Análisis económico de las plataformas

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Por Julio Ibarra*

Parte I: Fundamentación económica

En este borrador, se intentará argumentar los aspectos económicos de las plataformas y/o apps del mercado, esto es, de qué modo se lleva a cabo el proceso productivo, cuáles son los factores de producción que intervienen y cómo se alcanza ciertos niveles de ganancias. Se analizarán aquí cuatro “apps o plataformas”, Pedidos Ya, Uber, Brubank y Facebook, intentando extraer de todas ellas una generalidad, para así comprender la problemática de un modo panorámico. Como se verá a lo largo del texto, sucede que las actividades económicas “tradicionales” se ven atravesadas ahora por innovaciones cuyo capital es el conocimiento y el trabajo la producción de información. Será evidente a su vez, que todas estas innovaciones producen efectos adversos en la economía argentina, en este apartado el objetivo es que se comprenda el aspecto económico, abriendo también el debate sobre la necesidad de abordar específicamente el aspecto tecnológico y sobre todo el político, pues permitirá pensar alternativas viables.

Aspectos económicos generales de las plataformas

Podría catalogarse a las plataformas como el conjunto de servicios que se valen de la infraestrucutra informática y la tecnología disponible para producir espacios virtuales de interacción social, dentro del cual se pueden dar un sinnúmero de relaciones económicas, sociales y culturales. Se trata de toda aplicación móvil (apps), plataforma web y software que conecta a usuarios con una orientación específica, y que va desde un video-juego, chats, redes sociales, edición de videos, hasta trámites burocráticos. Como se sabe y puede deducirse fácilmente, la irrupción de internet ha significado un proceso de grandes cambios, pues de manera creciente las relaciones humanas pasan a estar mediadas por esta virtualidad y en buena medida los negocios y las actividades productivas. De un tiempo para acá algunas de estas plataformas y/o apps, se convirtieron en grandes empresas multinacionales, y asentándose en la eleveada conectividad de la sociedad contemporánea ha logrado construir nuevos emporios en diversas actividades económicas, tal es el caso de las empresas que se anlizarán en este apartado: Pedidos ya!, Uber, Brubank y Facebook.

Lo que se intentará mostrar en este pequeño documento, es lo que en la economía ortodoxa o liberal se denomina “modelo de negocios” y que no es otra cosa, que un tipo de organización productiva del trabajo y el capital con el objetivo de obtener ganancias. Como se verá a lo largo del documento, el proceso de producción de plataformas tiene una lógica que atraviesa a todas las aplicaciones y que tiene que ver con que intervienen dos factores productivos inmateriales vinculados a la informática, como son el conocimiento y la información. Esta particularidad hace más complejo el análisis, al que además se le suma el hecho de la velocidad con la que se producen estas nuevas aplicaciones en una sociedad cada vez más globalizada. Se observará también que para la economía argentina pero también para las latinoamericanas, las aplicaciones significan una extranjerización de la actividad, dado que una parte del valor producido nacionalmente ahora queda en manos de las empresas de plataformas. Un último aspecto debe tenerse en cuenta y que tiene que ver con que las nuevas tecnologías en su naturaleza global, termina por subordinar al pequeño y mediano capital nacional a su proceso productivo del mismo modo que a precarizar aún más el trabajo.

Comprender estos tres aspectos (que las apps significan una extranjerización del valor económico nacional, que re-organiza al capital y el trabajo argentino bajo nuevos mandos y cuyo fundamento radica en la producción de conocimiento e información) serán suficientes para dar cuenta la naturaleza económica de estos nuevos procesos y a su vez darán un punta pié para pensar nuevos instrumentos tecnológicas de la misma manera que renovadas herramientas para la organización política, materia de próximos documentos. En adelante se realizará un análisis de lo que en economía se llama “cadena de valor”, aplicado a las cuatro plataformas mencionadas, poniendo especial énfasis en las aplicaciones de delivery, para ver con claridad los tres aspectos económicos mencionados más importantes.

Las “Apps” de Delivery

Si un observara a simple vista la actividad en la que se sumergen las apps de delivery, debe comprender que se trata del conjunto de tareas inherentes a un sencillo pedido de comida, bebida o similar, pero que se encuentra mediado ahora por nuevos instrumentos comunicacionales. Vale decir, intervienen los mismos componentes elementales de cualquier proceso -como un trabajo de producción o comercialización de alimentos, un trabajo de reparto y un pedido por parte del consumidor-, pero este se realiza por medio de una plataforma, que, en tanto prestadora del servicio, se queda con una parte del valor económico y social inherente a la actividad. Supongamos entonces un pedido de Pizza  del “Cliente A” a un valor de $100 a la Pizzería Toni’s y el conjunto de elementos que intervienen en este intercambio antes y después de la plataforma, pues así se podrá observar la estructura de costos y ganancias del sector, como así también el impacto de  la innovación tecnológica tanto en términos cuantitativos como cualitativos.

Antes. Por un lado en la producción de la Pizza pedida por el “Cliente A” interviene como capital el conjunto de maquinas y herramientas de la Pizzería Toni’s y como trabajo (supongamos) la labor de la cocina, recepción de pedidos y reparto de los mismos, además del alquiler de uso de otros capitales como la Locación, Electricidad, Gas, Telefonía e Impuestos (Infografía 1). Vale decir, de la venta de $100, una proporción ira a impuestos y servicios, una parte al cocinero, otra al delivery y una parte correspondiente a las ganancias empresariales de Toni’s quien ocupa el centro de la escena pues es dueño del capital y por lo tanto, quien impulsa y dirige el proceso. Siguiendo el ejemplo de la infografía, el proceso acaba entonces con $40 en manos del dueño de la pizzería, unos $30 en alquiler de los servicios, unos $15 en manos del cocinero más $15 para el repartidor en forma de salarios, y la pizza en casa de Don “Cliente A”. Una última consideración es importante y que tiene que ver con que parte de esos $40 que se lleva el Dueño de Toni’s proviene de algunos aspectos inmateriales con los que él valoriza su capital como su prestigio, la calidad del producto, la atención, la eficiencia en el reparto, etc., pues justamente por eso Don “Cliente A” es su comprador asiduo. Ora bien ¿qué sucede cuando intervienen las aplicaciones?, podría decirse que es necesario analizar dos momentos con las innovaciones, cuando se presentan como servicios gratuitos y accesibles primero y cuando se vuelven monopólicos después, por lo cual resultará útil pensarlo a un nivel micro primero y macro después.

Despues. La infografía N°2 pretende mostrar de qué manera se transforma el negocio, como resultado del desarrollo de las comunicaciones y del surgimiento de las plataformas,

dado que intervienen de la misma manera todos los componentes del proceso de producción previo (tanto en lo que refiere al capital como al trabajo) pero ahora una innovación de la “economía del conocimiento” opera como organizadora de ciertas actividades y “vidriera virtual” ofreciendo simultáneamente lo que tienen diversos comercios en una zona geográfica determinada. Podría decirse que en lo que respecta al proceso productivo, se produce una nueva división de tareas entre capitalistas, pues tanto la comunicación entre cliente-pizzeria como el trabajo de delivery queda en manos de las plataformas, mientras lo atinente a la producción misma de la pizza como el mantenimiento del negocio a cargo de Toni’s (pago de alquileres y servicios, otros empleados, etc.). En un nivel micro-económico y poniendo el mismo ejemplo del pedido de $100, sucede que la distribución se produce de manera análoga al proceso previo, pero una parte va hacia estas plataformas como pago de los servicios específicos que produce, siendo en un principio beneficioso para todos, pues para Toni su actividad no ha cambiado mucho, dado que lo que deja de percibir de la venta y va para la aplicación de pedidos, también es lo que deja de gastar en concepto de delivery, por lo que todo sigue relativamente igual, pagando – como se dió en Argentina inicialmente- un 5% por el servicio. La parte del valor que queda en manos de “Pedidos Ya” no es otra que el  servicio de comunicación entre el cliente y el negocio por medio de su “vidriera virtual”, y la tercerización del trabajo de delivery, pero en términos de valor no agrega nada respecto al proceso anterior, pues no se produce ningún tipo de transformación en tanto se sigue produciendo y consumiendo una misma pizza.

Infografía N.º 1

Sin embargo, en cuanto tales empresas se vuelven masivas u oligopólicas como “vidriera virtual” inmediatamente se convierten en directoras del proceso total de la actividad, pues las ventas del conjunto de restaurantes y pequeños comercios pasan a depender en buena parte de las mismas, es decir, en un nivel agregado o macro puede verse cómo el proceso muta en favor de este nuevo capital interviniente. Juega un rol muy importante en esto el valor de la publicidad y la imposición de hábitos de consumo pues el logro de la sensación de confort, prestigio o similar en el consumo que se efectúa por medio de estas plataformas es fundamental, y es la razón por la cual ingentes cantidades de dinero se invierten en Marketing, y aspectos similares. Esta “hegemonía” de las apps se traducen  en que gran parte de los restaurantes y comercios se convierten progresivamente en capitalistas menores o subordinados, pues una vez que las plataformas concentran el mercado pueden administrar a piacere las comisiones, apropiándose aun más del valor del proceso productivo total, que es lo que efectivamente esta sucediendo y que en abril impulsó un apagón por parte de las empresas gastronómicas en Argentina [1], pero que acontece a muchas empresas pequeñas de América Latina.

Infografía N°2

El apagón reclamaba que las comisiones alcanzaban hasta un 40% y que para los comercios significaba un problema, porque gran parte de los pedidos se producía mediante estas aplicaciones, razón por la cual no tenían más opción que “aceptarlas” pero significaban una transferencia del valor de su producción a estas empresas de plataformas. La empresa Glovo por ejemplo cuenta con servicio activo en más de 100 ciudades de 22 países, Rappi alcanza los 100.000 repartidores en mas de siete lationamericanos, y Pedidos YA con sede en mas de diez paises, se presentan como nuevos oligopolios extranjeros de una actividad que es esencialmente local y en algunos casos hasta vecindaria. Esto se traduce en que en la actualidad aproximadamente un 20% del valor producido por el pequeño comercio y el trabajo de reparto se dirige a las arcas de estas empresas, es decir, que de la Pizza consumida por el “Cliente A”, poco más de 2 porciones son propiedad de Pedidos Ya o Rappi, lo que significa lisa y llanamente que se ha extranjerizado una parte de la producción nacional. Para las grandes empresas o cadenas de comida, esto tiene efectos positivos porque terceriza ciertas actividades, que ya formaban parte de sus costos además de poder hacer acuerdos que incluyen cientos de sucursales y muchas veces en más de un país, pero claramente no sucede lo mismo con el pequeño comercio.

Pero ¿de qué es de lo que se apropian las aplicaciones? En su gran mayoría las innovaciones de la economía del conocimiento basan sus activos en aspectos inmateriales, como el conocimiento -propiamente dicho- versado en la construcción de las apps , pero también en lo que refiere a la información que aglutina, produce y reproducen mediante las redes de comunicaciones que crean. Esto es verdaderamente novedoso para la experiencia humana, pero basta con comprender que justamente el instrumento de producción de estas empresas son las tecnologías de la información y comunicación, para comprender que su valor proviene de ambos insumos. Lo que sucede, es que el dueño de Tony’s ha transferido parte de sus activos inmateriales como el prestigio, la calidad del producto, la atención, la eficiencia en el reparto, a las aplicaciones puesto que ahora es “Rappi” o Pedidos Ya” quienes en función de la clientela, califica estos aspectos, y lo hace a través de un procesamiento específico de los distintos tipos de información que circula en las plataformas. Vale decir, una buena foto de las Pizzas de Tony’s, un logo de calidad, las capacidades de cocinar rápido y sabrosos sus productos, de ser competitivo en términos de sus ofertas se constituyen en aspectos fundamentales para la venta, pero que deja de estar en sus manos y pasa a estar mediado por softwares y aplicaciones, que miden todos estos atributos y califican a la propia empresa.

Si uno observa con un poco más de detalle los elementos que intervienen en la actividad cuando se realizan por medio de las plataformas puede darse cuenta que parte fundamental de la red son los teléfonos inteligentes en manos del trabajador de reparto por un lado, en manos del consumidor por otro, la computadora en la estantería de los restaurantes, y toda la información que de ellos se puede producir para aportar a la plataforma, es decir, la información sobre la oferta de comida geográficamente cercas del consumidor son provistas por los restaurantes mismos (fotos, menúes, ofertas), la ubicación de los repartidores y su voluntad de trabajar por determinadas horas es provista por los trabajadores mismos, del mismo modo que tanto la ubicación, como la voluntad de pedir algo más sus registros de consumos por los propios consumidores, y todos ellos a su vez pagan su propio acceso a internet, es decir, lo único que provee la plataforma es un tipo de comunicación y uso de esa información que es propiedad de los tres actores mencionados.

Como “empresas del conocimiento”, su valor se asienta en su capacidad de codificar ciertas acciones inherente a la actividad productiva de los pedidos de comida en procesos de comunicación, convertiendo la pantalla de los smartphones en un mercado virtual por un lado, los carteles, menús, y actividades de los Restaurantes en una estantería virtual, y al delivery en un servicio abierto para la realización de un trabajo, tejiendo así una red “colaborativa”, pero que no es otra cosa que un nuevo tipo de actividad capitalista. La particularidad de esta actividad, es que de alguna manera las acciones que se hacían anteriormente por medio de “interacciones tradicionales”, ahora se realiza de manera virtual y en la práctica esto significa que el consumidor convierte sus consumos en datos , don Tony’s su carteles físicos en fotos, sus ventas en registros, sus procesos en tiempos medidos, y el repartidor sus recorridos en puntos de un mapa que los registra uno a uno. Vale decir, la colaboración de los diferentes actores tiene que ver con la produccion de información, y éste es el punto central de la cuestión, dado que gran parte del capital que interviene en las redes está en manos del consumidor, del trabajador y del pequeño capitalista, y no en manos de los dueños de las plataformas,  como tampoco las retribuciones de la actividad que todos ellos realizan de manera colaborativa.

Bien podría ser de otra manera esa comunicación, pero requiere necesariamente una comprensión política del problema, porque el valor económico y social de las aplicaciones tiene su basamento en una subjetividad que experimenta un goce o satisfacción con el uso de las mismas y que tiene que ver con la sociedad de consumo, por ello la publicidad es un aspecto fundamental de la hegemonía de estos monopolios. El problema es esencialmente político, porque estas empresas proponen un tipo de organización social de las capacidades tecnológicas con las que cuenta la ciudadanía actual con sus teléfonos inteligentes, que es aceptado y legitimado socialmente aún cuando es evidente que generan nuevos problemas, justamente por ello pareciera útil comprender de manera integral el aspectos económico del fenómeno, de una sociedad que se ve crecientemente influenciada por las comunicaciones. De alguna manera, las innovaciones tecnológicas son el tipo de belleza de la que es capaz de crear el capitalismo, y que desde un punto de vista crítico puede resultar un verdadero fetiche, pero representa simbólicamente un tipo de organización política concreta.

Una ultima consideración debe hacerse respecto a este especial tipo de producción y que tiene que ver con el modo en que “agregan valor” a sus procesos, es que, de la misma manera que al industrializar un alimento se produce una transformación de un bien primario, con la información se produce algo similar. Los “datos” son el bien preciado de las plataformas, porque su procesamiento le permite sofisticar todas las inter-conexiones que las aplicaciones realizan, mejorando la productividad tanto en términos de publicidad como respecto a los procesos productivos propiamente dichos. Así, en cada pedido que realiza el consumidor se va haciendo un registro sistematizado de los gustos, la hora en que los pide, el aprovechamiento de las promociones, como así tambien los medios de pago que utiliza y los montos que generalmente está dispuesto a pagar en cada pedido. Esta radiografía del consumidor le permite diseñar estrategias de marketing específicas a la plataforma y que en la medida que más se usa, más precisa y eficiente es. Del mismo modo, se va teniendo un registro de los trabajadores de delivery, de las horas que generalmente trabaja, de la velocidad en la que entrega los pedidos, del tipo de vehiculo que tiene, de los problemas que generalmente debe enfrentar y en suma permite organizar la fuerza de trabajo cada vez de un modo más eficiente, generando incentivos y mecanismos de coerción o castigos ante ciertos incumplimientos. Sucede lo mismo con el pequeño o mediano capitalista, pues es ahora la plataforma quien brinda una información detallada de los pedidos que recibieron una buena calificación, los que se venden más y menos, la hora en la que se tiene una mayor demanda, las fotos que tienen un mejor rendimiento, como también las promociones que brindan una mayor rentabilidad. Así, el conocimiento que estaba en manos del pequeño capitalista en la administración de su negocio pasa a estar en manos de la plataforma y de un modo más sistemático, y en cuanto la aplicación se vuelve monopólica se vuelve un mecanismo de control impulsando una eficiencia que es funcional a la empresa multinacional. Justamente por ello, las apps empiezan por ser gratuitas o de bajo costo, porque son rentables una vez que tienen un uso masivo, de nada sirve para estos negocios tener una escala local porque no les permite ser rentables.

La exploración de esta actividad particular de los pedidos debe servir a una comprensión más general del proceso, pues es un fenómeno que afecta de manera concreta nuestra vida cotidiana. Son muchos los problemas que emergen o se profundizan con este tipo de uso de las tecnologías, el problema del “dólar ahorro” por ejemplo, es indisociable de las nuevas aplicaciones que permite a gran parte de la población acceder al mercado cambiario mediante aplicaciones como “Brubank” o “Re-banking”, la disminución en los ingresos de los taxistas de los grandes centros urbanos de aplicaciones como Uber, la precarización laboral de los trabajadores de delivery de estas aplicaciones, y mucho más aún, la denominada “grieta” de un gran manejo de las comunicaciones sociales entre las cuales se incluye un trabajo sistemático en redes sociales como Facebook.

La cadena de valor de las plataformas en general

Pudo verse mediante un ejemplo concreto cómo es que las plataformas como modelos de negocios, reorganizan una actividad preexistente subordinando al pequeño y mediano capital a nuevas lógicas, precarizando casi por decantación aun más el trabajo. Se comprendió también que estas nuevas empresas cimentaban su valor en la construcción de una “red colaborativa”, en la cual buena parte del capital y de los insumos lo proveían de los pequeños capitalistas, trabajadores y consumidores aunque en términos monetarios resultaban los menos beneficiados. En tercer lugar, que en buena medida su legitimidad no era otra que la que emanaba de los valores de una sociedad de consumo, puesto que su “hegemonia” tendía a reposar sobre la satisfacción que reportaba su uso. Finalmente que para la economía nacional, esto resultaba más que problemático porque en términos concretos producían una transferencia de ingresos a empresas extranjeras, beneficiando así a los grandes capitales que tenían una mayor capacidad de adaptación y sinergia para con estas nuevas plataformas.

Se intentará comprender aquí, por qué éstos aspectos identificados en las apps de delivery son generalizables, mediante el análisis de las empresas Uber, Brubank o Facebook, pues enfrentan cadenas de valor similar, y del mismo modo producen transformaciones en 1) cómo estas aplicaciones y/o plataformas Web re-organizan sus sectores respectivamente 2) de qué modo extranjerizan valor económico nacional, mientras extrañamente 3) los mayores aportantes del capital de las mismas son los consumidores finales, los trabajadores y pequeños capitalistas. Este último aspecto será importante para comprender la dimensión política de las innovaciones tecnológicas de plataformas, como así también la posibilidad concreta de una alternativa. Será importante a su vez tener en mente tres cuestiones, los factores de producción que intervienen, el valor del fetichismo tecnológico y la relativa incapacidad de la regulación por parte de los organismos con las herramientas vigentes.

Uber: Es un servicio de remisería y taxis que conecta en vivo a los conductores registrados con los pasajeros que solicitan sus servicios.

Brubank: Es “un banco en una app” en el cual se recibe transferencias bancarias y depósitos de efectivo, se compra y vende dólares, y hasta se puede invertir en plazos fijos.

Facebook: Red social que permite comunicar a millones de usuarios capaces de producir, videos, fotos, textos, audios, y cualquiera de sus combinaciones.

1.Uber

Es un servicio de transporte de pasajeros que en las grandes ciudades conecta a quienes deseen realizar un viaje y a los conductores asociados, mediante una red que los comunica en función de la cercanía que cada uno provee mediante la ubicación GPS que solicita la aplicación. En principio resulta más eficiente que el servicio de taxi porque conecta con mayor precisión las necesidades de cada cual, y es más barato porque no requiere de habilitaciones especiales, permisos o licencias como los taxis, sin embargo, en cuanto se vuelven monopólicas y empiezan con el cobro de comisiones se equipara al valor del taxi y remis tradicional, o al menos así sucede en Argentina. Comparando las actividades, en el consumo de un servicio de Taxi tradicional el capital que interviene tiene que ver con la propiedad del automóvil, la licencia y el conjunto de habilitaciones que posibilitan su circulación como servicio de pasajeros, mientras el trabajo el servicio de traslado de pasajeros, siendo los insumos los costos inherentes a la actividad como el combustible. Dicho de otra manera, se trata de una actividad que requiere un capital, que tiene un costo determinado y que se explota beneficiosamente en la medida que se vende su servicio, que son los viajes en automoviles. Análogamente el servicio de remises-aunque sin la necesidad de licencia-, cuenta con una base que centraliza los pedidos zonales y se queda con una comisión de los viajes realizados por los remiseros. Siguiendo con los ejemplos simples, un viaje de $100 se destinaban un parte al pago del servicio del viaje, otra como costo de la licencia o comisiones a la remisería y una última al mantenimiento del automóvil como así tambien a los gastos de combustible, ¿qué sucede cuando interviene Uber? ¿Qué hace que sea igual o mejor que llamar a un remis de barrio? ¿por qué es igual de seguro que un Taxi o remis, cuando no hay un Estado que controla que el auto tenga ciertas condiciones, el conductor registros y licencias o la actividad una serie de habilitaciones pertinentes?

Como se sabe, intervienen los mismos capitales que antes, pero una plataforma se vale de las redes de internet, de los smartphones y de su capacidad de proveer cierta información para organizar la la actividad. En lo que respecta a los taxistas, las condiciones de trabajo del automovil y la identificación de los trabajadores del rubro que realiza el Estado, ahora un Smartphone es capaz de acreditar mediante fotos el modelo de un auto, los registros de propiedad pertinentes como así también la identificación de los conductores. Respecto al llamado de un remis barrial, sucede que una aplicación puede ahora conectar sin necesidad de una base o intermediario al remisero con el solicitante del viaje, mediante la provisión de la ubicación..

En una primera instancia, esto se traduce en que un viaje de $100 pesos pasa a costar $90 porque se disminuyen ciertos costos lo que significa desde el punto de vista capitalista una mejora en la eficiencia y que se traslada a un mayor beneficio para el consumidor. Sin embargo en cuanto se vuelve monopólico y de uso masivo, el conductor de Uber se encuentra con que tiene un nuevo jefe, un nuevo administrador de su capital (el automóvil) y al cual debe pagarle un porcentaje, actualmente entre el 25% y 30% de su recaudación. A los fines de la distribución del valor, la parte que correspondía al trabajo de taxista se disminuye a un empleo sin seguridad social y la parte que iba al Estado en concepto  de  control,  a  las  arcas  de  Uber  quien  en  función  de  las calificaciones que realizan los consumidores y los propios conductores, hace el mismo trabajo.

La importancia de la publicidad y del fetiche consumista no es menor, porque en cuanto se vuelve masivo el uso del servicio, el mismo pasa a ser un capitalista director de una actividad que es común a varias ciudades y que no es otra que el servicio de taxis y remises. Se debilita así el Estado en su capacidad regulatoria y recaudadora, y el pequeño capital local, pues las remiserías de barrio o zonas metropolitanas pasan a ser potencialmente reemplazables por esta nueva actividad. Actualmente la empresa se encuentra en todos los continentes, en más de 50 países, cotiza en Wall Street y registra ganancias millonarias, sin proveer otro servicio que el de taxis, con la particularidad de la conexión semi-automática.

Lo más importante sin embargo, es que la consolidación del servicio de plataformas reposa en gran parte en un capital que está en manos del consumidor y del conductor de Uber, pues tanto el automóvil, los teléfonos inteligentes que utilizan ambos como la información que proveen son propiedad de ellos. Así, al calificar los viajes y opinar sobre el servicios, el consumidor genera una opinión que legitima la calidad del conductor, mientras éste al poner a disposición la ubicacion GPS mediante su celular facilita el servicio del primero. El consumidor digitaliza su acción de consumo, y el conductor digitaliza su acción como productor de un servicio y lo pone a disposición de una plataforma que se dispone a conectarlos y prestarle un servicio. Dicho de otra manera, una práctica activa y colaborativa es capaz de reemplazar un trabajo como es el de control por parte del Estado y las actividades del pequeño capital como las remiserías. En un nivel abstracto, no es otra cosa que reemplazo de trabajo por un capital, pero éste tiene su fundamento en la propiedad de los Smartphones que están en manos del consumidor y del ahora conductor de Uber.

Lo que se produjo entonces con esta innovación, es que una actividad que requería el trabajo de chofer con el pequeño capital de la propiedad del automóvil y regulada por el Estado, pasa a estar condensada por una plataforma que se convierte en nueva empleadora de los primeros y en administradores de todos los pequeños capitales, quienes por el carácter monopólico de la aplicación cada vez tienen una menor probabilidad de elección. El fundamento de la transformación tiene que ver con el diseño de una plataforma que une a consumidores y chóferes que ya forma parte de la gran red comunicacional contemporánea, pero que se ven canalizadas por un tipo de organización consumista y fetichista de la actividad. El taxista argentino de la gran ciudad y el remisero de los lugares aledaños ve así disminuir su salario, y el estado disminuir su capacidad recaudación, pues en su carácter de ente regulador casi por naturaleza ve muy dificil la regulación de la actividad. La incomprensión profunda del fenómeno y la necesidad de un minimo conocimiento tecnológico coadyuva a la incapacidad del político para plantear una alternativa viable.

Un último aspecto debe tenerse en cuenta y que tiene que ver con el “valor agregado” de los datos, en este caso, gran parte del valor de la empresa tiene que ver con que puede colaborar para producir autos automáticos, y la fuente de ésto proviene de la provisión de los datos que proveen los conductores de Uber en su andar cotidiano, lo que le permite además de obtener estadísticas, digitalizar una serie de acciones que sirven al diseño de una inteligencia artificial. Uber sacó de hecho en california hace unos años los primeros servicios automáticos sin conductores, pero tuvo que volver a su servicio tradicional cuando se produjo un accidente. ¿Quién proveyó la información para el desarrollo de esta inteligencia automática? Los 70.000 conductores que la propia empresa declara.

2.Brubank y el problema del Dolar ahorro

Otro ejemplo de una innovación tecnológica versada sobre plataformas tiene que ver con la aplicación Brubank, y la digitalización de la actividad bancaria. Su servicio consiste en convertir flujos de efectivo en digitales, legitimados por el Estado -a través del Banco Central- como reales y/o líquidos y por lo tanto a sus usuarios en sujetos bancarizados. En términos de acceso a servicios bancarios se trata de una innovación que promueve la “inclusión financiera” a vastos sectores de la población que por encontrarse en la informalidad hasta el momento se veían limitadas de tal. El manejo en efectivo de estas pequeñas empresas y o trabajadores populares, ahora puede ser utilizado en un sistema bancario digital que posibilita transferencias, pagos de cuentas y/o adquisición de divisas, de manera gratuita ¿Cuál es el beneficio de Brubank? Piénsese otra vez en la actividad bancaria tradicional en comparación con estas nuevas aplicaciones.

A grandes rasgos, la función de un banco es la de resguardar los depósitos en efectivo del público pagando cuando así se concertase, un pago de intereses por la confianza en tal resguardo. A su vez, se ofrece como prestador de efectivo para quienes así lo soliciten obteniendo de ello un interés que es mayor al que paga por los depósitos. La masividad de esta confidencia y la institucionalidad que la ampara, son fundamentales porque le otorga el prestigio necesario para garantizar el flujo de efectivo aún a sabiendas que todo lo que registra en sus libros contables no se encuentra físicamente en las arcas del banco. La aplicación en realidad no es otra cosa que una red prácticamente equivalente, en donde, a través de un registro de los depósitos en efectivo y los flujos de transacciones que realizan los usuarios, permite realizar débitos y créditos en diferentes cuentas. Si éstos flujos se producen en los bancos tradicionales por medio de registros de extracción en cajas, cajeros automáticos y pagos en general de las empresas y clientes individuales, entonces Brubank lo que hace es valerse de las capacidades de los teléfonos inteligentes para construir esta red que habilita a los usuarios a hacer las mismas transacciones, pero sucede que ahora el dinero se ha convertido en un “byte” o número que reposa en la memoria de cada teléfono particular. El conjunto de procesos inherentes a la actividad ahora puede ser igualmente constatada, también a nivel institucional pues el registro de la ciudadanía es accesible ahora mediante métodos que incluyen fotos y toma de “selfies” al modo de fotos 4×4, la constatación de ingresos por fotos de recibos de sueldo y constancias de AFIP, etcétera.

La particularidad de esta plataforma es que permite el acceso a flujos bancarios por parte de aquellas capas de la población que no se encuentran en la formalidad y por lo tanto que no forman parte del sistema bancario tradicional. La expansión de sus usuarios a su vez permite agrandar su ecosistema y consigo la capacidad financiera de la empresa dueña de la plataforma pues si cómo es estima actualmente 250 mil usuarios tienen dinero en sus cuentas, entonces cuando el “usuario A” transfiera $10.000 a “Usuario B” no será necesario contar con tal cantidad de dinero en efectivo pues sólo la empresa debe realizar una modificación en un libro contable digital, al igual que los bancos tradicionales. En la medida que se expande el uso, la aplicación pasa a contar con una información detallada de los flujos de dinero de sus usuarios, lo cual le permite -al igual que los bancos tradicionales- tener una cierta previsión de ingresos y egresos, y así otorgar créditos por ejemplo, principal fuente de ganancias de la actividad bancaria. Pero, nuevamente esta información la provee el usuario y las capacidades de transferir y hacer usos del dinero provienen de las capacidades del Smartphone que es propiedad del pequeño usuario o comercio.

Se produce así nuevamente el fenómeno de que una plataforma, se convierte en aglutinador de pequeños capitales (en este caso flujos de efectivo) y director de procesos como los servicios bancarios, siendo que es el usuario el principal aportante del capital de la empresa sin que por ello obtenga más que mínimos beneficios, puesto que tanto el dinero que fluye por la plataforma, el smartphone que permite los intercambios bancarios y la información de la cual se valerá la empresa para realizar créditos es propiedad del usuario. El gran problema que existe actualmente con el Dolar ahorro en Argentina, es en parte, efecto de un uso tecnológico que en su orientación puramente mercantil, agrava una situación precedente porque habilita y legitima la especulación monetaria en la economía de hogares populares que en situaciones de crisis muchas veces opta por hacerlo. Esta innovación de la economía del conocimiento ha traído en Argentina, un agravamiento del problema estructural de la escasez de dolares y la pérdida de poder adquisitivo de la moneda nacional, porque ha permitido a grandes capas de la población acceder al valor del dólar oficial pudiendo luego cambiarlo en efectivo en el mercado negro, lo que ha motivado una serie de medidas restrictivas.

Nuevamente emerge el aspecto político de la cuestión, por que las plataformas proponen un orden político, una orientación de las acciones económicas y sociales individuales que tienen una significancia concreta, como es el hecho de convertir flujos de dinero del sector informal en capital para la empresa y en activos bancarios lo que permite entre otras cosas una profundización de la especulación financiera. Inclusive sino existiera el problema de la brecha cambiaria en Argentina, las plataformas también producirían efectos nocivos en la economía porque el valor producido por la economía informal se ve potencialmente subordinado a lógicas que aportan a una “hegemonía” del denominado sector financiero de la economía.

3.  Facebook y “la grieta Argentina”

Conocida es la historia de Facebook como también su uso masivo, pero comprender su proceso puede esclarecer un poco por qué en términos de “modelo de negocios” no difiere de los ejemplos anteriores. Facebook es una red social que permite a cada usuario publicar en “un muro” prácticamente todas las variantes posibles de uso de los Smartphones: fotos y videos (reales, editadas, memes, gifs), noticias y/o textos libres, audios por mensajes a la vez que construir una red de amigos, conocidos, seguir famosos y no tantos, e interactuar con todos y cada uno de los usuarios. Casi desde un principio ha significado una “revolución comunicacional”, porque permitía a cada cual convertirse en comunicador, periodista, humorista, actor, referente político o un simple usuario “pasivo” consumidor de las publicaciones de los “activos”. Esta revolución tuvo (y tiene) un montón de aspectos positivos como el hecho de que se democratiza la comunicación anteriormente centralizada por medios tradicionales, y de hecho significa aún al día de la fecha un instrumento que permite hacer masivas ciertas problemáticas sociales como protestas por discriminación (#BlackLivesMatter), problemáticas de género (#NiUnaMenos) y un sinnúmero de etcéteras en todo el mundo. Se estima que en la actualidad los usuarios de Facebook superan el número de 2000 millones, aproximadamente un cuarto de la población mundial y la empresa es una de las cinco más importantes del mundo en términos de cotización accionaria.

Toca preguntarse entonces cuál es el modelo de negocios. Como bien se sabe, el valor más importante de la empresa Facebook son los datos provistos por sus usuarios en términos de textos, imágenes, audio y videos, pues de un procesamiento cada vez más sofisticado de esto se puede tener una radiografía de cada usuario y así poder intermediar con las empresas que pretenden hacer publicidad. Claramente se trata de una empresa de comunicación social pues obtiene sus principales ingresos de la publicidad, la empresa “Warc” estimaba que para 2020 [2] los anuncios de las redes de internet superarían con creces en la actualidad la destinada a la televisión. Así, los anuncios online alcanzarían la cifra de 660.000 millones de dolares a escala global, mientras la televisión 192.600, con la particularidad de que Google y/o Facebook, percibirían 231.900 millones de dolares, lo que significa que por cada dólar que se invierte en publicidad en el planeta, 35 centavos quedan en sus manos, superando así ambas empresas la publicidad en televisión de todo el mundo [3]. Esto conduce a que los comunicadores de los medios tradicionales deban adaptarse a estos nuevos medios, y tanto grandes grupos televisivos, radiales como medios de pequeñas y mediana escala, prácticamente tienen la obligación de tener presencia en las redes sociales de Facebook, quién además en cuanto se volvió monopólica adquirió toda plataforma similar (como instagram, snapchat, whatsapp).

Así, en lo que respecta a la comunicación social se produce un proceso similar a todos los ejemplos anteriores, pues como “plataforma” Facebook aglutina a los pequeños, medianos y grandes capitales pre-existentes a formar parte de su comunidad, pero otorogando a su vez a los usuarios un poder de comunicador nunca antes visto. Toda la información que proveen cada uno de los comunicadores construyen una gran base de datos, que permite a cualquier capital de cualquier tamaño publicitar productos con un alto nivel de especificidad, pero nuevamente, son los instrumentos de los usuarios, las redacciones de los diversos comunicadores y la gran masa de datos pubicada, lo que constituye el gran capital de la empresa Facebook. Los grandes medios existentes así pasan a constituir canales específicos en las diferentes redes, trasladando su poder comunicacional al nuevo mundo, del mismo modo los pequeños y medianos, deben tejer redes concretas y mantener en vilo a sus seguidores, cual rating o medición de audiencia radial. Surgen además nuevos trabajadores de estas empresas los “influencers”, nuevos comunicadores que en función de la cantidad de seguidores reciben ciertos ingresos o “canjes” de algunas empresas que publicitan en sus espacios. Todos ellos mancomunadamente y a lo largo y ancho del mundo se encargan de mantener en vilo a los usuarios en la nueva Televisión, obteniendo Facebook por los segundos de permanencia ganancias inimaginables para una empresa que tiene menos de 20 años.

Legítimo sería sin embargo, si el valor económico de la comunicación social en estas redes globales significaran una renta como resultado de la innovación, pero lo cierto es que no son pocas las sospechas y los hechos que constatan de que la información que se produce como usuarios tiene usos políticos específicos. El famoso escandalo de “Cambridge Analyitica” en el que se alcazaba a manipular la opinión pública en procesos eleccionarios mediante Fake News en diferentes países, entre los que se encontraba Argentina en la elección de 2015 (además de Estados Unidos con Donald Trump, Reino Unido con el brexit y otros casos) da cuenta que la producción de información ocupa un rol central no sólo en aspectos económicos particulares, sino en el orden político local, nacional y global. Recientemente Edward Snowden -el ex agente de la cía que denunció espionaje a los principales líderes del mundo por parte de Estados Unidos y que se encuentra exiliado en Rusia- denunció que lo que se está produciendo en la actualidad es una regulación institucional de este espionaje, y que por medio de una serie de mecanismos se está permitiendo al país denunciado contar con una gran base de datos de todos los usuarios del mundo. Aunque no haya informes que constaten fehacientemente esto, pareciera evidente que América Latina es especialmente víctima de esta situación y en gran medida el golpe de Estado en Bolivia, la desestabilización política en Venezuela, el impeachment de Dilma en Brasil, la persecusión polítia a Correa y a todo líder popular tiende a verse atravesada por estas bombas hiroshimas de información que manipulan la opinión pública de manera descarada. De hecho, el conjunto de movilizaciones, conflictos políticos y supuestos escándalos judiciales que enfrenta el actual gobierno argentino, no puede disociarse de esto pues abunda la difusión de noticias falsas altamente coordinadas con difusiones de imágenes por todas las redes sociales. Al igual que en los ejemplos anteriores, esto sirve a una mayor concentración del poder en este caso comunicacional, pues en el caso de Argentina es evidente el trabajo macomunado con grupos como Clarín o América entre otros, es decir, que además de subordinar a los pequeños medios a nuevas lógicas fortalece el poder mediático ya existente.

La particularidad de esto, es que nuevamente los principales accionistas son los propios usuarios, pues los datos que le otorgan valor a la empresa son provistos por  ellos mismos, y los ingresos de su uso masivo. Significan también una extranjerización de la actividad de la comunicación social, pues aquello que podía dirigirse a medios gráficos nacionales, a radios pequeñas o programas de televisión locales, ven dirigir flujos de dinero para publicidad a estas plataformas. La agregación de valor al proceso productivo comunicacional, proviene a su vez de éste fenómeno, pues la inteligencia artificial que se puede construir con esa ingente cantidad de datos, como el reconocimiento facial, de la voz, de las páginas que se siguen, etc., significan insumos fundamentales para la empresa. La comunicación social, como actividad capitalista se ve ahora atravesada por un nuevo monopolio que subordina a los actores precedentes a producir datos, y noticias con un tipo de contenido que es servil a esta corporación.

Esquema general de la “Economía Colaborativa”

Con todo lo desarrollado y a partir de casos concretos puede extraerse entonces una generalidad de la “economía colaborativa”, un modelo que genera ganancias a partir de la irrupción nuevos procesos económicos, que tienden a extranjerizar actividades que son netamente nacionales, precarizando generalmente el trabajo necesario para su actividad, y potenciando la concentración de mercado ya vigentes. Podría decirse que a grandes rasgos, las plataformas transforman los procesos ya existentes en tres planos distintos: en el plano de la producción genera una nueva estructura organizativa que impulsa a las empresas de la actividad a subsumirse a las lógicas de las empresas de plataformas, siendo su principal capital la aplicación de ciertos conocimientos informáticos al sector. En el plano del trabajo, sucede que al subordinar a los capitales intervinientes a un rol de menor decisión directa o indirectamente organiza al trabajo bajo nuevas formas, mayormente bajo labores “independientes”, “autónomos”, “influencers” o “socios emprendedores”. En el plano del consumo opera sobre un universo que tiende a hacer al menos superior al nacional, pues al explayarse sobre las redes de internet tiene la capacidad de ser accesible y utilizable globalmente. Las plataformas a su vez, acumulan capital cuando logran condensar un uso masivo de sus

aplicaciones, es decir, cuando existe producción de datos en masa, puesto es la información es que lo que permite agregar valor.

Infografía N°3

Justamente por ello, generalmente las empresas de plataformas adoptan una estrategia que en un principio, se muestran como un servicio útil, gratuito y de bajo costo pero tan pronto se vuelven masivas, tiende a constituir monopolios u oligopolios, basadas en un capital intangible que a veces es convencional -o basado en la publicidad-, y otras veces en capital tecnológico, basado en la disponibilidad de datos y de las capacidades de procesar de los mismos. Esta particularidad a su vez pone de manifiesto en ambos casos el aspecto más importante del negocio o proceso social, y que tiene que ver con que, tanto la información como los dispositivos que son capaces de producirla son propiedad de los pequeños capitales, de los usuarios finales y/ o consumidores. La consecución de ganancias del sector construye así una estructura de costos y ganancias muy particular  en la cual la gran masa de usuarios tienen gran parte del poder [4] y del capital, más no así la conciencia de esto.

Por último el pequeño capital se ve subordinado por los dueños de las plataformas, quienes se convierten en nuevos director del proceso total.

La Infografía Nº 3, pretende mostrar esta estructura general, en la cual las empresas tecnológicas tienen bajo su propiedad las aplicaciones, softwares o plataformas, a la cual suscriben los pequeños capitalistas devenidos en usuarios que obtienen o producen ciertas ganancias, encontrándose en el último eslabón los productores de información, que a veces hacen de consumidores y otras de trabajadores, pero que en suma tienen en sus manos el mayor de los capitales, una gran cantidad de smartphones productores simultáneos de datos, fuente de ganancia de la actividad e insumo para la agregación de valor del capital intangible de las empresas tecnológicas. Puede verse con cierta claridad -y a la luz de los esquemas anteriores- cual es el sentido y la naturaleza de la “economía colaborativa”, como así también lo indispensable de la acción en red en la constitución del valor total. La gratuidad o bajo costo del servicio de plataformas es fundamental, porque es la puerta de entrada a la masividad de los usuarios y por lo tanto de la viabilidad y sustentabilidad de tales empresas tecnológicas, dado que sin una gran masa de usuarios, pierde sentido la participación de los pequeños capitales y por lo tanto la rentabilidad de las plataformas. Basta con pensar que el consumo a secas sin producción de información no reporta ningún cambio respecto a los procesos anteriores, y por lo tanto nula la utilidad en un ecosistema basado en el conocimiento. Dicho en términos de los ejemplos ya citados, el servicio gratuito de Brubank pierde sentido sino alcanza una cantidad de usuarios suficientes que le permitan realizar las principales actividades bancarias, de la misma manera que sin un millar de usuarios empresas como Pedidos YA!, no tienen la capacidad de ser rentables al perder la posibilidad de exigir comisiones a los restaurantes, o el mismo Facebook que sustenta su valor en la permanencia de los usuarios en la red y en la provisión masiva de datos.


Notas

[1] https://www.baenegocios.com/negocios/Fuerte-de-apoyo-de-bares-y-restaurantes-al-Apagon-de-app-en-ciudad es de-20-provincias-20200519-0059.html

[2] Previo a la pandemia del Covid-19

[3]

[4] Aunque esto se profundizará más adelante, si la revolución industrial del Siglo XVIII trajo consigo la noción de conciencia de clase como hecho fundamental de la “liberación material” de la clase trabajadora,en la revolución de la informática, ser consciente de la producción de información se constituye como un aspecto más que importante.


*Economista e investigador.