la participación protagónica de la ciudadanía, tanto a título individual como integrando colectivos auto-organizados. La redacción de este Informe es parte de una iniciativa que busca compartir con personas, grupos, instituciones y movimientos sociales una serie de datos, referencias y planteos críticos objetivos acerca de las políticas públicas llevadas adelante en los últimos cuatro años. Es parte integral de la vocación de la APDH por la defensa de los derechos humanos y la profundización de la democracia.